PRENSA INTERNACIONAL
Agosto 16, 2004
 

La pobreza que sustenta a Chávez

La visita a un barrio marginal del gran Caracas permite conocer cómo el presidente Chávez busca el voto de los más desfavorecidos mediante ayudas sociales financiadas sin control por los petrodólares. En un país con un 70% de pobres, las urnas dictaminarán hoy si Chávez continúa al frente de Venezuela

Joaquim Ibarz, La Vaguardia, España. 15 de agosto de 2004.

"La patria está primero". Esforzándose, con titubeos y sudores, Carmen Valdés logró garabatear la frase apuntada en la pizarra. A sus 82 años, aprende a leer y escribir.

"He estado toda mi vida en la oscuridad, 78 años de vergüenza por no saber escribir mi nombre ni poder leer el letrero del autobús. Han tenido que pasar muchos años para que alguien tomara en cuenta a la población analfabeta de un país tan rico y con tanta pobreza", comenta, por su parte, Juan Robles, un ex policía que a sus 78 aprende sus primeras letras. Y sonríe cuando, con letra tortuosa, termina de escribir en su cuaderno "Amor a mi patria".

Los programas sociales emprendidos por Chávez son considerados como una campaña política por la oposición

Carmen y Juan son alumnos de la misión Robinson, el programa social con el que el presidente Hugo Chávez pretende que un millón de venezolanos aprendan a leer y escribir antes de que acabe el año.

Esa satisfacción íntima de Juan es lo que buscaba Hugo Chávez al lanzar el año pasado la campaña contra el analfabetismo. En el barrio marginal de Winche, situado a más de 2.000 metros de altura, el presidente venezolano se esfuerza en mostrar los logros de las misiones, los programas sociales -básicamente de salud, educación y alimentos- financiados con los petrodólares.

Gracias a la misión Robinson, unos aprenden a leer, otros buscan obtener el título de bachiller en dos años, algunos cursan una especie de preuniversitario.

Los mensajes revolucionarios abundan en los productos básicos que se venden en los mercados populares

Al subir por los cerros, a cada metro que se asciende se multiplican los carteles con el "Vota no, Chávez no se va". Este domingo, los venezolanos dirán sí o no a la revocatoria del mandato de Chávez. De ganar la respuesta afirmativa, el presidente dejaría de serlo justo dos años y medio antes de la terminación de su periodo. Cada día que pasa, las calles amanecen con un nuevo trazo de maquillaje. Miles de carteles con un "no" en rojo compiten con otros con un "sí" en amarillo, azul y rojo (colores de la bandera nacional). Todo el país está forrado de monosílabos multicolores, pero, al menos en lo que a despliegue propagandístico se refiere, el "no" que sirve de estandarte a los chavistas es más visible.

En Winche todo es rojo y todo es mísero. Sus 10.000 vecinos son parte de ese 70% de pobres que alberga Venezuela, que aún aumentó más desde la llegada de Chávez al poder. No obstante, el barrio ofrece varias razones que explican por qué la popularidad del presidente subió en los últimos meses.

Logros sociales
"¿Ve esas casas que están allí? Las construyó el Plan Bolívar 2000. ¿Y esa escuela? Está ligada a la misión Robinson. ¿Ese mercado?, es un Mercal (mercado popular), vaya y véalo. ¿Ve ese edificio? Antes era un ranchito (chabola), ahora es el centro de salud que maneja una médico cubana. Falta mucho, pero algo está cambiando gracias a Chávez, antes no teníamos nada", explica María Justo, una promotora de Acción Social de la alcaldía de Sucre.

En Winche, el 74% de los vecinos está en paro; es algo notorio porque, a las dos de la tarde, muchos hombres matan su ocio obligado en las calles, conversando o jugando al fútbol. No es el caso de José Ramírez, empleado de una importadora de artículos de plásticos que se cortó la mano trabajando en su casa. Lo encontramos en un centro de salud, donde le estaba curando un médico que llegó hace 13 meses de Villa Clara, Cuba. Ignacio, al igual que otros médicos llegados de la isla, dice no tener permiso para hablar. Todos pertenecen a la misión Barrio Adentro, destinada a facilitar en forma gratuita cuidados básicos de salud en zonas pobres.

Sanidad cercana
"Antes, para curarnos teníamos que hacer 35 kilómetros. Ahora tengo al médico a la vuelta de casa. Cuando preciso un medicamento, vengo y me lo dan gratis. Eso no tiene precio", nos dice Luisa Barrios. Esta madre de cinco hijos comenta que en el barrio hay gente tan pobre que si enferma "no tiene ni para el pasaje, no sabe usted lo que significa que por la noche se ponga enfermo un hijo y a un par de cuadras haya un médico que lo atiende gratis. Algunos ya han salvado vidas al prevenir un infarto o al atender un parto difícil".

Los 14.000 médicos cubanos diseminados por todas las zonas pobres del país han realizado 80 millones de consultas

En el ambulatorio no faltan medicamentos. El paracetamol, el ibuprofeno y otros son genéricos llegados de la isla de Cuba. Los ambulatorios son pequeños, pero limpios y dotados con el material imprescindible. En un país de 25 millones de habitantes, los médicos cubanos ya han realizado 80 millones de consultas.

Como Ignacio o Valentina, médico clínica, también de Villa Clara, hay en Venezuela 14.000 médicos cubanos, todos diseminados en zonas pobres como el Winche. Varias decenas han desertado, pasando a la clandestinidad; nadie se atreve a ofrecer una cifra, porque Venezuela no les da asilo político. A pocos metros del ambulatorio se encuentra el Mercal, con el que el Gobierno busca abaratar los productos básicos. Basta con comparar los precios para comprobar su repercusión. Una botella de aceite de soja, que en cualquier supermercado de Caracas vale 2.200 bolívares (1,5 euros) aquí se consigue por 1.200. El azúcar que se compra a 1.100 bolívares el kilo está a 700. "Para quien tenga el carnet que acredite su pobreza o la cartilla del comedor popular el descuento es del 25% más", afirma el encargado del mercado, Wilfredo González.

Chávez manipula las necesidades populares para hacerse publicidad. Todos los productos alimenticios que se ofertan llevan dibujos y mensajes revolucionarios, así como un artículo de la Constitución bolivariana con contenido social. En la etiqueta del paquete de azúcar aparece un Bolívar rodeado de niños con alegorías al Libertador.

Isabel Rada, teniente de alcalde de la inmensa barriada marginal de Petare (un fortín chavista en el que viven unas 600.000 personas), reconoce que tan sólo en estos cerros del municipio de Sucre -perteneciente a la gran Caracas- hay 504 médicos cubanos.

"Los médicos venezolanos -declara Isabel Rada a La Vanguardia- no se atreven a meterse en el cerro, les da miedo. No quieren nada en zonas populares. El programa Barrio Adentro cumplió dos años, y cuenta con médicos, oftalmólogos, dentistas... Todos de Cuba. Antes, cuando se enfermaba un niño o un adulto, con mil penalidades tenían que bajar del cerro para ir al hospital. Ahora tienen al médico viviendo en el mismo barrio, lo que facilita las consultas preventivas y curativas".

La teniente de alcalde argumenta que cuando Chávez llegó al poder el petróleo estaba a siete dólares. Ahora alcanzó precios récords, en buena parte gracias a las gestiones del presidente venezolano.

"¿A quién beneficia el petróleo caro? Al pobre, al venezolano. Antes sólo se enriquecía un grupito. Ahora, el petróleo es distribuido en programas sociales. El fenómeno que vivimos en Venezuela es digno de estudio. ¿Qué es lo que pasa? Que llegó el bachazo, tal como llaman al presidente para insultarlo. Dicen que es feo, que es negro, con una berruga y el pelo malo, vulgar al hablar. Pero ese es el presidente que penetró en las entrañas del pueblo. Dio un cambio tal que el pueblo percibe los beneficios sociales", subraya Isabel Rada.

Por su parte, los detractores de Chávez sostienen que muchos programas tienen más fines electorales y propagandísticos que sociales. Y cuestionan que el dinero de las misiones provenga directamente de la compañía estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa), sin pasar por el Banco Central. Al no haber ningún control ni fiscalización, aflora la corrupción.

Los mensajes revolucionarios abundan en los productos básicos que se venden en los mercados populares

"Estos programas sociales forman parte de una campaña política", declara José Quintero, director de la organización comunitaria ProCatia. Analistas independientes aseguran que estos proyectos sociales son financiados con más de 3.000 millones de euros de ingresos petroleros, quitando recursos para la modernización de Pdvsa y aumentando el riesgo del déficit fiscal.

Aunque admite que los programas de salud benefician a la gente pobre, la combativa periodista Iruña Urruticoechea critica las misiones sociales de Chávez por no estar estructuradas ni responder a un mínimo de planificación. "A veces se pierde el dinero por el camino por falta de organización. Los títulos de bachiller son un engaño, porque no son aceptados ni por la Universidad Central ni por la Simón Bolívar, ambas del Estado, por no tener rigor académico", señala Urruticoechea. Y agrega: "Al alumno le enseñan cuatro cosas a la carrera para darle un título. Las universidades bolivarianas carecen de prestigio. Tienen pocos alumnos, porque sus títulos no sirven para nada, no están reconocidos por su escasa calidad. Dan clases de ética, historia, pero es más adoctrinamiento que educación".

En un informe sobre los programas educativo-proselitistas, la pedagoga Olga Ramos señala que las misiones son operativos electorales que nacieron hace poco más de un año como estrategia del Gobierno para poder tener logros que mostrar al país ante un posible referéndum revocatorio. "Las misiones resultan pedagógicamente piratas al sacrificar la calidad de la formación del alumno por obtener una certificación en menos tiempo que el estipulado. En lugar de fortalecer y complementar la política educativa, tienen una oferta engañosa", subraya Ramos. Además, dice que las misiones distraen recursos que se pudieran utilizar en forma más eficaz en programas existentes.

El comentarista Luis Vicente León, director de Datanálisis, señala que los puntos de referencia para calificar la gestión de Chávez han sido distorsionados por la inmediatez de programas de "remiendo social" -que atacan los síntomas, pero dejan intacto el problema- y de la ejecución de obras de infraestructura, que tienen incidencia directa en las cifras de empleo e inversión. A la inyección de dinero se suma, según León, una sensación artificial de temor creado por el discurso de confrontación del presidente: "Si votan contra mí, votan contra la Patria y perderán todo lo que han ganado". Estos dos factores han producido un repunte de Chávez en las encuestas.

El canal público emite un culebrón inspirado en 'Romeo y Julieta' en el que la protagonista, chavista, convence a su indiferente novio

Colombianos nacionalizados
Chávez recurre a todos los medios para ganar votos. En pocas semanas dio la nacionalidad venezolana a miles de colombianos con el fin de que le apoyen en las urnas. Entre marzo y julio de este año, Venezuela nacionalizó a 224.000 colombianos con derecho al voto. Luis Vicente León asegura que sus votos podrían determinar un triunfo o una derrota en el referéndum de hoy, porque los dos sectores que compiten están equilibrados. "Un solo voto es importante", recalca León.

Hace dos meses, el canal de televisión público empezó a difundir una telenovela que convierte la historia de Romeo y Julieta en tragedia de barrio. La protagonista es una chavista que convence a su novio. El argumento, con todos los elementos del culebrón caribeño, destaca la figura de la revolución bolivariana.

La historia, que se filma en el barrio de Petare, narra las relaciones entre una estudiante de sociología que elabora la tesis El amor y la paz en tiempos de revolución y un periodista ni-ni (no está ni con el gobierno ni con la oposición), hijo de un opositor furibundo al Gobierno de Chávez.

Aunque sus creadores insisten en que no se trata de propaganda política, los opositores se refieren a Amores de Barrio Adentro como "la telenovela chavista". El director, Román Chalbaud, un reconocido cineasta, asegura que pretende mostrar los dramas, problemas, diferencias, enfrentamientos, romance y odio que hoy sufren las clases media y baja de Venezuela, que han polarizado al país y que han dividido a las familias como nunca antes.

Chalbaud sostiene que a través de esta historia se ven todos los acontecimientos políticos que han sucedido desde diciembre del 2001, justo tres meses antes del golpe de estado contra Chávez, hasta los hechos más recientes. Agrega que pretende reflejar los problemas del barrio y la llegada de los médicos cubanos, las discusiones y enfrentamientos familiares, las alegrías, frustraciones y tristezas entre gente de clase media y baja.

Copyright La Vanguardia Ediciones S.L. y Iniciativas Digital Media S.L.

IMPRIMIR



PRENSAS
Independiente
Internacional
Gubernamental
IDIOMAS
Inglés
Francés
Español
SOCIEDAD CIVIL
Cooperativas Agrícolas
Movimiento Sindical
Bibliotecas
DEL LECTOR
Cartas
Opinión
BUSQUEDAS
Archivos
Documentos
Enlaces
CULTURA
Artes Plásticas
El Niño del Pífano
Octavillas sobre La Habana
Fotos de Cuba
CUBANET
Semanario
Quiénes Somos
Informe Anual
Correo Eléctronico

DONACIONES

In Association with Amazon.com
Busque:

Palabras claves:

CUBANET
145 Madeira Ave, Suite 207
Coral Gables, FL 33134
(305) 774-1887

CONTACTOS
Periodistas
Editores
Webmaster