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NOTICIAS
DE CUBA
El
Nuevo Herald
Impera la corrupción
en tiendas con dólares
Wilfredo Cancio Isla, El Nuevo
Herald. 11 de abril de 2004.
Los tentáculos de la corrupción
empresarial en Cuba no sólo comprometen
a las grandes corporaciones y sucursales de firmas
extranjeras, sino que también han invadido
agresivamente las redes del comercio minorista
interno.
Durante el pasado año, las corruptelas
en los establecimientos minoristas --las llamadas
tiendas de recaudación de divisas-- conmocionaron
a las principales cadenas de ventas a la población
en dólares, provocando incluso arrestos
de trabajadores y hasta el cierre temporal de
algunas entidades.
El caso más escandaloso tocó a
las puertas de las TRD Caribe, pertenecientes
al sistema empresarial del Ministerio de las Fuerzas
Armadas (MINFAR), bajo la dirección del
general Julio Casas Regueiro. La cadena factura
al año unos $250 millones.
Desde comienzos del 2003, numerosos establecimientos
de TRD Caribe permanecieron cerrados en La Habana
por varias semanas, pues sus contadores y gerentes
financieros fueron despedidos o arrestados tras
destaparse una espiral de transacciones ilegales,
con un desfalco ascendente a los $3 millones.
Los cierres causaron pérdidas adicionales
de $60,000 diarios en ventas.
''Los trasiegos ilegales de mercancías
en estas tiendas es asunto cotidiano'', dijo a
El Nuevo Herald un ex empleado de TRD Caribe que
pidió anonimato. "Todo el tiempo la
gerencia ofrece nuevos productos al público
que no aparecen en los registros contables y que
dejan muchas ganancias en dólares para
los que están metidos en este negocio''.
Dos de las TRD Caribe en La Habana eran ejemplos
clásicos de ese método operativo:
las tiendas de la 5ta. Avenida y la Calle 96,
en Miramar, y El Peñón, en el barrio
de El Cerro. De acuerdo con el testimonio, en
ambas se vendían mercancías que
no constaban en sus propios inventarios, y las
respectivas gerencias repartían dólares
a todos los implicados en la cadena paralela de
comercio, desde los jefes de almacén y
los choferes de carros distribuidores hasta los
dependientes.
En el verano del 2003, Alexis Mejías,
director general de TRD Caribe y hombre de confianza
de Casas Regueiro, reemplazó a los directivos
de la cadena en La Habana y echó mano a
cuadros administrativos de refuerzo, traídos
de Santiago de Cuba y Pinar del Río.
La investigación sobre las TRD Caribe
fue encargada a la Contrainteligencia Militar
(CIM), que aún mantiene abierto el caso.
Una situación similar implicó también
a los establecimientos de las TRD Caribe en la
provincia de Villaclara, en enero y febrero del
pasado año. Cinco trabajadores de esas
tiendas en Santa Clara, capital provincial, fueron
arrestados y sometidos a interrogatorio en dependencias
de la CIM por varios meses.
''Estos militares [investigadores] fueron los
mismos que no pudieron resolver la larga cadena
de robos, valorada en miles de dólares,
en los quioscos de las TRD de Villaclara, y se
comenta que ellos mismos están involucrados
en el desfalco con los jefes [de la cadena]'',
afirmó en un correo electrónico
una fuente vinculada al caso. "Por eso no
se encuentran los culpables''.
La cadena Meridiano de CUBALSE, directamente
administrada por el Consejo de Estado, no escapó
tampoco a esas irregularidades.
A mediados del 2003, el presidente de Meridiano,
Jorge Luis Leal, se vio obligado a cesantear a
casi todos los gerentes del Supermercado de la
3ra. Avenida y la Calle 70, en Miramar, con pérdidas
estimadas en $1 millón, y dio a los sustitutos
un plazo de seis meses para transformar el lugar
''en el mejor centro comercial'' de la isla.
'La gente que trabaja en esos lugares considera
que participar en el 'negocio paralelo' no es
un acto de corrupción comparado con las
prebendas y las 'cogiocas' de la jerarquía
en las corporaciones [estatales]'', relató
un ex contador de CUBALSE exiliado en Miami. "De
todas maneras, este es un mercado con precios
exorbitantes, donde todo el mundo gana, excepto
el que viene a comprar''.
Según las estadísticas ofrecidas
el pasado año por el economista cubano
Omar Pérez Vilanueva (Cuba: una visión
general de su economía en los años
90), el crecimiento del mercado de las tiendas
de recaudación de divisas es indetenible,
debido a ''la existencia de fuertes impuestos
de venta en productos de primera necesidad'',
que llegan a alcanzar hasta el 240 por ciento
del precio de adquisición.
No están exentas de semejantes componendas
los más de mil puntos de venta que operan
bajo la sombrilla comercial de Tiendas Panamericanas,
propiedad de la megacorporación CIMEX.
Grandes lotes destinados a las tiendas nacionales
libres de impuestos (conocidas como duty free)
son desviados hacia el mercado clandestino interno
con la complicidad de funcionarios cubanos y empresarios
extranjeros.
'Para muchos, los que sucede en las tiendas es
una 'corrupción de baja intensidad', un
mal incurable bajo las actuales condiciones del
mercado cubano'', señaló un funcionario
del Ministerio de Comercio Interior (MINCIN) que
habló con El Nuevo Herald.
La prensa oficial no menciona directamente a
los casos de corrupción. Los enmascara
aludiendo a ''fallas de contabilidad'' y ''descontrol
administrativo'' que lastran el comercio minorista
en dólares.
Pero las autoridades gubernamentales no están
de espaldas a esta realidad.
Desde 1999, las llamadas ''comprobaciones de
control interno'' arrojan que el 90 por ciento
de las entidades inspeccionadas funcionan correctamente.
Sin embargo, la vicepresidenta de la Asociación
de Economistas de Cuba (ANEC), Blanca Rosa Pampín,
admitió el pasado año que esa cifra
no se corresponde con la realidad por causa de
los mecanismos, hasta ahora desacertados, de inspección
y control.
En una reunión de balance anual de su
organismo, en el 2003, Eduardo del Río,
entonces director de Finanzas y Precios en Ciudad
de La Habana, llegó a fustigar el comportamiento
del comercio minorista, y reconoció que
''los faltantes de ciertos establecimientos que
no se detectan a tiempo se introducen en otros
para ofertarlos al público'', con ganancias
que van a parar a los bolsillos de los confabulados.
El pasado julio, el MINCIN dio a conocer nuevas
reglas de política comercial para las tiendas
recaudadoras de divisas, las cuales precisan los
productos que pueden vender o no cada establecimiento.
A su vez, las comprobaciones de control interno
serán seguidas por una puntillosa guía
de 21 temas con 251 aspectos, que verificarán
por separado tanto el Ministerio de Finanzas y
Precios como el de Auditoría y Control.
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