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ECONOMIA
Agujeros negros
de la economía cubana
Reinaldo Cosano Alén
LA HABANA, abril (www.cubanet.org) - Cual agujeros
negros siderales que tragan toda la energía
y materia a su alcance, la corrupción y
el mercado negro tragan no se sabe cuántos
recursos del país. No sin razón,
Lina Pedraza, titular del ministerio de Auditoría
y Control, ha exhortado y trazado las pautas de
ese organismo para tratar de controlar las operaciones
financieras y mercantiles, con especial interés
en aquéllas de mayor incidencia en demanda
y circulación en el mercado subterráneo.
El llamado de la ministra, que se produjo en
la capital hace unos días, en la asamblea
de balance de su entidad, hace énfasis
también en la necesidad de confirmación
y comprobación de cuentas por cobrar y
pagar, propone chequeos sorpresivos y denuncia
las irregularidades, en especial los malos manejos
y la malversación.
También se refirió la ministra
a que se debe poner especial cuidado en lo que
señaló como el delito de no preservación
de documentos cuando se detectan extravíos,
deformación, enmiendas o destrucción
intencionada precisamente de esos papeles para
ocultar el delito.
En apoyo a los planteamientos del ministerio
de Auditoría y Control habló Juan
Robinson Agramonte, miembro del Buró Político
del Partido Comunista de Cuba, para decir que
da todo su apoyo a esos planteamientos, también
priorizados en su partido.
No obstante, no bastan aquellos pronunciamientos,
exigir que se cumplan las estrictas prevenciones
del ministerio siguiendo la política gubernamental
en materia de auditoría, control y fiscalización.
Se requiere, además, de infinitas legiones
de funcionarios ocupados en esas tareas para descubrir
el delito entre sus insospechados vericuetos,
y para, sobre todo, enfrentar cada acto de malos
manejos, robos y corrupción.
Si en verdad se quieren desentrañar las
causas de tan complicado problema que afronta
la sociedad cubana, habrá que ir a la raíz
y enfrentar realidades más allá
de la esfera de lo legal y lo prohibido. Y más
allá de la puja entre el mercado estatal
casi obsoleto y el mercado negro, casi galáctico
que amenaza con tragarse todos los bienes de la
nación y tragarse a la misma nación.
Mercancías y servicios que se "sumergen"
en un mercado eufemísticamente llamado
"mercado informal" por las esferas del
gobierno, como para restarle importancia política.
La historia en Cuba demuestra lo improcedente
de aherrojar la economía de un país.
Por Real Cédula de 1739 se creó
la monopólica Real Compañía
de Comercio de La Habana, que abarcó el
control más absoluto del tabaco -se crearon
los almacenes de estanco del tabaco- y de todos
los productos que podían salir de Cuba.
Tuvo tal poder y autoridad que llegó a
dominar la construcción de buques mercantes
y de guerra.
Sistema tan pernicioso de monopolio y abusos
trajo como consecuencia el estancamiento de la
producción en general; insurrecciones armadas
como la que protagonizaron los cultivadores de
tabaco de Santiago de las Vegas y otras comarcas
cercanas, violentamente reprimidas por las autoridades
españolas de la Isla, y el florecimiento
del contrabando comercial interno y con otros
países, hasta que el 23 de junio de 1817,
¡78 años después!, por Real
Decreto, la Corona española derogó
los privilegios comerciales especiales que tanto
perjudicó en vez de beneficiar al país.
La lección de la historia parece clara:
no se necesita fórmula mágica ni
apretar más para resolver la aguda situación
económica. Sería suficiente soltar
imperativas amarras y liberar el mercado.
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