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AGRICULTURA
Grave sequía afecta
a campesinos de Pinar del Río
LA HABANA, 21 de abril (Ariel Delgado
Covarrubias / www.cubanet.org) - "El campo
está que arde, no en sentido imaginario,
periodista, sino así, que echa fuego",
manifestó Enrique, un campesino del poblado
de Dimas, de la región más occidental
de Pinar del Río, muy cerca de la península
de Guanahacabibes. "Es la peor seca de los
últimos diez años, se lo aseguro.
"Da pena ver cómo se pierden los
cultivos. Muchos campesinos siembran tabaco en
pequeñas parcelas y las pérdidas
son cuantiosas, ya que no basta con tener una
buena tierra, como la que hay allá, hace
falta también agua para que las maticas
crezcan fuertes y se desarrollen. Los que tienen
café, para su autoconsumo tienen las matas
peladas y secas. Da grima ver eso", se lamentaba
el campesino vueltabajero de visita en La Habana.
"Los animales de allá siempre han
sido flacos, pero ahora están peor. Muchos
han muerto, pues cuando falta el agua y hay sed,
sus defensas bajan y se enferman de cualquier
cosa. Los riachuelos están secos y el agua
hay que sacarla de pozos, que si la cosa sigue
así, se secan también. No queremos
sembrar ná, pues lo que usted siembre se
pierde", señaló visiblemente
preocupado y pensando en su familia y sus vecinos.
Según informe del Instituto de Meteorología
desde mayo del pasado año se reporta un
déficit de lluvias superior a los 330 a
400 milímetros, siendo la región
oriental la más castigada de todo el país.
En estos once meses las precipitaciones apenas
alcanzan el 70% de los valores habituales. La
zona occidental Pinar del Río ha resultado
ser de las provincias más afectadas. "Nosotros
estamos en los extremos: o llueve mucho o no llueve
nada", dijo Enrique refiriéndose a
las lluvias ocasionadas en años anteriores
por el paso de tres huracanes que devastaron la
provincia.
"Yo no sé, si allá en mi tierra
la cosa es así, no me puedo imaginar cómo
será en Oriente, si la situación
es peor", afirmó consternado. "Mire,
un babalao me dijo que eso estaba pronosticado
para este año, y que había que ponerle
a Eleguá un boniato asado para que no falte
la comida en la casa. El problema es que por la
seca nadie ha sembrado boniato, entonces, ¿qué
le vamos a poner? Parece que ni los santos quieren
ayudarnos", concluyó entristecido
este hombre de la tierra que sufre junto a sus
plantas y animales el castigo que la Naturaleza
nos trae por abusar de sus recursos y dañarla
sin misericordia.
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