PRENSA INDEPENDIENTE
Agosot 17, 2004
 

SOCIEDAD
Las viviendas, un tema de primer orden en Cuba

Adrián Leiva, Grupo Decoro

LA HABANA, agosto (www.cubanet.org) - Uno de los problemas fundamentales que enfrenta la población mundial es el relacionado con la vivienda. Cuba no escapa a esa realidad.

La vivienda es sin dudas el lugar donde dormimos y comemos en unión a la familia. Se desarrolla en ella la vida familiar. Es en el hogar donde los hijos reciben el calor y la educación de sus padres. Pero este necesario cobijo de la familia, célula importante y vital de la sociedad, es una verdadera dificultad para la mayoría de los matrimonios jóvenes en Cuba. Estos no cuentan con hogar propio y tienen que vivir por ello en la casa del cónyuge, conviviendo con los padres y otros familiares del éste, con el consiguiente problema que ello causa. Los conflictos surgen irremediablemente y con ellos el fin o la ruptura del matrimonio y la separación que afecta a los hijos, en caso de que existan.

En los últimos cuarenta y cinco años la población de la Isla casi se ha duplicado. Ahora se estiman en 11.3 millones los pobladores del país. Entre otras necesidades que enfrenta la nación, la vivienda es uno de los problemas más críticos, y varias son las razones que respaldan esta afirmación.

Al problema del crecimiento demográfico de la población cubana hay que añadir la falta de posibilidades para conseguir vivienda, agravado además por la situación en que se encuentran las edificaciones existentes. Basta caminar por las calles de la capital cubana, deteniendo la mirada en los edificios y otras construcciones domésticas para percibir la sensación de estar en un país que acaba de salir de una guerra. El estado de abandono en que se encuentran el fondo habitacional habanero es el responsable de que la imaginación se remonte a la evocación post bélica.

La falta de recursos, sobre todo en este último decenio, ha ocasionado el desgaste acelerado de las edificaciones por falta en primer lugar de pintura así como de otros materiales necesarios para el mantenimiento y reparación de las construcciones Más de la mitad de las mismas presentan un estado técnico regular. El resto puede ser considerado de malo y hasta pésimo. Sólo una pequeña parte puede ser considerada de buena, y son fundamentalmente aquellos inmuebles reparados para ser destinados a empresas mixtas, instalaciones turísticas o corporaciones. Las viviendas particulares corresponden a un bajo por ciento de personas con recursos o con posibilidades para hacerlo. Existe una creciente zona habitacional que se distribuye en distintas partes de la capital y en sus afueras que en nada envidia a las famosas fabelas brasileñas.

El proyecto anual estatal de construcciones comprende, según los datos aportados por la prensa nacional, 20 mil viviendas nuevas. No ha sido posible cumplimentarlo ante la carencia de recursos para hacerlo. Un ejemplo de lo anterior se puede atestiguar en la calle Goss, cercana a la avenida de Santa Catalina en la barriada de la Víbora. En un cartel se anuncia la construcción de un edificio de doce plantas que acomete una micro brigada de la de la empresa Cubana del Acero. Lo curioso es que la fecha de comienzo de la obra data del año 1994 y es en octubre del 2004 en que se anuncia su terminación. Diez años para finalizar un proyecto sencillo de construcción. Ejemplos como el anterior sobran en toda la isla.

Con el inicio de la temporada ciclónica no faltan quienes comienzan a prender sus velitas a los santos con el fin de evitar que estos indeseables fenómenos atmosféricos les derriben su bajareque, como ha ocurrido en otros momentos ante el paso de ciclones o temporales. Para algunos es precisamente el paso de un ciclón la única esperanza que les queda para recibir los recursos necesarios por parte del Estado al quedar damnificados y construir una vivienda mejor que la destruida.

Sin duda alguna, las posibilidades de que la capital de Cuba se derrumbe poco a poco en años es toda una realidad si no se hace a tiempo un plan general de rehabilitación para el mantenimiento del fondo habitacional. Por el momento, las posibilidades económicas del Estado parecen no permitir ese proyecto.

En los momentos en que escribía este artículo aún no existía en el horizonte la silueta turbulenta de Charlie. No se perfilaba su paso o el de algún otro meteoro por nuestro país. La formación y posterior cruce por el territorio habanero de este tempranero huracán, ha puesto de relieve las condiciones reales en que se encuentran las construcciones de nuestra capital. Las casas derruidas y las que han quedado afectadas y pueden caer en los próximos días hará mucho más crítica la situación de miles de familias en la ciudad y en pueblo aledaños.



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