|
OLA
REPRESIVA
Discordancia entre
los hechos y el discurso oficial preocupa a esposa
de preso de conciencia
LA HABANA, 12 de abril (Moisés
Leonardo Rodríguez, Grupo Decoro /www.cubanet.org)
- Soledad Rivas Verdecia, esposa del prisionero
de conciencia Roberto de Miranda Hernández,
fue instada el pasado 1 de abril por el oficial
de guardia de la Sala de Penados del hospital
Salvador Allende a conseguir por su cuenta el
medicamento Captopril para controlar la hipertensión
que sufre su esposo.
La intención de Soledad ese día
era hacerle llegar a de Miranda artículos
de uso personal, pues en el traslado se le perdió
todo lo que poseía. "Ya es el quinto
módulo que le tengo que llevar durante
el año que ha permanecido injustamente
encarcelado", señaló Rivas.
"Cada vez que lo trasladan se pierden misteriosamente
sus cosas".
Añadió Rivas que no le permitieron
ver a su esposo y que después de entregar
los artículos que llevaba, el oficial le
dijo: "Hay un problema". Asustada, Rivas
indagó, y el oficial le señaló
que debía conseguir con urgencia el medicamento
por sus propios medios.
El Captopril se encuentra en falta en farmacias
y hospitales, por lo que Rivas tuvo que andar,
a pesar de su dificultad para respirar debido
al asma crónica que padece, por la ciudad
todo el día, de casa en casa, hasta que
al fin, sobre las ocho de la noche, logró
conseguir 20 tabletas gracias al gesto solidario
de un vecino.
"Oí al señor Pérez
Roque decir recientemente que a los prisioneros
cubanos no les faltaba nada", señaló
Rivas, "y ahora me salen con que no hay el
medicamento en la Sala de Penados donde se encuentra
mi esposo".
|