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POLITICA
Se salvó El Salvador
Oscar Mario González,
Grupo Decoro
LA HABANA, abril (www.cubanet.org) - Los cubanos
amantes de la libertad siguieron con gran interés
y justificadas expectativas las elecciones del
pasado 21 de marzo celebradas en El Salvador.
La atención que suscitaban los comicios
estaban plenamente justificadas, si se tiene en
cuenta que parte de las encuestas daban como favorito
al candidato del Frente Farabundo Martí
para la Liberación Nacional, ex comandante
guerrillero Schafix Nadal, frente al señor
Elías Antonio Saca, por la Alianza Republicana
Nacional (ARENA). Otras apuntaban hacia un posible
empate y una segunda vuelta.
Tales pronósticos nos inquietaban, conociendo
la historia más reciente de ese país,
ensombrecida por una sangrienta guerra civil en
la que murieron más de 100 mil salvadoreños
y más de 10 mil desaparecieron. Veíamos
en una victoria electoral del FMLN un obstáculo
y un peligro en el camino hacia la reconciliación
y el progreso por el cual transita este sufrido
pueblo.
Por un momento pensamos que los oscuros pronósticos
se habían cumplido, cuando en la edición
nocturna del Noticiero Nacional de Televisión,
al parecer en un grosero desliz informativo, se
proclamó la victoria del FMLN.
No es la primera vez que sucede algo semejante.
La aparente infalibilidad del régimen para
falsear y manipular; su eficacia en el arte de
ser consecuente con la mentira no es una verdad
total. A veces falla y deja cabos sueltos. Abundan
los ejemplos. Uno de ellos, para algunos el más
notable, fue aquél que tuvo lugar cuando
los sucesos de Granada de 1983.
Entonces el mismo noticiero, el mismo periódico
y las mismas emisoras radiales daban cuenta del
sacrificio frente al altar de la patria; de la
bandera empapada en la sangre del entonces coronel
Pedro Tortoló y su aguerrida tropa internacionalista
en combate desigual con la soldadesca yanqui.
Mas, cuando esto se informaba, Tortoló
daba gracias a la casualidad marxista, brindando
con vodka con el embajador soviético, por
la gracia de no haberse convertido en polvo gracias
a la 82 División Helitransportada Reforzada.
El coronel prefirió cantar la "Katiuska"
rusa antes que cantar el manisero. Pero al parecer
el Comandante daba por sentado lo último.
Después de esta breve pero inevitable
disgresión, digamos que el pequeño
país centroamericano, a nuestro juicio,
se ha podido librar de un real peligro. De un
escollo que hubiera entorpecido los esfuerzos
realizados por la administración de Flores
para consolidar la democracia, robustecer sus
instituciones, avanzar pos las sendas del progreso
material, y alimentar la reconciliación
entre los hijos de ese sufrido país.
Esperemos que el recién electo presidente,
Elías Antonio Saca, recoja, amplíe
y potencie la obra de gobierno de su predecesor.
Los salvadoreños le han dado este aval
de confianza, con la infinita ventaja de la cual
carece el ciudadano de un país totalitario,
que ante la probable equivocación existe
la rectificación.
La otra opción hubiese encaminado al país
por los lúgubres caminos de la demagogia
patriotera y la jerga populista, con el peligro
de hacer vulnerable la democracia en ascenso,
ante las argucias del autoritarismo.
Hubiéramos contemplado entonces a El Salvador
formando parte de ese cocimiento tan dañino
como siniestro, compuesto de yerbas chavistas
y castristas, con algunos granos de Evo Morales,
y algunas semillas de la narco-guerrilla colombiana.
Brebaje indigesto que da espasmos, calenturas
y parálisis; con clientela y marchantería
en Pérez Esquivel, Rigoberta Menchú,
Frei Betto y la argentina de las Madres de la
Plaza de Mayor, Hebe de Benafini, entre otros
especimenes.
Pero para dicha de la nación centroamericana,
sus hijos supieron discernir entre la verdad y
la mentira, entre el progreso y el estancamiento,
entre la libertad con sus imperfecciones y la
opresión totalitaria en traje de candidez
y enmascarada en falsas promesa. Predominó
la razón y el buen juicio; la luz sobre
las sombras. Por el momento se evadió el
peligro. Se salvó El Salvador.
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