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SOCIEDAD
Las viviendas, un
tema de primer orden en Cuba
Adrián Leiva, Grupo Decoro
LA HABANA, agosto (www.cubanet.org) - Uno de
los problemas fundamentales que enfrenta la población
mundial es el relacionado con la vivienda. Cuba
no escapa a esa realidad.
La vivienda es sin dudas el lugar donde dormimos
y comemos en unión a la familia. Se desarrolla
en ella la vida familiar. Es en el hogar donde
los hijos reciben el calor y la educación
de sus padres. Pero este necesario cobijo de la
familia, célula importante y vital de la
sociedad, es una verdadera dificultad para la
mayoría de los matrimonios jóvenes
en Cuba. Estos no cuentan con hogar propio y tienen
que vivir por ello en la casa del cónyuge,
conviviendo con los padres y otros familiares
del éste, con el consiguiente problema
que ello causa. Los conflictos surgen irremediablemente
y con ellos el fin o la ruptura del matrimonio
y la separación que afecta a los hijos,
en caso de que existan.
En los últimos cuarenta y cinco años
la población de la Isla casi se ha duplicado.
Ahora se estiman en 11.3 millones los pobladores
del país. Entre otras necesidades que enfrenta
la nación, la vivienda es uno de los problemas
más críticos, y varias son las razones
que respaldan esta afirmación.
Al problema del crecimiento demográfico
de la población cubana hay que añadir
la falta de posibilidades para conseguir vivienda,
agravado además por la situación
en que se encuentran las edificaciones existentes.
Basta caminar por las calles de la capital cubana,
deteniendo la mirada en los edificios y otras
construcciones domésticas para percibir
la sensación de estar en un país
que acaba de salir de una guerra. El estado de
abandono en que se encuentran el fondo habitacional
habanero es el responsable de que la imaginación
se remonte a la evocación post bélica.
La falta de recursos, sobre todo en este último
decenio, ha ocasionado el desgaste acelerado de
las edificaciones por falta en primer lugar de
pintura así como de otros materiales necesarios
para el mantenimiento y reparación de las
construcciones Más de la mitad de las mismas
presentan un estado técnico regular. El
resto puede ser considerado de malo y hasta pésimo.
Sólo una pequeña parte puede ser
considerada de buena, y son fundamentalmente aquellos
inmuebles reparados para ser destinados a empresas
mixtas, instalaciones turísticas o corporaciones.
Las viviendas particulares corresponden a un bajo
por ciento de personas con recursos o con posibilidades
para hacerlo. Existe una creciente zona habitacional
que se distribuye en distintas partes de la capital
y en sus afueras que en nada envidia a las famosas
fabelas brasileñas.
El proyecto anual estatal de construcciones comprende,
según los datos aportados por la prensa
nacional, 20 mil viviendas nuevas. No ha sido
posible cumplimentarlo ante la carencia de recursos
para hacerlo. Un ejemplo de lo anterior se puede
atestiguar en la calle Goss, cercana a la avenida
de Santa Catalina en la barriada de la Víbora.
En un cartel se anuncia la construcción
de un edificio de doce plantas que acomete una
micro brigada de la de la empresa Cubana del Acero.
Lo curioso es que la fecha de comienzo de la obra
data del año 1994 y es en octubre del 2004
en que se anuncia su terminación. Diez
años para finalizar un proyecto sencillo
de construcción. Ejemplos como el anterior
sobran en toda la isla.
Con el inicio de la temporada ciclónica
no faltan quienes comienzan a prender sus velitas
a los santos con el fin de evitar que estos indeseables
fenómenos atmosféricos les derriben
su bajareque, como ha ocurrido en otros momentos
ante el paso de ciclones o temporales. Para algunos
es precisamente el paso de un ciclón la
única esperanza que les queda para recibir
los recursos necesarios por parte del Estado al
quedar damnificados y construir una vivienda mejor
que la destruida.
Sin duda alguna, las posibilidades de que la
capital de Cuba se derrumbe poco a poco en años
es toda una realidad si no se hace a tiempo un
plan general de rehabilitación para el
mantenimiento del fondo habitacional. Por el momento,
las posibilidades económicas del Estado
parecen no permitir ese proyecto.
En los momentos en que escribía este artículo
aún no existía en el horizonte la
silueta turbulenta de Charlie. No se perfilaba
su paso o el de algún otro meteoro por
nuestro país. La formación y posterior
cruce por el territorio habanero de este tempranero
huracán, ha puesto de relieve las condiciones
reales en que se encuentran las construcciones
de nuestra capital. Las casas derruidas y las
que han quedado afectadas y pueden caer en los
próximos días hará mucho
más crítica la situación
de miles de familias en la ciudad y en pueblo
aledaños.
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