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La pobreza que
sustenta a Chávez
La visita a un barrio marginal del gran Caracas
permite conocer cómo el presidente Chávez
busca el voto de los más desfavorecidos
mediante ayudas sociales financiadas sin control
por los petrodólares. En un país
con un 70% de pobres, las urnas dictaminarán
hoy si Chávez continúa al frente
de Venezuela
Joaquim Ibarz, La
Vaguardia, España. 15 de agosto de
2004.
"La patria está primero". Esforzándose,
con titubeos y sudores, Carmen Valdés logró
garabatear la frase apuntada en la pizarra. A
sus 82 años, aprende a leer y escribir.
"He estado toda mi vida en la oscuridad,
78 años de vergüenza por no saber
escribir mi nombre ni poder leer el letrero del
autobús. Han tenido que pasar muchos años
para que alguien tomara en cuenta a la población
analfabeta de un país tan rico y con tanta
pobreza", comenta, por su parte, Juan Robles,
un ex policía que a sus 78 aprende sus
primeras letras. Y sonríe cuando, con letra
tortuosa, termina de escribir en su cuaderno "Amor
a mi patria".
| Los programas
sociales emprendidos por Chávez son
considerados como una campaña política
por la oposición |
Carmen y Juan son alumnos de la misión
Robinson, el programa social con el que el presidente
Hugo Chávez pretende que un millón
de venezolanos aprendan a leer y escribir antes
de que acabe el año.
Esa satisfacción íntima de Juan
es lo que buscaba Hugo Chávez al lanzar
el año pasado la campaña contra
el analfabetismo. En el barrio marginal de Winche,
situado a más de 2.000 metros de altura,
el presidente venezolano se esfuerza en mostrar
los logros de las misiones, los programas sociales
-básicamente de salud, educación
y alimentos- financiados con los petrodólares.
Gracias a la misión Robinson, unos aprenden
a leer, otros buscan obtener el título
de bachiller en dos años, algunos cursan
una especie de preuniversitario.
| Los mensajes
revolucionarios abundan en los productos básicos
que se venden en los mercados populares |
Al subir por los cerros, a cada metro que se
asciende se multiplican los carteles con el "Vota
no, Chávez no se va". Este domingo,
los venezolanos dirán sí o no a
la revocatoria del mandato de Chávez. De
ganar la respuesta afirmativa, el presidente dejaría
de serlo justo dos años y medio antes de
la terminación de su periodo. Cada día
que pasa, las calles amanecen con un nuevo trazo
de maquillaje. Miles de carteles con un "no"
en rojo compiten con otros con un "sí"
en amarillo, azul y rojo (colores de la bandera
nacional). Todo el país está forrado
de monosílabos multicolores, pero, al menos
en lo que a despliegue propagandístico
se refiere, el "no" que sirve de estandarte
a los chavistas es más visible.
En Winche todo es rojo y todo es mísero.
Sus 10.000 vecinos son parte de ese 70% de pobres
que alberga Venezuela, que aún aumentó
más desde la llegada de Chávez al
poder. No obstante, el barrio ofrece varias razones
que explican por qué la popularidad del
presidente subió en los últimos
meses.
Logros sociales
"¿Ve esas casas que están allí?
Las construyó el Plan Bolívar 2000.
¿Y esa escuela? Está ligada a la
misión Robinson. ¿Ese mercado?,
es un Mercal (mercado popular), vaya y véalo.
¿Ve ese edificio? Antes era un ranchito
(chabola), ahora es el centro de salud que maneja
una médico cubana. Falta mucho, pero algo
está cambiando gracias a Chávez,
antes no teníamos nada", explica María
Justo, una promotora de Acción Social de
la alcaldía de Sucre.
En Winche, el 74% de los vecinos está
en paro; es algo notorio porque, a las dos de
la tarde, muchos hombres matan su ocio obligado
en las calles, conversando o jugando al fútbol.
No es el caso de José Ramírez, empleado
de una importadora de artículos de plásticos
que se cortó la mano trabajando en su casa.
Lo encontramos en un centro de salud, donde le
estaba curando un médico que llegó
hace 13 meses de Villa Clara, Cuba. Ignacio, al
igual que otros médicos llegados de la
isla, dice no tener permiso para hablar. Todos
pertenecen a la misión Barrio Adentro,
destinada a facilitar en forma gratuita cuidados
básicos de salud en zonas pobres.
Sanidad cercana
"Antes, para curarnos teníamos que
hacer 35 kilómetros. Ahora tengo al médico
a la vuelta de casa. Cuando preciso un medicamento,
vengo y me lo dan gratis. Eso no tiene precio",
nos dice Luisa Barrios. Esta madre de cinco hijos
comenta que en el barrio hay gente tan pobre que
si enferma "no tiene ni para el pasaje, no
sabe usted lo que significa que por la noche se
ponga enfermo un hijo y a un par de cuadras haya
un médico que lo atiende gratis. Algunos
ya han salvado vidas al prevenir un infarto o
al atender un parto difícil".
| Los 14.000
médicos cubanos diseminados por todas
las zonas pobres del país han realizado
80 millones de consultas |
En el ambulatorio no faltan medicamentos. El
paracetamol, el ibuprofeno y otros son genéricos
llegados de la isla de Cuba. Los ambulatorios
son pequeños, pero limpios y dotados con
el material imprescindible. En un país
de 25 millones de habitantes, los médicos
cubanos ya han realizado 80 millones de consultas.
Como Ignacio o Valentina, médico clínica,
también de Villa Clara, hay en Venezuela
14.000 médicos cubanos, todos diseminados
en zonas pobres como el Winche. Varias decenas
han desertado, pasando a la clandestinidad; nadie
se atreve a ofrecer una cifra, porque Venezuela
no les da asilo político. A pocos metros
del ambulatorio se encuentra el Mercal, con el
que el Gobierno busca abaratar los productos básicos.
Basta con comparar los precios para comprobar
su repercusión. Una botella de aceite de
soja, que en cualquier supermercado de Caracas
vale 2.200 bolívares (1,5 euros) aquí
se consigue por 1.200. El azúcar que se
compra a 1.100 bolívares el kilo está
a 700. "Para quien tenga el carnet que acredite
su pobreza o la cartilla del comedor popular el
descuento es del 25% más", afirma
el encargado del mercado, Wilfredo González.
Chávez manipula las necesidades populares
para hacerse publicidad. Todos los productos alimenticios
que se ofertan llevan dibujos y mensajes revolucionarios,
así como un artículo de la Constitución
bolivariana con contenido social. En la etiqueta
del paquete de azúcar aparece un Bolívar
rodeado de niños con alegorías al
Libertador.
Isabel Rada, teniente de alcalde de la inmensa
barriada marginal de Petare (un fortín
chavista en el que viven unas 600.000 personas),
reconoce que tan sólo en estos cerros del
municipio de Sucre -perteneciente a la gran Caracas-
hay 504 médicos cubanos.
"Los médicos venezolanos -declara
Isabel Rada a La Vanguardia- no se atreven a meterse
en el cerro, les da miedo. No quieren nada en
zonas populares. El programa Barrio Adentro cumplió
dos años, y cuenta con médicos,
oftalmólogos, dentistas... Todos de Cuba.
Antes, cuando se enfermaba un niño o un
adulto, con mil penalidades tenían que
bajar del cerro para ir al hospital. Ahora tienen
al médico viviendo en el mismo barrio,
lo que facilita las consultas preventivas y curativas".
La teniente de alcalde argumenta que cuando Chávez
llegó al poder el petróleo estaba
a siete dólares. Ahora alcanzó precios
récords, en buena parte gracias a las gestiones
del presidente venezolano.
"¿A quién beneficia el petróleo
caro? Al pobre, al venezolano. Antes sólo
se enriquecía un grupito. Ahora, el petróleo
es distribuido en programas sociales. El fenómeno
que vivimos en Venezuela es digno de estudio.
¿Qué es lo que pasa? Que llegó
el bachazo, tal como llaman al presidente para
insultarlo. Dicen que es feo, que es negro, con
una berruga y el pelo malo, vulgar al hablar.
Pero ese es el presidente que penetró en
las entrañas del pueblo. Dio un cambio
tal que el pueblo percibe los beneficios sociales",
subraya Isabel Rada.
Por su parte, los detractores de Chávez
sostienen que muchos programas tienen más
fines electorales y propagandísticos que
sociales. Y cuestionan que el dinero de las misiones
provenga directamente de la compañía
estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa),
sin pasar por el Banco Central. Al no haber ningún
control ni fiscalización, aflora la corrupción.
| Los mensajes
revolucionarios abundan en los productos básicos
que se venden en los mercados populares |
"Estos programas sociales forman parte de
una campaña política", declara
José Quintero, director de la organización
comunitaria ProCatia. Analistas independientes
aseguran que estos proyectos sociales son financiados
con más de 3.000 millones de euros de ingresos
petroleros, quitando recursos para la modernización
de Pdvsa y aumentando el riesgo del déficit
fiscal.
Aunque admite que los programas de salud benefician
a la gente pobre, la combativa periodista Iruña
Urruticoechea critica las misiones sociales de
Chávez por no estar estructuradas ni responder
a un mínimo de planificación. "A
veces se pierde el dinero por el camino por falta
de organización. Los títulos de
bachiller son un engaño, porque no son
aceptados ni por la Universidad Central ni por
la Simón Bolívar, ambas del Estado,
por no tener rigor académico", señala
Urruticoechea. Y agrega: "Al alumno le enseñan
cuatro cosas a la carrera para darle un título.
Las universidades bolivarianas carecen de prestigio.
Tienen pocos alumnos, porque sus títulos
no sirven para nada, no están reconocidos
por su escasa calidad. Dan clases de ética,
historia, pero es más adoctrinamiento que
educación".
En un informe sobre los programas educativo-proselitistas,
la pedagoga Olga Ramos señala que las misiones
son operativos electorales que nacieron hace poco
más de un año como estrategia del
Gobierno para poder tener logros que mostrar al
país ante un posible referéndum
revocatorio. "Las misiones resultan pedagógicamente
piratas al sacrificar la calidad de la formación
del alumno por obtener una certificación
en menos tiempo que el estipulado. En lugar de
fortalecer y complementar la política educativa,
tienen una oferta engañosa", subraya
Ramos. Además, dice que las misiones distraen
recursos que se pudieran utilizar en forma más
eficaz en programas existentes.
El comentarista Luis Vicente León, director
de Datanálisis, señala que los puntos
de referencia para calificar la gestión
de Chávez han sido distorsionados por la
inmediatez de programas de "remiendo social"
-que atacan los síntomas, pero dejan intacto
el problema- y de la ejecución de obras
de infraestructura, que tienen incidencia directa
en las cifras de empleo e inversión. A
la inyección de dinero se suma, según
León, una sensación artificial de
temor creado por el discurso de confrontación
del presidente: "Si votan contra mí,
votan contra la Patria y perderán todo
lo que han ganado". Estos dos factores han
producido un repunte de Chávez en las encuestas.
| El canal público
emite un culebrón inspirado en 'Romeo
y Julieta' en el que la protagonista, chavista,
convence a su indiferente novio |
Colombianos nacionalizados
Chávez recurre a todos los medios para
ganar votos. En pocas semanas dio la nacionalidad
venezolana a miles de colombianos con el fin de
que le apoyen en las urnas. Entre marzo y julio
de este año, Venezuela nacionalizó
a 224.000 colombianos con derecho al voto. Luis
Vicente León asegura que sus votos podrían
determinar un triunfo o una derrota en el referéndum
de hoy, porque los dos sectores que compiten están
equilibrados. "Un solo voto es importante",
recalca León.
Hace dos meses, el canal de televisión
público empezó a difundir una telenovela
que convierte la historia de Romeo y Julieta en
tragedia de barrio. La protagonista es una chavista
que convence a su novio. El argumento, con todos
los elementos del culebrón caribeño,
destaca la figura de la revolución bolivariana.
La historia, que se filma en el barrio de Petare,
narra las relaciones entre una estudiante de sociología
que elabora la tesis El amor y la paz en tiempos
de revolución y un periodista ni-ni (no
está ni con el gobierno ni con la oposición),
hijo de un opositor furibundo al Gobierno de Chávez.
Aunque sus creadores insisten en que no se trata
de propaganda política, los opositores
se refieren a Amores de Barrio Adentro como "la
telenovela chavista". El director, Román
Chalbaud, un reconocido cineasta, asegura que
pretende mostrar los dramas, problemas, diferencias,
enfrentamientos, romance y odio que hoy sufren
las clases media y baja de Venezuela, que han
polarizado al país y que han dividido a
las familias como nunca antes.
Chalbaud sostiene que a través de esta
historia se ven todos los acontecimientos políticos
que han sucedido desde diciembre del 2001, justo
tres meses antes del golpe de estado contra Chávez,
hasta los hechos más recientes. Agrega
que pretende reflejar los problemas del barrio
y la llegada de los médicos cubanos, las
discusiones y enfrentamientos familiares, las
alegrías, frustraciones y tristezas entre
gente de clase media y baja.
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