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DESDE
LA CARCEL
Los indeterminados
José Gabriel Ramón
Castillo, periodista independiente condenado a
20 años de prisión, que cumple en
Villa Clara, a 600 kilómetros de su residencia,
en Santiago de Cuba.
PRISION DE JOVENES DE VILLA CLARA, abril (www.cubanet.org)
- Daniel se casó con Minerva sabiendo que
ella había contraído el VIH SIDA
hacía ya tres años. Pero como "la
enfermedad no se ve por ninguna parte" contrajo
nupcias con la hermosa mujer.
Yariel fue sometido a estrecha vigilancia sanitaria
cuando Denise, la que actualmente es su esposa,
fue ingresada repentinamente en el sanatorio.
Félix ha enviudado dos veces. Sus amantes
Wilma y Rafaela murieron por la misma patología
en el 2000 y sin embargo, él sigue siendo
un caso raro para la ciencia médica.
Daniel, Yariel y Félix, comúnmente
conocidos como "Mermelada", "El
Gallo"y "El Potro" han sido condenados
por tribunales populares cubanos y extinguen ahora
mismo sus penas en la Prisión Provincial
de Jóvenes de Villa Clara. Sus vidas convergen
en el mismo punto: son posibles casos SIDA, por
lo que se encuentran aislados del resto de la
población penal.
¿Cuánto tiempo hace que están
aislados?, indago.
"En mi caso, nueve meses", respondió
rápidamente Daniel. "Y en celda de
aislamiento", añade.
"Cinco meses y medio llevo yo", dijo
Yariel, que estaba en el patio de uno de los albergues-destacamentos
y de allí fue trasladado al área
de seguridad penal.
Poco más de tres años lleva Félix
en estos menesteres. Félix ha estado recluido
en la cárcel especial para los portadores
del VIH, conocida por Prisión del SIDA,
cuya población penal ronda en estos momentos
la cifra de 130 reclusos.
"Es un abuso lo que hay conmigo", expresó
Félix, en referencia a que le niegan el
beneficio de "mínima severidad"
porque ya ha extinguido el tiempo necesario de
condena para pasar ese régimen penitenciario.
El traslado a su provincia de origen está
retenido arbitrariamente y no lo sacan ni siquiera
al patio, a pesar de que está pasado del
año establecido en aislamiento para los
casos indeterminados.
"Pero cada sábado van a un destacamento
a ver la TV", les digo. La respuesta es instantánea.
"Eso no es así", apuntó
Yariel. "Muchas veces ni nos sacan porque
nadie está enterado de la orden dada por
el jefe de prisión".
En varias ocasiones han reclamado enérgicamente
sus derechos. Precisamente entre el 13 y 17 de
marzo pasado se "plantaron", actitud
considerada a los efectos del reglamento de las
prisiones como una indisciplina grave, pero como
no obtuvieron ningún resultado a su favor,
siguen con sus demandas a las diferentes instancias
del ministerio del Interior.
¿Pero cuáles son los derechos que
están reclamando en estos momentos?
"Tener semanalmente la oportunidad de llamar
por teléfono, participar en el programa
audiovisual de Universidad para Todos y fundamentalmente,
tener derecho al pabellón conyugal, el
cual nos fue suspendido con el argumento de que
estamos sanos y si contraemos el SIDA, entonces
será una responsabilidad de las autoridades
penales", indicó Daniel.
Yariel precisó que él reclama todos
los supuestos derechos que se estipulan en el
sistema penitenciario cubano.
Situaciones como la que atraviesan estos "indeterminados",
pudieran estar atravesándola otros jóvenes
en las cárceles cubanas.
Lo cierto es también que son decenas de
reclusos en las mismas condiciones de salud en
la Prisión Provincial de Jóvenes
de VC, que no se sabe por qué razones no
se les aplica el mismo tratamiento carcelario.
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