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DEPORTES
¿Guapos o pitchers?
SANTA CLARA, abril (Cubanacán
Press / www.cubanet.org) - Observando detenidamente
los juegos de béisbol del play off de la
presente Serie Nacional, me he dado cuenta de
que algunos atletas exhiben gestos exagerados
en los movimientos del cuerpo, los brazos e incluso
con sus palabras, que aunque no se escuchen por
la televisión, se sabe lo que se dice sin
necesidad de muchos esfuerzos, pero quiero referirme
en este comentario sólo a lo que sucede
con algunos pitchers de los equipos en contienda.
Pienso que lejos de ayudar a la correcta concentración
del lanzador, las demostraciones ruidosas de coraje
desde el montículo, además de constituir
una muestra de mal gusto y falta de educación
del atleta, no contribuyen en lo más mínimo
a darle lucidez al espectáculo que brindan
los contendientes sobre el terreno de juego. El
pitcher lanza más con la cabeza que con
el brazo. El movimiento lo inicia impulsándose
con la pierna de pivot y lo frena con la pierna
de péndulo o guía. El brazo del
lanzamiento sólo es el timón o guía
del lanzamiento, mientras que las caderas son
poleas o engranajes de transmisión de energía
junto a su espalda. Es como un todo único,
que en perfecta armonía suele tener resultados
positivos.
El lanzador derecho villaclareño Vladimir
Hernández exhibió en la serie pasada
síntomas espectaculares, frente a equipos
como el de Santiago de Cuba donde obtuvo excelentes
resultados, pero en la gran final contra Industriales,
perdió el banderín de guapo, porque
no pudo ganar ninguno de los juegos.
Ahora he observado a Pedro Luis Lazo, el rascacielos
pinareño, con "monerías"
más exageradas aún que en eventos
anteriores. El último de los shows donde
protagonizó el papel de "guapo",
fue cuando su equipo se enfrentaba a Industriales
en la semifinal occidental de la presente serie
de pelota; su compañero del staff de pitcheo,
Faustino Corrales tuvo problemas y lo trajeron
a él de relevo. Nada impidió que
fuese bateado fácilmente por los azules
de Anglada.
En la semifinal oriental el lanzador santiaguero
Osmari Romero parecía un villano contra
el equipo Villa Clara, a quien tenía amarrado
de pies a cabeza hasta que en el séptimo
capítulo la lluvia de palos villaclareña,
lo hizo saltar del box. De igual modo apareció
en Santiago de Cuba el lanzador naranja Eliecer
Montes de Oca, que al final obtuvo la victoria,
pero en la reedición ocurrida en el Sandino
contra Industriales, ocurrió todo lo contrario
después de seis entradas.
Consultado sobre el tema, el ex pitching coach
del equipo villaclareño, de equipos Cuba
y de equipos profesionales japoneses, Orlando
Chinea Paret, actualmente retenido político
en Cuba, me permitió ganar en conocimiento
sobre la psicología del pitcher y lo que
sucede en el montículo con esos lanzadores
que exageran su sistema gesticulatorio.
"El único animal que se ríe
es el ser humano", comenzó diciendo
Chinea Paret. "La risa es una mueca que refleja
un estado de ánimo en los músculos
de la expresión de la cara. Sucede que
el pitching coach debe conocer las individualidades
de sus atletas para identificar los estados nerviosos
al hacer muecas o gestos. Por ejemplo, el nerviosismo
les provoca a determinados pitchers, orinar constantemente,
sudoraciones en el cuello o manos, rigidez muscular
especialmente en las piernas, calambres en piernas
y espalda; mientras que otros beben café
o agua a sorbos y con bastante frecuencia. Conocí
a un lanzador que fumaba un cigarrillo cada vez
que concluía un inning como prueba de nerviosismo.
Todos son síntomas que pueden bloquear
la memoria ante una situación determinada
por lo que perfectamente pueden no recordar los
lanzamientos con que dominó al bateador
la anterior vez al bate".
"El coraje para el pitcher puede educarse
pero no fabricarse. Pero por la experiencia de
trabajar con pitchers nerviosos estoy convencido
de que este aspecto negativo puede superarse.
La importancia del coraje está en la seguridad
y la confianza en uno mismo y en la capacidad
que nos permite hacer un sobre esfuerzo con altas
probabilidades de éxito. Pero hay pitchers
que fingen coraje en situaciones comprometidas,
a lo que el pitching coach debe estar vigilante
para saber descubrir estos estados de ánimo
fingidos. El miedo o la cobardía es propia
de los seres humanos. En ocasiones los lanzadores
son víctima de estados de ánimo
negativos; por eso los entrenadores de pitcheo
deben saber encausarlos", apunta el también
ex entrenador de pitcheo del equipo profesional
japonés Gigantes de Tokio.
Por último, Chinea refiere que el miedo
se presenta de varias formas. El transitorio aparece
frente a un determinado bateador, pero el condicionado
aparece por ejemplo al arribar el séptimo
inning, cuando se le bloquea la mente, lo que
no le permite al pitcher, sobrepasar este inning
aún cuando posea reservas energéticas
para seguir lanzando.
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