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POLITICA
¿Cómo es posible?
Javier Machado, Cubanacán Press
SANTA CLARA, abril (www.cubanet.org) - Cuentan
que el psiquiatra austríaco Viktor Frankl
fue encarcelado por los nazis durante el holocausto
de la Segunda Guerra Mundial, pero una vez que
estuvo en libertad escribió "La búsqueda
de significación del hombre" texto
que se convirtió en un éxito de
librería permanente. En el libro, Frankl
compartió con sus lectores una lección
importantísima que aprendió durante
su sufrir en los campos de concentración
nazis. Decía: "No hay nada en el mundo,
me aventuro a decir, que ayude tan eficazmente
a uno sobrevivir hasta las peores condiciones,
como saber que hay significación en la
vida".
A veces cuando la soledad me rodea y pienso en
la familia, en mi vida personal o recuerdo a mis
amigos y a otros cuya diestra nunca estreché,
pero que también están en ese selecto
grupo de "amigos", me invade la ambigua
mezcla de optimismo y pesimismo a la vez. A esa
hora los ejemplos de gallardía demostrada
dentro de las ergástulas cubanas del momento,
por hombres de la talla de Librado Linares, Normando
Hernández, Luis Enrique Ferrer, Iván
Hernández Carrillo o de Martha Beatriz,
por sólo mencionar algunos, me hinchan
el pecho. A decir de Martí "Hasta
hermosos de cuerpo se vuelven los hombres que
pelean por ver libre a su patria". Pero la
decepción cae sobre mí como la oscura
noche, al pensar y saber que alguien de los que
me rodea y dice ser mi amigo, quizás no
lo sea o cuando recuerdo a un señor que
dice llamarse Pedro, amante del pasatiempo nacional
que por casualidad vive frente a un stadium de
pelota que frecuento a veces para ver a los más
jóvenes practicar el deporte de la bola
y los strikes.
Pedro ha visitado los Estados Unidos varias veces
porque tiene allá parte de su familia.
Viste jeans azules, camiseta de los Marlins, usa
cadena de oro y zapatillas Nike. A pesar de que
vive a expensas de las remesas que recibe, no
se cansa de hablar mal de ese país. ¿Por
qué puede existir una persona así?
Me pregunto. Tal parece que tiene algún
parentesco con los gatos, porque cierra los ojos
para no ver de dónde proviene su comida.
¿Qué sería de Pedro si no
tuviera familia en el extranjero?. Demás
está decir que ya no discuto con él
y cuando lo veo trato de retirarme para la banda
del left field porque él siempre está
por la de primera base.
Pero hay casos más duros que éste.
Pablo Ruiz Morales ya rebasó la sexta década
de vida y es vecino del edificio 6, apartamento
9, de la calle Estrada Palma entre Salustiano
Pedraza y Jesús Menéndez, del reparto
América Latina. Pronto va de visita por
segunda vez a Miami donde radica su hermano y
digo pronto porque ya tiene la visa de entrada
en aquel país, obtenida a finales de febrero
o a los inicios de marzo, siendo ésa la
razón por lo que en estos días esté
realizando los trámites de rigor en inmigración
y extranjería. Él aspira a trabajar
por un tiempo en algo y a realizar todo tipo de
trámites para que su hijo pueda viajar
también; pero lo que nunca dijo Pablo al
cónsul de la Oficina de Intereses en la
Habana es que él es uno de los que vigila
constantemente a los disidentes que viven en su
edificio. Diolexis, Martha, Belkis o Reinaldo
pueden dar pruebas fehacientes de las actividades
vergonzosas de este hombre.
Pero Pablo no actúa sólo. También
lo hace en compañía de otros como
es el caso de Yolanda Hernández González,
que vive en el edificio 2-A apartamento 1, situado
al frente de bloque donde reside Ruiz Morales.
Yolanda ha intentado emigrar ilegalmente más
de una vez para reunirse con sus hijos, que viven
en New Jersey, y en otra ocasión fue denegada
por el cónsul americano. Hasta días
recientes, Yolanda fue la Coordinadora de la zona
68 de los CDR, cargo al que acaba de renunciar
quizás con el objetivo de "ponerse
en buena" con sus vecinos disidentes, para
más adelante lograr obtener la preciada
visa sin retorno.
En los días significativos para la oposición
pacífica o cuando se organiza una vigilia
o actividad en casa de un luchador prodemocracia,
Pablo y Yolanda siempre se han destacado en las
actividades represivas en su barrio. El mundo
conoce de los asedios y la vigilancia constante
a estos hombres y mujeres que sólo desean
el bien para su país. Las detenciones domiciliarias,
los actos de repudio, las piedras que dan contra
las puertas y ventanas, el acoso, la propaganda
injusta y despiadada, en fin, ellos colaboran
consciente y activamente. Sin embargo, no tienen
vergüenza para aparecerse ante un cónsul
americano solicitando visa para viajar al país
enemigo número uno de la revolución
socialista que ellos tanto defienden.
¿A dónde está la moral de
esta gente? Conozco casos que enarbolan banderas
y gritan consignas sólo porque temen ser
analizados por el sindicato o el Partido Comunista,
y eso también es corrupción, es
más, lo llamaría prostitución
del carácter y la moral. En mi país
la gente se prostituye por un jabón, un
tubo de pasta dentífrica o por una prenda
interior. Por eso quise recordar al principio
de este trabajo las célebres palabras de
Víktor Frankl, sobre las cosas importantes
o significativas de la vida. Pero no podría
terminar sin abordar la magistral lección
que sobre el tema diera nuestro apóstol
al escribir los "Tres Héroes"
recogida en La Edad de Oro.
Parafraseando a Martí, la libertad es
el derecho que tiene todo hombre a ser honrado
y a pensar y a hablar sin hipocresía, porque
quien oculta lo que piensa, no es un hombre honrado,
pero tampoco es un hombre honrado el hombre que
permite que mancillen su país y obedece
las leyes injustas. Según él, hay
hombres que son peores que las bestias, porque
éstas necesitan ser libres para vivir dichosas
y pone los ejemplos del elefante y de la llama.
El primero no quiere tener hijos viviendo en cautiverio
y la segunda se echa al suelo ante el sobrepeso
o el maltrato. A mí desde pequeño
me llamó la atención el caso del
sinsonte, el ruiseñor de nuestros campos,
que dentro de las rejas de una jaula prefiere
morir.
Yo, como Martí, me muero de agonía
al ver tantos hombres a mi alrededor sin decoro:
"En el mundo ha de haber cierta cantidad
de luz. Cuando hay muchos hombres sin decoro,
hay siempre otros que tienen en sí el decoro
de muchos hombres. Éstos son los que se
rebelan con fuerza terrible contra los que les
roban a los pueblos su libertad, que es robarle
a los hombres su decoro".
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