PRENSA INDEPENDIENTE
Agosot 27, 2004
 

CULTURA
¿Conoces al Conde?

Juan González Febles

LA HABANA, agosto (www.cubanet.org) - Responder afirmativamente la pregunta que da título a este trabajo equivalía a ser rechazado en la Escuela Especial Lenin en los setenta. La pregunta de marras formaba parte de la batería que usaron los entrevistadores que recibían a los aspirantes a estudiar en aquella selecta escuela. Era el escenario de fondo de una época. Era el decenio gris (1971-1980). Se completaba un proceso de estalinización.

Jorge Conde era un icono de la contracultura en Cuba en aquellos momentos. No era un delincuente; era sólo un cantante de rock. Rubio, algo, delgado y bien plantado, usaba una copiosa melena. Su voz guardaba semejanzas tímbricas con la del solista británico del grupo Led Zeppelín, Robert Plant. Conde era el cantante solista de los Kent. La muchachada de aquellos tiempos adoró a los Kent.

Junto a los Kent hubo otras bandas nacionales de rock'n roll. A mediados de la década de los setenta, los Jets, Sesiones Ocultas, Gnomos, Dimensión Vertical, Pacíficos y Almas Vertiginosas dieron mucho que hablar en la capital. Los guitarristas, pianistas, bajistas y percusionistas de aquellas bandas se convirtieron en blancos ideológicos del régimen, como sucedió con Conde.

Esas figuras de relieve del rock de los sesenta y los setenta en no pocas ocasiones pagaron un alto costo por su celebridad. Unos (los menos) se adaptaron al establishment. Otros, (la mayoría) marcharon al exilio. Algunos quedaron por ahí marginados, otros murieron. Un grupo considerable guardó prisión o fue reprimido en algunas de las razzias organizadas por la policía política. Otros resultaron encarcelados por violación a los estrictos códigos vigentes en el ejército.

Pero aquella contracultura no se limitó a los músicos. Los hubo que no cantaron o tocaron instrumento musical alguno y ocuparon su espacio en aquella farándula clandestina. Ellos contribuyeron a mitigar aquel tedio. ¿Cómo olvidar a Raúl el Banano, a Ricky el de 5ta. y B, a Tommy el del Nuevo Vedado, a Willy el del Palo, a Mezclilla?

Aquella farándula roquera, juvenil y gozadora tuvo de todo. Poetas y escritores, pintores y diseñadores, filósofos y pensadores que no fueron y se perdieron en el laberinto. Entre ellos hubo hijos de personeros de primera línea del régimen. Joaquín Ordoqui, Eden Mendoza, Guillero Rodiles, Yamilé Calcines, Roxana Vieta, Berta Rivas y más. Pero la más emblemática entre todos fue, sin duda alguna, Alina. Alina era la Hija del Diablo.

Alina Fernández Revuelta era la hija del gobernante Fidel Castro. También fue una de las más extraordinarias figuras en esta contracultura. Nadie los "epató" más, nadie los escandalizó mejor. Era "atendida" por la señora Celia Sánchez y por el señor José Abrantes, ambos difuntos. Como quien dice la zanahoria y el garrote. El hijo y el espíritu santo en la trinidad diabólica del panteón castrista.

Pero ella consiguió burlarlos y seguir siendo quien era. En no pocas ocasiones la internaron en instalaciones psiquiátricas para uso exclusivo de la nomenclatura. Decían que estaba loca o que andaba inadaptada. Luego de pasar una temporada por esos lugares salía aparentemente restablecida. Entonces hacía gala de su talento y participaba en el equipo de redacción de aquel bodrio de la autoría de Antonio Núñez Jiménez titulado "En marcha con Fidel".

Poco después volvía a escandalizarlos con un tórrido, apasionado y ruidoso romance con un galán del cine español en visita de trabajo en la Isla. Así era, espectacular e impredecible. Su exilio estuvo matizado por los toques mediáticos del ritmo trepidante de su existencia. Salió por la puerta grande de un aeropuerto, con peluca y maquillaje. Así dedicó una glamorosa trompetilla de despedida al régimen, la última en Cuba.

Otra figura inolvidable fue sin lugar a dudas Joaquinito Ordoqui Jr. Su fantasma parece pasear por la esquina de 23 y L. Hay quien dice haberlo visto con sus zapatones, su blue jean de marca desteñido y el gabán que usaba, parecido a los que puso en boga Mick Jagger. Joaquinito con sus espejuelos y su pipa maloliente en que solía fumarlo todo. Hasta tabaco en contadas ocasiones.

Por acá en La Habana los nostálgicos entre los cuarenta y los cincuenta y tantos cuentan con dos templos para la evocación. Uno se encuentra en el Café Cantante del Teatro Nacional, el otro en el Club La Zorra y el Cuervo, en La Rampa, Vedado. Unos Kent restaurados y animosos se ocupan del Café Cantante, mientras que unos entusiastas calvos barrigudos lo hacen en La Zorra como rejuvenecidos Dimensión Vertical.

Veinte años no es nada, y las distancias no existen. En la otra orilla de La Habana, en Miami, la "rockstalgia" hace de las suyas. Pero dicen que ellos por allá, con el Conde en persona.



Esta información ha sido transmitida por teléfono, ya que el gobierno de Cuba controla el acceso a Internet.
CubaNet no reclama exclusividad de sus colaboradores, y autoriza la reproducción de este material, siempre que se le reconozca como fuente
.

IMPRIMIR



PERIODISTAS EN PRISION

PRENSAS
Independiente
Internacional
Gubernamental
IDIOMAS
Inglés
Francés
Español
SOCIEDAD CIVIL
Cooperativas Agrícolas
Movimiento Sindical
Bibliotecas
DEL LECTOR
Cartas
Opinión
BUSQUEDAS
Archivos
Documentos
Enlaces
CULTURA
Artes Plásticas
El Niño del Pífano
Octavillas sobre La Habana
Fotos de Cuba
CUBANET
Semanario
Quiénes Somos
Informe Anual
Correo Eléctronico

DONACIONES

In Association with Amazon.com
Busque:

Palabras claves:

CUBANET
145 Madeira Ave, Suite 207
Coral Gables, FL 33134
(305) 774-1887

CONTACTOS
Periodistas
Editores
Webmaster