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SOCIEDAD
La Habana espera
a Charlie
LA HABANA, 12 de agosto (Lucas Garve,
Fundación por la Libertad de Expresión
/ www.cubanet.org) - Tengo una tía que
cada vez que escucha decir viene un ciclón,
se estremece de pies a cabeza. El motivo del temor
no es por fobia o aversión a dichos fenómenos
tropicales, sino por el estado de las puertas
de los balcones, y el techo de la sala, que parece
una catarata cuando llueve.
En una ciudad con barrios donde existe un alto
por ciento de viviendas en mal estado constructivo,
la espera del paso de un ciclón o un huracán
no es cosa de juego. Desde ayer, mi amiga Leo
preparó la escoba y el trapeador para comenzar
a sacar agua de la pequeña salita de su
casa, en la planta baja de un edificio centenario
donde habita sin esperanza de resolver una situación
de vivienda que bien puede calificarse de catastrófica.
Primero hay que proveerse de pan y otros comestibles,
preparar faroles para varios días sin electricidad,
guardar agua potable suficiente, tener a mano
un radio portátil, etc. Son medidas domésticas
que pueden evitar disgustos.
Aparentemente en la calle hay serenidad, pero
los ojos de la gente revelan la tensión
y la prisa por cumplir las gestiones necesarias
antes del paso del meteoro.
Una vecina me confesó: "Imagínate,
con la cantidad de horas sin electricidad que
llevamos en estos días, y ahora un ciclón,
la verdad es que ni la naturaleza nos ayuda. Prepárate
para lo que viene... ¡Si ese ciclón
se fuera por otro lado!"
En la mente de la mayoría de los capitalinos
prevalecen ideas como éstas ante los reportes
meteorológicos de última hora sobre
el huracán que nos amenaza. Sin embargo,
siempre hay quien no se preocupa igualmente. Un
bebedor habitual de la cafetería de la
esquina de la Calzada de Managua, en Mantilla,
preguntó al dependiente cuántos
días cerrarían por causa del paso
del meteoro, a todas luces preocupado de encontrarse
sin el trago de ron matinal.
Según todos los pronósticos, el
meteoro pasará por el occidente de Cuba
en la madrugada del viernes 13. Ahora mismo, ese
huracán categoría 1 ya promete una
buena cantidad de lluvia. No me podré dormir
sin poner junto a la cama una cacerola grande
para recoger el agua de la gotera. Dormiré
con un ojo cerrado y el otro abierto. No dejaré
que Charlie se meta en mi cama.
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