PRENSA INTERNACIONAL
Agosto 9, 2004
 

NOTICIAS DE CUBA
El Nuevo Herald

El éxodo de los balseros: una tragedia que difícilmente se repetirá

Wilfredo Cancio Isla, El Nuevo Herald. 9 de agosto de 2004.

El éxodo que en el verano de 1994 lanzó a 36,000 cubanos al mar rumbo a Estados Unidos tiene escasas posibilidades de repetirse y habría marcado el fin de las crisis de emigración desordenada desde la isla, al menos mientras Fidel Castro permanezca en el poder.

A pesar de las recientes advertencias de Castro sobre el peligro de una estampida masiva de cubanos como consecuencia del reforzamiento del embargo estadounidense, los analistas coinciden en que el gobierno cubano lo impedirá a toda costa, en virtud de los riesgos políticos y militares de un caos migratorio que ponga en peligro la seguridad nacional de su poderoso vecino.

Las reglas del juego están sobre la mesa. El pasado año Washington envió una nota diplomática a Cuba a raíz de una escalada de fugas por mar y por tierra que sonaron la alarma ante una potencial avalancha migratoria. Los términos de la comunicación fueron particularmente duros: una ola migratoria desde la isla sería interpretada como un acto de confrontación a EEUU.

''Al gobierno de Cuba se le habló claro y duro respecto a un éxodo, que sería considerado como una acción hostil a este país'', recordó Mel Martínez, quien formó parte de la administración de George W. Bush y ahora aspira al Senado. "EEUU no va a tolerarlo''.

Más allá de la retórica política, las autoridades estadounidenses tienen previsto un plan de emergencia naval. El plan se actualiza sistemáticamente y se ha visto reforzado después de los atentados terroristas del 9/11.

''Definitivamente estamos preparados mejor que nunca'', dijo Luis Díaz, portavoz del Servicio Guardacostas en el distrito de Miami. "Tenemos absoluta confianza que el plan será efectivo en una situación de emergencia''.

Aunque los pormenores del plan no son públicos, extraoficialmente se admite que ninguna estrategia está descartada, incluyendo un bloqueo naval a la isla, pues EEUU no está dispuesto siquiera a permitir una concentración de balseros en Guantánamo o en otra de sus posesiones militares debido al alto costo económico y a las implicaciones legales que estarían en juego tras un reciente fallo de la Corte Suprema.

Los guardacostas se encuentran inmersos actualmente en un multimillonario proyecto de renovación tecnológica a largo plazo, que va desde el reemplazo de sus embarcaciones hasta el mejoramiento de los sistemas de comunicación y la introducción de sofisticadas naves de rastreo. Díaz admitió que tras el 9/11 ''se ha adelantado mucho'', particularmente en el trabajo coordinado de todas las agencias federales vinculadas al control de fronteras.

''Es extraordinariamente difícil que se repita otro tipo de emigración marítima desordenada'', opino Guarioné Díaz, quien fue el enlace civil designado por Washington para atender los campamentos de balseros en la base naval de Guantánamo. "Las condiciones internacionales han cambiado drásticamente, la seguridad nacional ha pasado a ser prioridad de EEUU y Fidel Castro podrá ser temerario, pero no es suicida''.

El sociólogo Ted Henken, profesor de Baruch College en Nueva York, indica que en las actuales condiciones "no hay una posibilidad real de éxodo''.

Henken, quien ha investigado la emigración en el Caribe y el caso cubano por más de una década, sostiene la tesis de que la preocupación actual acerca de un éxodo como el de 1994 es desproporcionada. ''Una preocupación potencialmente más significativa sería la emigración después de la caída de Castro, durante una ardua etapa de transición, o bajo una diferente y menos autoritaria forma de gobierno en Cuba'', apunto el académico.

Según Henken, el resultado más significativo de la crisis de los balseros y de los acuerdos migratorios de 1994-1995 es el hecho de que el número legal de cubanos admitidos en EEUU desde esa fecha --unos 200,000-- es mucho mayor a la cifra de inmigrantes ilegales llegados desde la isla en el mismo período: 10,000.

De hecho, la crisis de los balseros de 1994 marcó el fin de una era por varias razones. Por primera vez en tres décadas, la política de fronteras abiertas para los cubanos que huían del régimen comunista dio un giro radical luego de que el entonces presidente Bill Clinton anunciara que los balseros serían interceptados en el mar y enviados a Guantánamo.

La decisión de Clinton, anunciada en medio del incontrolable oleaje migratorio de agosto de 1994, abrió el camino a los acuerdos bilaterales y condicionó un nuevo tratamiento para los cubanos en fuga, que a partir de entonces fueron mencionados más como inmigrantes y menos como refugiados políticos.

Un abrupto cambio de actitud que acabó con el tratamiento preferencial a los cubanos y generó la polémica ''ley de pies secos, pies mojados'', un nuevo muro de contención para los que tratan de llegar ilegalmente a las costas estadounidenses.

Pero también la ola migratoria de 1994 y la experiencia de los cubanos enviados entonces a Guantánamo y a la base estadounidense en Panamá, han dejado un importante arsenal de lecciones legales y comunitarias para Washington.

''El reciente veredicto de la Corte Suprema de la nación sobre los prisioneros de Al Qaida en Guantánamo, ha demostrado que teníamos absoluta claridad cuando reclamamos derechos constitucionales para los balseros retenidos allí'', manifestó María Domínguez, directora del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad de St. Thomas.

Domínguez figuró en el grupo de 23 abogados cubanoamericanos que en octubre de 1994 interpuso una demanda colectiva contra el gobierno federal reclamando el derecho de los 21,000 balseros detenidos en Guantánamo y los 8,000 llevados a Panamá a ser procesados como refugiados políticos. La acción legal se sustentaba en que ambos territorios eran jurisdicción norteamericana y por lo tanto merecían protección bajo las leyes de este país.

''Como cubano exiliado, sentí que esa política de exclusión iba contra todo lo que Estados Unidos representa'', señaló el abogado Frank Angones, quien integró aquel equipo legal.

La demanda contó también con la participación del abogado Harold Hongju Koh, profesor de la Escuela de Leyes de la Universidad de Yale y prominente defensor de los derechos de los refugiados.

Pero en enero de 1995, el Tribunal de Apelaciones de Atlanta dictaminó que los balseros carecían de derechos constitucionales y su destino estaba en manos de la rama ejecutiva del gobierno. La Corte Suprema se negó entonces a escuchar el caso y ratificó la decisión de los jueces del Onceno Circuito de Atlanta.

Sin embargo, este año la máxima instancia judicial de EEUU determinó que al colocar a los prisioneros de Al Qaida en Guantánamo, éstos tienen derecho a un debido proceso legal de acuerdo con la constitución norteamericana. El argumento sustentado por los letrados es el mismo que esgrimía la demanda de los abogados cubanoamericanos diez años atrás.

La suerte de los balseros se decidió en mayo de 1995 por decisión ejecutiva, tras la firma del segundo pacto migratorio bilateral. Clinton anunció que serían recibidos en EEUU y puso en vigor el programa de intercepción en altamar.

''Desde el principio sabíamos que al final habría una solución para los balseros'', comentó Guarioné Díaz. "Era imposible mantener allí a 30,000 personas indefinidamente por el tremendo costo económico y por lo que significaba para la imagen internacional de EEUU''.

Se estima que el costo de los campamentos de balseros en Guantánamo era superior a $1 millón diario.

Domínguez, que viajó 21 veces a Guantánamo y Panamá, señaló que Washington debía sacar una lección trascendental de esa experiencia migratoria: si llegara a producirse otro éxodo desde Cuba, la reacción tiene que ser diferente.

El exilio cubano y las autoridades de Miami se volcaron entonces a ayudar a los balseros con donativos y programas de capacitación, que incluían clases de inglés y orientaciones vitales para el desenvolvimiento en la sociedad estadounidense. Sólo en donativos se transportaron por avión unas 100,000 libras para suplir las carencias materiales de los campamentos.

''Pudimos demostrarle al gobierno que la comunidad es imprescindible para garantizar el asentamiento organizado de los inmigrantes'', manifestó Domínguez. "Guantánamo fue lo contrario al éxodo del Mariel [en 1980], pues gracias a la ayuda de voluntarios los balseros llegaron a este país con una orientación, sin crear problemas mayores y con un mínimo de gastos públicos''.

Los balseros, entonces y ahora

Holly Ackerman. 9 de agosto de 2004.

En lo fundamental, los balseros de los años 90 representaban aquellos cubanos que no tenían medios legales de salida, pero que tenían urgencia de marcharse en gran medida por razones de libertad personal. La fuente fundamental de su descontento era la generalizada intrusión del gobierno cubano en sus vidas. La necesidad económica era un estímulo efectivo pero secundario. Estaban dispuestos a afrontar un calvario para poder salir de su circunstancia y empezaron a irse independientemente y en grandes números, en condiciones física y legalmente peligrosas a principios de esa década.

Sus acciones y creciente número llevó al gobierno cubano a endurecer la vigilancia de sus fronteras y luego, cuando se produjo un gran descontento civil, a permitir una salida irrestricta. Para 1994, esto se había convertido en un patrón normal para tratar con la acumulada demanda para irse de Cuba pero cada vez menos tolerable para Estados Unidos. El choque entre estas dos necesidades resultaron en que, en 1994, los balseros fueron internados en campamentos de refugiados.

A un nivel individual, el doble trauma de una peligrosa travesía marítima e inciertas condiciones de internamiento siguen siendo recuerdos vívidos y dolorosos para los balseros. Estaban dispuestos a morir para escapar pero no estaban preparados para vivir con el horror que definía cada viaje. Como dijo un balsero: ''Hicimos algo loco, la forma en que nos fuimos. Me duele pero estoy contento de haber hecho esa locura''. En su primera década en Estados Unidos se han mantenido firmes en su intención de desembarazarse de la política. No participan en actividades cívicas. Sus preocupaciones son la familia, el entretenimiento y la lucha contra las incertidumbres del desempleo y la vejez. Están a favor de mejorar la ayuda humanitaria y los viajes a Cuba pero también apoyan endurecer las medidas contra el gobierno cubano, que todavía temen y del que desconfían.

A diferencia de anteriores éxodos de Cuba, los balseros no vienen en línea directa a EEUU. Se dispersan por el Caribe, amenazando la estabilidad de los gobiernos de Islas Caimán y Bahamas, así como el orden público en el sur de la Florida. Tras las negociaciones conjuntas en Washington, los gobiernos caribeños afectados firmaron similares Memorandos de Comprensión con Cuba para prevenir futuros balseros mediante su devolución. Para naciones pequeñas, era importante que la repatriación ocurriera sin garantías específicas de respeto a las convenciones de derechos humanos o de prevenir las subsiguientes repreasalias del gobierno cubano contra los que fueran devueltos. Como aprendió el gobierno de las Islas Caimán en 1994, estas garantías resultan demasiados costosas para una pequeña nación sin subsidios de fuentes externas. Los acuerdos EEUU-Cuba de devolución de balseros tenían estas costosas protecciones.

Por el momento, los acuerdos migratorios EEUU-Cuba de 1994 han controlado el flujo migratorio, pero está creciendo una presión para la salida entre los que carecen de canales legales. Tanto a los niveles políticos como individuales la cuestión es si los acuerdos podrán seguir controlando el flujo migratorio con el pasar del tiempo, especialmente porque las restricciones norteamericanas a los viajes han hecho más difícil ayudar a los parientes en Cuba. Para los individuos, pese al creciente deseo de irse, los acuerdos regionales de devolución, las agresiva patrullas de la Guardia Costera y el espectro de un prolongado internamiento han dificultado el histórico canal de las balsas. Será necesario inventar nueva formas de salida individual y/o que se produzcan incidentes de salidas masivas antes de que los cubanos ordinarios puedan salir en cantidades importantes pese al continuo goteo de los que llegan a través del contrabando, los balseros de grandes distancias y otras rutas a través de terceros países.

Queda por investigar donde está el equilibrio de opiniones sociales y políticas dentro de la población de balseros y, en realidad, entre toda la generación cubanoamericana posterior a 1990. Lo que queda claro según los datos cuantitativos y cualitativos a mano, es que la población es diversa y no tan fácilmente categorizable como ha sido presentada hasta ahora.

Holly Ackerman es profesora de la Universidad de Miami. Reproducimos las conclusiones de su estudio ''Los balseros, entonces y ahora'', sustentado en entrevistas a cientos de balseros desde 1996 a la fecha.

Los fragmentos perdidos de una odisea

Wilfredo Cancio Isla, El Nuevo Herald. 9 de agosto de 2004.

Por más de 15 años, Arturo Cobo se esmeró en preservar los más increíbles objetos, filmar testimonios y conservar imágenes que con el tiempo se convirtieron en reliquias históricas del éxodo cubano hacia Estados Unidos.

Son 10,000 fotos, cientos de horas de grabaciones y decenas de cajas con los nombres, la fecha de salida y los teléfonos para localizar familiares de balseros que nunca llegaron a tierra. Están también las balsas rescatadas, las brújulas, los compases de navegación y las linternas que auxiliaron a muchos cubanos en la angustiosa travesía en busca de una vida libre y mejor.

''Estos son los fragmentos dispersos de una tragedia que debemos mostrarle al mundo como testimonio de la agonía del pueblo cubano bajo el régimen de Fidel Castro'', expresó Cobo, veterano de Bahía de Cochinos y fundador del desaparecido Hogar de Tránsito para Refugiados Cubanos, en Cayo Hueso.

Con ese arsenal de historia reciente en su poder, Cobo planea inaugurar a fines de este año el Museo del Exodo Cubano en un local de Miami donde radicó en el pasado una estación de bomberos. El lugar, ubicado en la avenida 27 y la calle 3ra. del NW, es propiedad de la Ciudad, y ya se han iniciado los trámites legales para que pueda ser utilizado con fines culturales en beneficio de la comunidad.

''Va a ser maravilloso poder tener allí este museo, que se convertirá en orgullo de la comunidad'', dijo el comisionado de Miami, Joe Sánchez. "Esta es parte de nuestra historia''.

La ordenanza para la concesión del local será considerada por la Comisión de Miami el próximo octubre. Sánchez vaticinó que la propuesta será aprobada sin dificultad, pues representa un proyecto modesto en comparación con otras iniciativas para museos que demandan gastos millonarios.

Por lo pronto, Cobo está en gestiones con congresistas y personalidades locales en la búsqueda de fondos suficientes para el acondicionamiento del museo. No descarta la realización de un radiomaratón para recabar el apoyo de la comunidad exiliada.

Cobo abrió el Hogar de Tránsito en septiembre de 1992 con apenas $6,000, en momentos en que comenzaron a dispararse las llegadas de balseros a las costas de la Florida. La institución ofreció alojamiento, ropa, comida y ayuda para localizar familiares a unas 15,000 personas en los cuatro años que estuvo abierta.

''Decidimos abrir el Hogar para impedir que la gente que venía buscando libertad tuviera que ir a parar a una cárcel de inmigración'', recordó el activista, que participó también como voluntario en el recibimiento de miles de cubanos durante el éxodo del Mariel, en 1980.

El Hogar se mantenía en servicio las 24 horas. Dos operadoras telefónicas recibían la información de personas que trataban de ubicar a sus familiares a partir de su presunta fecha de salida de Cuba.

''Fue algo tremendo, con gente llegando a las 3 y a las 4 de la madrugada'', relató Cobo. "Hubo un día en la espiral del éxodo [de 1994] que recibimos a 535 refugiados''.

Los activistas del Hogar también realizaron en esos años operaciones itinerantes de ayuda a cubanos detenidos en Guantánamo, Panamá, Bahamas y Port Isabel en Texas.

La singular colección del futuro museo incluirá piezas como la única tabla rescatada del remolcador 13 de Marzo, hundido frente a las costas de La Habana en el verano de 1994, así como casquillos y esquirlas de balas sacados de los cuerpos de balseros que trataban de escapar de la isla.

Están documentados los casos de Andrés Sánchez, Antonio Fernández y Elio Díaz, quienes fueron tiroteados por las Tropas Guardafronteras cuando escapaban junto a otros 58 cubanos en un barco arenero el 6 de junio de 1994, y el de Ivette Molina, quien recibió impactos de bala estando embarazada.

''Son historias que no deben olvidarse'', dijo Cobo. "A veces me levanto de madrugada recordando alguno de esos casos y no puedo seguir durmiendo''.

wcancio@herald.com

Testimonios de la búsqueda de un sueño

9 de agosto de 2004.

JORGE DEL RIO, 39 años. Geógrafo de profesión. Salió de Cuba el 19 de agosto de 1994, estuvo en los campamentos de Guantánamo y llegó a EEUU en agosto de 1995. Actualmente es dueño de la firma Walsh Environmental, una consultoría ambiental, en South Miami.

Aunque yo estaba decidido a irme desde finales de los años 80, cuando ocurrió la explosión del Maleconazo, el 5 de agosto, lo tomé en serio. Había dejado el trabajo y me dedicaba a negocios ilegales para sobrevivir. Mi situación económica estaba por encima del resto de la población, pero me sentía ahogado en la isla, limitado por un sistema anticuado, donde no podía desarrollar mis capacidades.

Me tiré, con mi hermano menor y otros tres amigos, en una balsa de poliespuma, tela y madera, por la zona del teatro Carlos Marx, en La Habana, el mismo día que Clinton anunció que los balseros iban a ser interceptados. Lo vi como mi ultima oportunidad. Para mí quedó claro que todo iba a cambiar y que a partir de ese día empezaban los procesos de desajuste en la política migratoria de EEUU hacia Cuba. Me parece mentira que hayan pasado 10 años. Al principio me sentí algo extraño, pero en poco tiempo la ciudad se hizo mía, al punto que a veces tengo la confusión sobre mis recuerdos infantiles, trastocados entre Hialeah, Coconut Grove y la playa de Santa Fe.

En el Miami Dade College estudié inglés y computación, con la idea de tener más posibilidades en el mercado de trabajo. Empecé como handyman, reparando casas y trasladándome en bicicleta. Luego me especialicé en sistemas de información geográfica y comencé a diseñar mapas, hasta que en el 2000 fundé la compañía, junto a una amiga, para realizar auditorías ambientales.

Lo más importante ha sido sentirme útil, asumir que el trabajo que estaba haciendo, fuera donde fuera, era el más importante del mundo. Esa filosofía del trabajo me ha funcionado siempre. En Cuba vendí maní para que mi familia tuviera un plato de comida sobre la mesa y porque prefería hacer eso a trabajar como geógrafo, enfrentado a la ineficiencia de la burocracia y la hipocresía del gobierno. Así entré allá en un ciclo sicológico que empieza por el rechazo a los discursos de Fidel Castro y la propaganda oficial, y sigue en las borracheras con los socios, en el desinterés por todo lo que te rodea. Un desamor por todo y para todo.

Cuando miro hacia atrás me asombro de lo que he podido hacer aquí. Siento que en este país he podido hacer más por la sociedad y el prójimo que en Cuba. La casa que compré en 1999, está siempre abierta para acoger a un recién llegado; desde el punto de vista social me he comprometido e integrado más aquí que en Cuba.

Pude traer a toda mi familia, mis padres, mi abuela, mi hermana, que llegaron hace siete meses. El pasado mayo fui a Cuba e intervine en un evento sobre el medio ambiente. Fue interesantísimo, porque compartí mi experiencia con muchos de mis ex colegas y les respondí sus inquietudes. La gente comienza a ver el mundo diferente, porque se le derrumban muchos mitos inculcados sobre la vida norteamericana, más allá de los asuntos políticos. Creo que nosotros que hemos vivido en las ''dos mitades'' de la isla, tenemos la tarea de reconciliar una cultura, juntar a los de allá y de acá, porque hay muchos problemas de exclusión a ambos lados.

No tengo dudas de que si volviera a estar en las mismas circunstancias de 1994, me tiraría nuevamente al mar. Aunque tuviera 60 años.

LUIS SOLER, 43 años. Diseñador gráfico. Salió de Cuba el 15 de agosto de 1994 y llegó a Cayo Hueso tres días después, con una severa infección en una pierna. Fue el último balsero que pudo entrar a territorio de EEUU y ser procesado antes de la decisión de Clinton de enviar a los cubanos a Guantánamo. Dirige desde 1999 Graphísima, compañía de publicidad y diseño gráfico. Hace dos años fundó Passenger Care, firma de protección de equipajes que opera a nivel nacional.

Nunca había querido irme de Cuba hasta 1994. Tenía una situación económica aceptable, había viajado al extranjero, pero me percaté que allí no nos iba a tocar la utopía de la glasnost y la perestroika soviéticas, y que en la isla no habría espacio para cambios y sueños. Mi hija crecía y yo no tenía nada que prometerle para su futuro.

Las únicas noticias de esos días eran sobre los que se iban y llegaban a Miami. Entonces comenzamos a hacer la balsa en casa de un babalawo, padrino de uno que hizo la travesía. Cuando la terminaron y el babalawo la bendijo, no cabía por la puerta de la cocina, y hubo que abrir la pared a mandarriazos. Nos tiramos por la Playita 16 de noche. Durante los tres días estuvo lloviendo y la balsa se destruyó, quedando sólo las gomas.

Cuando el buque madre de los Guardacostas nos rescató, yo estoy en estado de delirio, con más de 40 grados de fiebre y una infección en la pierna, desgarrada por picadas de peces. Me envuelven en una manta, me recoge un helicóptero y luego una lancha rápida con destino al hospital de Cayo Hueso.

Una vez recuperado, las autoridades pretendían llevarme a Guantánamo, pero le debo haberme quedado aquí a la gente del Hogar de Tránsito, que me trasladaron a su sede y me tuvieron allí hasta que Inmigración optó por procesarme.

Yo digo que mi experiencia no es la común, pues no pasé por lo que regularmente pasaron los demás balseros. Sí, extrañaba mucho a mi hija, a mi madre, pero entablé una relación amorosa que aún perdura, pude encontrar trabajo en mi profesión y pronto me identifiqué con esta sociedad, el sistema de créditos, las costumbres, las direcciones de la ciudad...

Comparándome ahora con la persona que era en Cuba, te diré que he cambiado mucho. Aquí soy más el hombre nuevo que se quería formar allá, comprometido con la sociedad civil, con el trabajo, con los valores humanos. Creo en el sentido social de este país como no lo hacía en el mío propio. Una serie de metas que tenía como sueños en Cuba aquí he podido convertirlas en verdades palpables.

Estuve ya dos veces en Cuba agilizando los trámites para traer a mi madre y mi hija de 19 años, que ya están acá. La experiencia fue chocante. La policía pensó que mi hija me estaba ''jineteando'' y le pidió identificación. También fue un golpe en lo que respecta a los sentidos. Sentí una gran distancia de aquel lugar, me molestaron cosas que antes aceptaba como comunes; salí asqueado. Hasta perdí el apetito en esos días.

SERGIO LASTRE Y ELSA DE LARA salieron de Cuba el 22 de agosto de 1994. Fueron rescatados en el mar dos días después y trasladados a Guantánamo, donde permanecieron por ocho meses. En Cuba, Sergio integró la preselección nacional de taekwondo y Elsa estudió magisterio. El trabaja como decorador de casas y está dedicado al arte. Ella está desempleada. Están casados hace 23 años y residen en Hialeah.

SERGIO: En abril de ese año nos arrestan tratando de abandonar el país y nos abren una causa. Estábamos esperando el juicio cuando se desata la crisis, así que viajamos de La Habana a Aguada de Pasajeros y luego a Corralillo, desde donde salimos en una balsa construida con tubos de regadío y piezas de tractor. Me voy por una mezcla de factores. No resistía aquello, que es como un cajón alambrado de dogmas ideológicos, y en los últimos años me vinculé al grupo disidente de Oswaldo Payá Sardiñas.

A Miami llegamos sin familia y hemos pasado momentos difíciles, sin empleo, a punto de irnos a dormir a la calle. Ahora trabajo para una compañía de decoración de viviendas y dedico todo mi tiempo libre a la creación artística. En Cuba pintaba como hobby; aquí he logrado afianzarme en el arte, mostrando mis pinturas, esculturas y cerámicas en más de 40 exposiciones en EEUU y el extranjero.

Este país me ha dado la posibilidad de soñar. Tengo planes y aspiraciones que en Cuba no tenía, atrapado en la rutina diaria. Cuando regrese a Cuba, hace dos años, lo peor fue ver a la gente enterrada en vida, sin ningún proyecto de futuro.

Siento nostalgia por Cuba todos los días. No sé si es bueno o malo, pero vivo aquí con un sentido de provisionalidad que me impide echar raíces. Es un sentimiento que persiste a pesar de que han pasado diez años.

ELSA: Aquí me gradué de asistente médico en 1997, pero he trabajado en los más variados lugares: limpiando casas, en una bakery, en una escuela hebrea, en una clínica y en factorías. Hace un año tuve un accidente y no he podido trabajar más. Pero estoy acostumbrada a los retos desde muy joven.

Mi primer esposo murió en una misión internacionalista en Angola con 18 años, quedándome sola con dos hijos y embarazada de la menor. Mi sueño era venir y tener una vida mejor. Sí, la hemos pasado dura y estamos tratando de ver adonde llegamos. El principal eslabón que me falta es la familia. Pudimos traer a Jorge Luis, mi hijo mayor, pero allá quedan mis dos hijas. Mi madre murió sin que pudiera volver a verla, pues la visa cubana me llegó un mes después de su fallecimiento.

Añoro reunirme con todos mis hijos y caminar por las calles de Cuba. No soy totalmente feliz, pero no estoy frustrada ni arrepentida. Si hubiera un cambio en Cuba, regresaría si mis hijas no han podido venir. Pero lo pensaría detenidamente, porque ahora mismo no sé cómo podría adaptarme nuevamente a vivir allí.

ISABEL MARTINEZ, 38 años. Obrera. Salió de Cuba con su hijo menor Lázaro y su actual compañero, Francisco Meireles, el 22 de agosto de 1994. Fue llevada a Guantánamo y luego al campamento de Panamá antes de permitírsele la entrada a EEUU, por motivo de su embarazo, el 16 de diciembre de ese año. Actualmente no tiene empleo fijo.

Me fui de allá con una causa pendiente, porque en 1992 el padre de mi hijo mayor, Edgar, me denunció por preparar una salida ilegal. Me pedían cuatro años pero el niño tenía entonces cuatro años y me soltaron bajo fianza. Estuve escondida como seis meses en Campo Florido, en las afueras de La Habana, en 1994, hasta que finalmente me fugué con mi hijo menor, Lázaro, que vino en el barco de tres años.

No he tenido miedo a enfrentarme a las dificultades, porque vine a luchar. He hecho de todo, desde limpiar casas hasta vender cantinas. Lo más difícil ha sido la lejanía de Edgar, que se ha hecho un hombre sin tenerme a su lado. El padre nunca autorizó su salida y murió hace cuatro años, afectado por la bebida. El niño está retenido allá porque tiene edad militar, mientras que a mí no me han dado el pasaporte cubano para poder visitarlo. Las únicas llamadas telefónicas que hago a Cuba son a mi hijo, todos los meses.

Tengo padre y diez hermanos allá, pero el dinero no alcanza. La división familiar es algo muy duro, sobre todo cuando no tienes seguridad de que vas a volver a verlos. He sufrido mucho, esa es mi historia. Pero no quisiera volver a vivir en Cuba. Me he adaptado a la vida en este país, donde he tenido libertad para expresarme y me siento valorada como persona. Mi anhelo es poder ver a mi padre y reunirme con mi hijo mayor. Sueño con tener un restaurante y ser chef de cocina.

Disidente preso está 'estable' luego de infarto

Efe, LA HABANA. 8 de agosto de 2004.

El disidente cubano Margarito Broche Espinosa, uno de los 75 opositores condenados en la primavera del 2003, se encuentra ''estable'', tras el infarto de miocardio que sufrió en la cárcel, dijo ayer a EFE su esposa, María Caridad Noa.

''Su salud está delicada aunque en este momento está estable, tiene la presión arterial controlada y el ritmo cardiaco'', declaró.

Broche, de 47 años, fue trasladado el miércoles desde la prisión de la localidad habanera de Guanajay e internado en la sala de terapia intensiva del hospital ''Salvador Allende'' (antiguo ''La Covadonga'') de La Habana.

El opositor, que es miembro del grupo gestor del Proyecto Varela que encabeza el disidente Oswaldo Payá y líder de la Asociación de Balseros de Cuba, Margarito fue condenado a 25 años de cárcel en los juicios sumarísimos contra 75 opositores acusados de conspirar con Estados Unidos y socavar los principios de la revolución.

Noa indicó que los médicos que atienden a Broche le explicaron que las 72 horas posteriores al infarto ''son las más peligrosas'' y este mediodía le comunicaron que el jueves había presentado "un bloqueo transitorio''.

No obstante, le dijeron que ''está evolucionando bastante bien'' y que de continuar así, el próximo sábado podría ser transferido a la sala de terapia intermedia.

Noa dijo que pudo ver anoche a su esposo a través de un cristal y que él se esforzó por levantar la voz para decirle "hoy me siento mejor, con un poco dolor en el brazo derecho''.

La mujer dijo que esperaba poderlo ver nuevamente ayer junto a los demás familiares allegados, su hijo Osmany Broche Noa, y la madre y hermanas, que permanecen desde ayer a las puertas de la sala hospitalaria.

La esposa de Noa refirió que con él está permanentemente dos oficiales de la cárcel de alta seguridad de Guanajay y se quejó de que las enfermedades que hoy presenta su esposo se deben a "los tratos crueles y degradantes, la falta de medicamentos y despreocupación de quienes lo atienden en la prisión''.

Respecto a que su marido pueda acceder a una licencia extra-penal como la que han recibido otros siete disidentes del ''Grupo de los 75'', dijo que "no puedo afirmar nada porque este gobierno es impredecible, pero me dijeron que para la prisión de Guanajay no va más''.

Recordó que en julio pasado envió una carta al ministro del Interior, Abelardo Colomé Ibarra, en la que ''solicitamos una licencia extra-penal'' atendiendo a su delicado estado de salud.

''Lleva casi 17 meses preso, ha presentado frecuentes hipoglicemias, tiene problemas circulatorios y hemorroides y presión arterial descompensada'', señaló.

Dijo también que padece de broncoestasia y enfisema pulmonar, úlcera duodenal y hernia discal.

La opositora Marta Beatriz Roque Cabello, única mujer del ''Grupo de los 75'' que cumplía una condena de 20 años, fue la última excarcelada el pasado 23 de julio.

La Fundación critica al cineasta Moore

EFE. 8 de agosto de 2004.

La influyente Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) rechazó ayer los comentarios ''racistas e intolerantes'' del cineasta estadounidense Michael Moore, director del filme Fahrenheit 9/11, contra la comunidad cubanoamericana.

''La FNCA rechaza totalmente los comentarios intolerantes y racistas del señor Moore contra los cubano americanos y en particular contra esta organización'', expresó el grupo en un comunicado divulgado ayer en Miami.

La organización reconoció el derecho del cineasta a expresar sus opiniones, pero criticó que haya elegido como objetivo a una minoría, que en muchos aspectos es la ''encarnación'' del sueño americano.

''Como tonto útil, el señor Moore pasará a la historia como un defensor de la dictadura más brutal en la historia de las Américas'', afirmó la FNCA refiriéndose al régimen de Fidel Castro.

Sugirió a Moore visitar Cuba, en particular a las esposas de 75 disidentes, muchos de los cuales están encarcelados por expresar su desacuerdo con el gobierno cubano.

El exilio ha reaccionado con indignación a algunos comentarios del cineasta emitidos en artículos de opinión y en su libro Downsize This! .

Moore calificó a los exiliados cubanos de ''peleles'', de presionar presuntamente la política de EEUU hacia Cuba y de abandonar la isla en vez de pelear contra Castro.

Pelotero cubano ya es residente dominicano

Enrique Rojas / Ap, SANTO DOMINGO. 6 de agosto de 2004.

El pelotero cubano Kendry Morales obtuvo la residencia dominicana y está listo para comenzar a negociar un posible contrato con las organizaciones de Grandes Ligas, dijeron ayer el jugador y sus representantes.

''Estoy feliz por haber terminado este paso en el proceso de intentar llegar a las Grandes Ligas de Estados Unidos. Ahora que tengo la residencia dominicana, comenzaré a escuchar ofertas'', dijo Morales a The Associated Press.

''Solamente quiero jugar béisbol, algo que me estaban impidiendo en Cuba en los últimos tiempos'', agregó Morales, quien estuvo acompañado por John D. Mano y David Valdés, sus actuales representantes.

Valdés, por su parte, dijo que esperan recibir en los próximos días la aprobación de la oficina del comisionado de Grandes Ligas para comenzar a negociar.

A principios de junio pasado, Morales y otras 18 personas partieron de Cuba hacia Estados Unidos en una balsa. Luego de ser admitido como refugiado político, Morales se trasladó a República Dominicana.

De acuerdo con las reglas vigentes, los peloteros cubanos que salgan de su país tienen que someterse a un sorteo especial para ser contratados por las organizaciones de las Ligas Mayores.

Sin embargo, cuando un jugador cubano adquiere residencia en un tercer país, se convierte en agente libre, y puede elegir la mejor oferta económica que reciba.

Morales, un poderoso bateador ambidiestro con envidiable talento, se convirtió en la sensación del béisbol cubano en el 2002, cuando tenía 19 años de edad.

Jugando para el popular equipo habanero Industriales, Morales se estableció como el mejor limpiabases del torneo, bateando .324 con 21 jonrones, 82 carreras impulsadas y 60 anotadas.

Inmediatamente fue incluido en la selección nacional que estuvo en la Copa Mundial del 2000.

Sin embargo, las autoridades cubanas separaron a Morales del equipo nacional y posteriormente de Industriales por sospechas de que quería desertar durante el torneo preolímpico del 2003 en Panamá.

El jugador tampoco fue invitado a participar en los Juegos Panamericanos, que se celebraron en Santo Domingo el año pasado.

''Nunca tuve contacto con buscatalentos o algo parecido, pero ellos (las autoridades) dijeron eso. Solamente quería jugar béisbol y no me dejaban'', dijo Morales.

Ahora el pelotero se prepara en Santo Domingo para volver al terreno de juego, posiblemente en el mejor nivel del mundo: las Ligas Mayores.

''En Cuba nunca soñé con las Grandes Ligas como una posibilidad. Mis sueños eran jugar en la serie nacional y ser integrado a la selección del país. Justamente cuando había logrado cumplir esos sueños, me los truncaron'', dijo Morales, quien se desempeñó en los jardines, primera base y hasta lanzó en la pelota cubana.

Valdés, en tanto, alabó las cualidades del pelotero cubano.

''Kendry tiene un talento fuera de lo común y estoy seguro de que puede brillar en cualquier nivel. Tiene poder [para batear] a las dos manos, puede jugar varias posiciones y es muy joven'', expresó.

Adoptan más medidas para el ahorro de electricidad

Efe, LA HABANA. 6 de agosto de 2004.

Cuba anunció ayer la adopción de nuevas medidas para reducir el consumo de electricidad a causa de un déficit de generación provocado por averías en el sistema.

El jefe del Programa de Ahorro de Electricidad en la isla, Víctor Puentes Monto, dijo a la televisión local que el déficit se estima en unos 200 megavatios, debido principalmente a una avería en la Central Antonio Guiteras de Matanzas

Esa central eléctrica está considerada el bloque energético más grande de la isla con una capacidad de 330 megavatios.

Según el regulador nacional de la energía, a esta situación se han sumado la salida de otros bloques generadores debido a mantenimientos ya planificados.

Entre las regulaciones para disminuir la demanda, el gobierno de la isla ha indicado a los organismos estatales paralizar sus actividades productivas no vitales y trabajar en las sedes de los aparatos administrativos con el personal imprescindible y otorgar vacaciones al resto.

También se ha dispuesto apagar los aires acondicionados en las instituciones estatales durante los horarios de mayor demanda, limitar la iluminación y el uso de equipos eléctricos y realizar el riego agrícola electrificado en horas de la madrugada.

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