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SOCIEDAD
Seca la Habana Vieja
José Antonio Fornaris,
Cuba Verdad
LA HABANA, agosto (www.cubanet.org) - Los grifos
en la Habana Vieja, que ya estaban un poco mustios,
han fallecido tras el paso del huracán
Charley.
Los turistas extranjeros que están dando
sus vueltecitas por la antigua parte intramuros
de la capital cubana han podido ver -quizás
para ellos eso sea atractivo- en distintos puntos
de esa zona a cientos y miles de personas haciendo
filas o moviéndose en forma alocada, empujando
carretillas con tanques vacíos hacia cualquier
sitio donde han oído decir que llegó
un camión cisterna con agua, conocidos
popularmente como pipas.
En Lamparilla y Villegas, en una pequeña
plazoleta que hay actualmente -antiguamente fue
una enorme casa de vivienda- frente a la iglesia
del Cristo, está situado uno de estos puntos
para repartir agua. En estos días, a cualquier
hora siempre hay allí decenas de personas
esperando que llegue el camión con el preciado
líquido.
Jenny Meza dijo que el lunes estuvo esperando
por la pipa desde las seis de la mañana
hasta las seis y treinta de la tarde. Era demasiada
espera, se tuvo que ir, y agregó que después
supo que la pipa había llegado a las nueve
de la noche.
La gente, aunque puede estar esperando en un
sitio determinado, cuando oyen decir que ha llegado
un camión con agua a algún lugar
relativamente cerca de donde se encuentran, salen
corriendo con sus recipientes, empujando carretillas
que llevan encima uno o dos tanques de 210 litros
vacío, o alquilan un bicitaxi hacia el
sitio donde está el agua.
Claro, toda esta situación origina discusiones
acaloradas y broncas. Meza dice que el lunes una
mujer le dio con un cubo por la cabeza a otra
en una discusión, mientras trataban de
coger agua de una pipa que se estacionó
en Lamparilla y Aguacate. Por suerte, el cubo
era plástico y la agredida no sufrió
heridas.
Blanca Ramos afirmó que pudo ver a un
grupo de personas agrediéndose físicamente
este martes en Lamparilla y Villegas por tratar
de coger un poco de agua. Agregó que el
incidente fue tan fuerte que luego mandaron varias
pipas al lugar y estuvieron repartiendo agua hasta
las cuatro de la madrugada del miércoles.
La policía, que por lo regular es muy
poco condescendiente, está presente en
estos sitios donde se reparte el agua, y pide
calma a los vecinos, que están muy irritados
y discuten por cualquier pequeñez relacionada
con el agua. Evidentemente, le han ordenado a
la policía que no actúe con brusquedad,
al parecer para evitar un incidente que se pueda
salir de control y se convierta en una gran manifestación
política contra el régimen.
A la lógica impaciencia por no tener agua,
a lo tremendo de estar varias horas en espera
por un camión pipa, hay que agregar el
castigo del sol, que en estos días de intenso
calor ha dejado, prácticamente, de ser
un astro con intensa luz para convertirse, cuando
no se está a la sombra, en un ser casi
depredador. Se siente con tal fuerza que da la
impresión de querer comerse a los individuos.
Algunos vecinos de la Habana Vieja han comentado
que en estos días a Eusebio Leal, Historiador
de la Ciudad, parlamentario y miembro del Comité
Central del Partido Comunista de Cuba, no se le
ha visto caminar La Habana, ni se le ha escuchado
decir una sola palabra, a él que le gusta
tanto hablar, y que por cierto, habla bien.
La situación general dejada por Charley,
que era sólo un huracán de fuerza
dos, es compleja no sólo en la Habana Vieja
con el problema del agua. La provincia de Pinar
del Río, una semana después del
paso de ese fenómeno meteorológico,
aún está sin energía eléctrica.
Sin ese servicio permanecen también municipios
de provincia La Habana, y algunas zonas de Ciudad
de La Habana.
Las quejas de la población, a quien se
le ha estado diciendo por años que estamos
preparados para todo, parece que son muchas, y
periodistas de la televisión, tan acostumbrados
a la tónica triunfalista, ya dicen que
se está haciendo lo humanamente posible
por resolver la situación.
A su vez, se ha puesto algún que otro
programa, también por televisión,
con imágenes de catástrofes naturales
y sus posteriores consecuencias en algunas otras
regiones del mundo, para que los que tienen fluido
eléctrico en sus hogares traten de entender
que son inevitables los problemas tras el paso
de algún fenómeno meteorológico.
Por su parte, de los altos dirigentes gubernamentales
sólo se ha visto en estos días dándole
cara pública al problema a Carlos Lage,
a los demás no se les ha visto por ningún
lado.
El paso de Charley por las provincias habaneras
no sólo ha dejado seca a la Habana Vieja,
sino que además está demostrando
-aunque para algunos esa demostración no
hacía falta- que los presuntos mesías
habladores durante decenios, al finan no son nada
más que eso, habladores.
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