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DESDE
LA CARCEL
La paja en el ojo
ajeno
Omar Ruiz Hernández, Grupo
Decoro. Condenado a 18 años de prisión.
Si los periodistas oficialistas cubanos conocieran
mejor a su país, tal vez se abstendrían
de escribir ciertos artículos ateniéndose
a aquel viejo refrán que dice que quien
tiene techo de vidrio no debe tirar piedras a
su vecino.
Leyendo en mi celda el periódico Granma,
órgano oficial del Comité Central
de Partido Comunista de Cuba, único medio
de prensa al que tengo acceso, me ha llamado la
atención en esta oportunidad el artículo
que bajo la firma de la periodista Mariela Pérez
Valenzuela apareció el pasado sábado
31 de julio. El trabajo en cuestión está
dedicado a criticar la política represiva
de la presidenta Mireya Moscoso contra la delincuencia
juvenil en su país, y en el mismo se hace
algunas preguntas que muy bien pudieran servir
para analizar el mismo problema en Cuba, pero
que por falta de honestidad y libertad no pueden
aparecer en la prensa cubana, toda vez que ésta
es totalitariamente oficialista.
Vale destacar que lo que se lee en cualquiera
de nuestros periódicos, revistas o se dice
en los espacios noticiosos de la radio y la televisión
bien puede interpretarse como la opinión
gubernamental, ya que pocas cosas pueden publicarse
sin la debida aprobación de los censores.
El susodicho artículo, que critica acerbamente
al gobierno panameño por endurecer las
medidas represivas contra la delincuencia juvenil,
se pregunta si no sería mejor prevenir
que reprimir, cosa que por supuesto siempre es
mejor, pero que es una receta buena para todo
el mundo, y no sólo para aquellos países
donde el sistema político es diferente
al nuestro. Es curioso que nuestra prensa utilice
el "doble rasero", método que
tanto critica nuestro gobierno, a la hora de evaluar
un problema que no es exclusivo de Panamá
u otro país latinoamericano, sino que también
es un flagelo que golpea a nuestro país
desde hace años, pero que nunca aparece
reflejado en nuestros noticieros ni es analizado
críticamente por especialista o comentaristas
de la única prensa permitida en Cuba.
De acuerdo con el artículo de Granma,
la culpa de la delincuencia en Panamá la
tiene los que ellos califican como "políticas
neoliberales" y se pregunta si sería
útil para estos jóvenes permanecer
durante años en una oscura celda, y si
en realidad la presidente Moscoso cree que con
el aumento de las penas disminuya el índice
de delitos.
¿Es que la periodista que escribió
este artículo y quien autorizó su
publicación no recuerdan que en el año
1999 nuestro Parlamento, guiado por el máximo
líder, aprobó severas condenas para
delitos como el robo, el hurto y otros? ¿Pensó
acaso en ese momento el gobernante Fidel Castro
como se pretende que piense hoy la presidenta
de Panamá, en el sentido que es mejor prevenir
que reprimir?
Para quienes se embelesan escuchando al presidente
de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba
en sus interminables discursos pletóricos
de estadísticas y comparaciones, que hacen
pensar a muchos incautos que vivimos en el "paraíso
terrenal", quiero decirles que uno de los
logros de esta Revolución que nunca ha
figurado en ningún discurso del Comandante,
es el haber construido en sus 45 años de
poder omnímodo más cárceles
que ningún otro gobierno o que todos los
gobiernos juntos que le precedieron desde 1902.
Es cierto que en Cuba la población se
ha duplicado bajo su mandato, pero las prisiones
se han multiplicado varias veces. Nos preguntamos
que si en Cuba no se practica la política
neoliberal, si en Cuba no existe la pobreza extrema,
¿por qué hay miles de jóvenes
en las cárceles? ¿Por qué
van a parar a una prisión personas que
en más de un 95 % -según he podido
apreciar en la cárcel donde me encuentro-
nacieron después de 1959 o eran menores
de 10 años en esa fecha y por ende fueron
educados bajo el régimen rigurosamente
marxista leninista? ¿Por qué en
la Cuba de hoy la delincuencia es mayor que hace
45 años, cuando según el Sr. Fidel
Castro, había en el país más
pobreza que en la actualidad?
A quienes hemos tenido que convivir con estos
delincuentes de Castro por más de un año,
no nos es difícil contestar estas preguntas.
Muchos de estos jóvenes me han dicho: "Si
yo hubiera tenido un trabajo donde ganarme un
salario con el cual vivir decorosamente y mantener
una familia, nunca hubiera robado". Otros
manifiestan: "Tengo un niño que me
pidió una mochila para la escuela y para
adquirirla necesitaba unos dólares y soy
pobre".
El régimen que pretendió terminar
con las diferencias sociales en Cuba, ha creado
un mal peor. Hoy en día los nuevos ricos
que poseen dólares comparten en centros
de trabajo y escuelas con aquéllos que
se mantienen con la moneda nacional, lo que incentiva
al delito en muchos casos. En Cuba el salario
devengado por la familia promedio no alcanza ni
para comer como Dios manda, y con la moneda nacional
no se puede adquirir ningún artículo
de primera necesidad, ni algo tan simple, pero
necesario, como una pastilla de jabón.
No, la Cuba de hoy no está en condiciones
para dar lecciones de cómo lograr la tranquilidad
ciudadana y la prevención del delito. Basta
sólo con recorrer las calles de pueblos
y ciudades para observar las casas enrejadas de
puertas y ventanas y aún así quienes
las habitan no se atreven dejarlas solas por varios
días, temiendo que sean saqueadas.; basta
con visitar las grandes ciudades y observar la
cantidad de policías que hay en las calles;
basta con venir a una prisión y constatar
cuántos jóvenes cumplen hoy largas
condenas por el delito de robo (desde un bombillo
eléctrico hasta una bicicleta o algún
ganado).
La única diferencia existente entre un
país como Panamá y Cuba, en el tema
que nos ocupa, es que en un país libre
y democrático como Panamá se pueden
publicar las estadísticas que reflejan
sus males; sin embargo, en el nuestro eso es un
tabú.
Sólo me resta recordar a quienes gustan
de escribir sobre los pecados de otros, que en
el libro más leído del mundo hay
una enseñanza muy sabia que dice: "Y
por qué miras la paja que está en
el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga
que está en tu propio ojo. ¡Hipócrita!
Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces
verás bien para sacar la paja del ojo de
tu hermano".
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