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PRISIONES
Censura versus inviolabilidad
María Elena Alpízar,
Grupo Decoro
LA HABANA, abril (www.cubanet.org) - La censura
de la correspondencia y los materiales de lectura
ha aumentado en las cárceles cubanas después
de la oleada represiva del año 2003.
Muchas de las misivas que envían los 75
disidentes y periodistas independientes encarcelados
el pasado año, no llegan a las manos de
sus destinatarios, y viceversa. Del mismo modo,
les confiscan libros, revistas y otros escritos
que sus familiares tratan de llevarles.
Aunque el artículo 12 de la Declaración
Universal de Derechos Humanos contempla la inviolabilidad
de la correspondencia, a los presos políticos
cubanos les quebrantan ese derecho y no gozan
del privilegio de los cinco cubanos que guardan
prisión en diferentes cárceles de
los Estados Unidos.
Los cinco cubanos presos en cárceles norteamericanas,
tienen acceso a Internet, derecho que las autoridades
gubernamentales les prohíben a sus compatriotas
residentes en Cuba, fuera de las cárceles.
Estos cinco confesos agentes de inteligencia
pueden escribir y recibir poemas, trabajos periodísticos,
libros y cualquier tipo de literatura, sin la
existencia de censores que digan lo que puede
o no puede llegar o salir del ámbito carcelario,
como sucede en la Isla.
Que les pregunten a los reos de conciencia cubanos
Raúl Rivero Castañeda y Manuel Vázquez
Portal, quienes sí no son "poetas
improvisados" por qué han encerrado
sus poesías y los amantes de sus versos
no pueden deleitarse con ellos.
¿Por qué los estudiosos del tema
no han podido leer más los artículos
del mundo económico actual, escritos por
economistas de la talla de Martha Beatriz Roque
Cabello, Oscar Espinosa Chepe y Arnaldo Ramos
Lauzurique?
¿Por qué los periodistas independientes
cubanos Ricardo González Alfonso, Héctor
Maseda Gutiérrez, Omar Ruiz Hernández,
Víctor Rolando Arroyo Carmona, Héctor
Olivera Castillo, José Ubaldo Izquierdo,
Léxter Téllez Castro, Carlos Brizuela
Yeras y otros que suman decenas no pueden emitir
sus trabajos periodísticos desde el cautiverio,
y los cinco espías hasta realizan arengas
en contra del país que los juzgó
con todas la garantías procesales?
Los cinco confesos agentes de inteligencia cubanos
encarcelados en los Estados Unidos sí ejercen
su derecho estipulado en el artículo 10
de la Magna Carta Universal, valiéndose
de la Internet o de simples cartas enviadas por
correo.
Sin embargo, los centenares de prisioneros políticos
cubanos, que no fueron a subvertir el orden establecido
en un país extranjero, sino a reconquistar
en el suelo patrio sus libertades y derechos conculcados,
tienen que sufrir la vejación de que sus
misivas más íntimas sean leídas
y manipuladas por sus propios carceleros.
¡Que les pregunten a los presos políticos
Dr. Oscar Elìas Biscet, Blas Giraldo Reyes
Rodríguez, Jorge Luis García Pérez,
"Antúnez", Antonio Díaz
Sánchez, Ángel Moya Acosta, Regis
Iglesias Ramírez, Francisco H. Díaz
Echemendía, Héctor Palacios Ruiz,
Alfredo Felipe Fuentes, José Daniel Ferrer
García, Leonardo Bruzón, Ávila,
Luis Campos Corrales, Daniel Santovenia Hernández,
Pedro Álvarerz Pedroso, Ángel Sigler
Amaya, Librado Linares García y sus homólogos
que suman centenares!
El canciller cubano dijo en su conferencia de
prensa, refiriéndose a la cuestión
carcelaria, que en Cuba se cumplían todas
las leyes y reglas con relación al tratamiento
de los reclusos.
Pero las denuncias de los reos políticos
cubanos, que reflejan entre otras la violación
y confiscación de sus respectivas correspondencias,
son ejemplos elocuentes de las infracciones de
tales medidas.
No se puede ocultar el sol con un dedo, ni se
puede borrar de un tirón lo violado durante
45 años, con mesas redondas todas las tardes,
conferencias de prensa a última hora, dos
o tres reportajes carcelarios y las entrevistas
manipuladas a las esposas de los presos políticos;
y mucho menos con un permiso de entrada a la prensa
extranjera en cárceles convertidas en buenos
escenarios y parte de sus reclusos en excelentes
actores.
Esta es la "gran pelea" de censura
versus inviolabilidad. Hasta ahora uno de los
contrincantes tiene la fuerza y el poder, pero
el otro posee la razón y la convicción
de su conciencia. Veremos quién cae primero
a la lona.
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