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POLITICA
Cubanos, humanos
y con derechos
Miguel Saludes
LA HABANA, abril (www.cubanet.org) Una vez más
la situación de Cuba en relación
con los derechos humanos ha sido llevada a votación
en la comisión reunida en Ginebra. Nuevamente
y por una diferencia reñida, se ha mantenido
el status que considera al gobierno cubano dentro
del grupo de los que violan o incumplen la carta
universal aprobada por la ONU para el respeto
de esos derechos. Con 22 votos a favor de la propuesta
presentada este año por la representación
de Honduras, 21 países en contra de la
misma y 10 abstenciones, se garantiza que para
el próximo año se repita todo este
angustioso proceso que no consigue resolver la
falta de libertades y derechos existentes en la
isla caribeña.
Los que en Cuba tienen el acceso a las noticias
limitados solo a los medios de comunicación
oficiales no tendrán una visión
exacta de lo ocurrido en la ciudad europea. El
despliegue de discursos triunfalistas hace aparecer
los resultados negativos de la votación
como una nueva victoria para el sistema político
vigente en la Isla. Esto no es un acontecimiento
nuevo ni extraño dadas las posturas asumidas
por la propaganda oficial cada vez que algo no
ocurre de acuerdo a sus expectativas.
Recientemente, el comunicador del noticiero televisivo
proclamó que el saliente presidente español
José María Aznar había sido
derrotado en las elecciones celebradas en su país,
cuando en realidad aquél no se había
presentado para reelección. Por otra parte
se condenaba los actos terroristas ocurridos en
la capital española mencionando la coletilla
de que la repudiable acción había
provocado la derrota de Aznar en los comicios
convocados a raíz de los atentados.
Otro ejemplo de esta particular forma de comentar
un suceso fue cuando se dio a conocer la noticia
de la reelección del presidente ruso Vladimir
Putin. El locutor manifestó que la abrumadora
cantidad de votos obtenidos por el reelecto mandatario
(más de 70 por ciento de las boletas) se
debía a que sus compatriotas habían
optado por la seguridad y el crecimiento económico
ofrecidos por Putin, a expensas de la democracia.
Es una forma de envolver la noticia para que no
diga exactamente lo que es, y que de cierta manera
favorezca la visión que se quiere lograr.
Ahora le toca al turno a los derechos humanos.
Ya desde unas semanas antes de efectuarse la
reunión en Ginebra donde se tocaría
el punto cubano, se venía haciendo énfasis
en el lema "Por unos humanos con derechos",
a manera de darle un giro diferente al significado
que contiene el tema de los derechos humanos.
El disidente cubano Oswaldo Payá ha hecho
consigna una frase que retoma ambas formas de
referirse al tema de estos derechos universales
defendidos y promovidos por la Naciones Unidas,
especificándolos a la realidad cubana:
"Los cubanos tenemos derecho a los derechos".
Así dicho, lo expuesto en grandes carteles
durante las tribunas abiertas celebradas en la
isla no está alejado del razonamiento de
Payá.
Como seres humanos que somos, por encima de cualquier
distinción ideológica o económica,
tenemos derechos. Sólo que parecen existir
algunas distinciones de acuerdo al punto de vista
de quien mire la circunstancia y desde dónde
aplique esa observación.
Si se trata de los representantes del gobierno
cubano, ellos contemplan los logros alcanzados
en aspectos de salud y educación como suficientes,
no haciendo necesario el tener que cumplimentar
o garantizar el resto de los 28 puntos contenidos
en la Carta Universal firmada por la mayoría
de las naciones que componen la organización
mundial, incluida Cuba.
Los derechos políticos y sociales referidos
a libertades públicas e individuales carecen
de sentido cuando se da salud y enseñanza,
parecen entender ellos desde su enfoque totalitario.
Por otro lado están los que viviendo en
países desarrollados ven los logros mostrados
por el gobierno cubano como una meta que difícilmente
podrán mostrar muchos países del
llamado Tercer Mundo, quienes quizás garantizan
los derechos políticos de sus ciudadanos,
pero a la vez presentan todas estas anomalías
sociales que desgraciadamente existen en tantas
naciones. Para estos acomodados señores,
que sí tienen asegurados la mayoría
de sus derechos, parecería que los cubanos
ya contamos con lo esencial a que podemos aspirar.
¿Qué más quieren? -parecen
preguntarse. ¿Vivir como nosotros? Por
suerte esa imagen ha cambiado bastante a partir
del encarcelamiento de setenta y cinco personas
en Cuba y el fusilamiento de otras tres el pasado
año.
Pero existe un tercer grupo muy variado pero
que asume una posición parcializada al
solidarizarse con el sistema cubano bajo el pretexto
de apoyar al sufrido pueblo cubano afectado por
el enfrentamiento continuo de más de cuatro
décadas con el Imperio del Norte. El "feroz
bloqueo" es el punto en el que se apoyan.
Hay que distinguir aquí a los que desde
su visión ideológica asumen una
actitud consecuente con lo que creen es correcto
hacer. Pero lo triste es cuando al carro se unen
aquellos gobiernos que por algún motivo
no las tienen buenas con Estados Unidos y toman
el problema cubano como una forma de ventilar
sus propios asuntos con la potencia norteña.
Para ellos la situación de derechos que
afecta al pueblo cubano, les tiene sin cuidado.
Es una postura oportunista, que desgraciadamente
se aprecia de manera abundante.
En la lista de los 21 países que votaron
contra la resolución, la mayoría
miembros africanos, se destacan algunos representantes
que causan asombro por su permanencia en esa comisión.
Somalia y Zimbabwe son países que presentando
un pésimo historial en el cumplimiento
de derechos ciudadanos se mantienen como protectores
de la observancia de lo que ellos mismos incumplen.
Definitivamente, la situación que cada
año se repite en Ginebra debe cambiar.
De no ser así, en nada contribuirá
al mejoramiento de los derechos humanos, ni del
pueblo cubano ni de ningún otro. Ya la
respuesta oficial del régimen de la Isla
se ha hecho saber. No respetarán un ápice
lo planteado en una petición, que más
que condenar, lo que hace es recomendar.
Prácticamente todas estas reuniones se
han convertido en una burla, pues muchas veces
las dirigen los propios violadores, quienes también
dan sus votos protegiéndose unos a otros.
Y son los pueblos, los ciudadanos secuestrados,
los que pagan las consecuencias, al verse indefendidos
cuando un foro internacional dirigido a representarles
es incapaz de lograr nada.
Moralmente el voto de este año puede significar
una ayuda, pero con sólo la ética
no se puede hacer que los cautivos vuelvan a la
libertad. Una reforma en el seno de la Asamblea
General de la ONU y de todos los organismos que
la conforman se hace necesaria de manera urgente.
Solo entonces se podrán obtener algunos
resultados y se verá el fruto de aquel
árbol que se sembró en 1948 y cuyas
raíces recibieron un gran aporte cubano.
Sí, derechos humanos, humanos con derechos
y cubanos con derechos. Todo es lo mismo por más
vueltas que se le dé al contenido de las
frases. No por gusto el último punto que
recoge la Carta de Derechos Humanos expresa: "Nada
en la presente Declaración podrá
interpretarse en el sentido de que confiere derecho
alguno al Estado, a un grupo o a una persona,
para emprender y desarrollar actividades o realizar
actos tendientes a la supresión de cualquiera
de los derechos y libertades proclamados en esta
Declaración".
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