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CULTURA
Artesanía cubana:
una alternativa
Fara Armenteros, UPECI
LA HABANA, agosto (www.cubanet.org) - El trabajo
artesanal del cubano en la actualidad puede decirse
que tiene dos aspectos: uno es la expresión
artística y el otro la confección
de objetos de adornos y el uso cotidiano.
Este quehacer artesanal arranca con fuerza a
finales de los años 70 cuando grupos de
personas con habilidades manuales y talento artístico,
utilizando materiales desechables para la industria,
rescataron oficios que parecían perdidos.
Carpinteros, modistas, herreros, bordadoras,
joyeros, talabarteros, tejedoras, alfareros y
otros, confeccionaron piezas de mucha calidad
y belleza que tuvieron oportunidad de exponer
y vender los sábados en la Plaza de la
Catedral.
El ingenio del cubano se puso en función
de resolver sus propias necesidades, y muy pronto
los Sábados de la Plaza se convirtieron
en un mercado que se extendió a las calles
que dan acceso a la Catedral y hasta la Plaza
de Armas.
"Allí se vendía de todo, ropas,
zapatos, joyas, adornos, pero lo bueno dura poco",
dice un artesano que participó en la actividad.
"Aquello se acabó y un buen día
la policía amaneció deteniendo artesanos
en sus casas, que luego fueron enjuiciados y sancionados
a privación de libertad, acusados de actividad
económica ilícita... Todo les fue
decomisado, es un riesgo que corre todo aquél
que trata de levantar cabeza por su cuenta en
este país", concluyó y no quiso
dejar su nombre porque "no hace falta, ocurrió
así, pregúntale a cualquiera".
No tengo que preguntar más. "Conozco
de muy cerca lo sucedido", le contesté.
Actualmente el movimiento artesanal cubano es
tolerado por las autoridades aunque con muchas
restricciones.
Los artesanos artistas, como los artistas plásticos,
pueden exponer y vender sus obras en las galerías
de arte y tienen fuertes gravámenes sus
piezas. El estado es el único autorizado
para comercializar obras de arte y de artes aplicadas.
En las ferias donde participan los artesanos
que fabrican y venden objetos de utilidad cotidiana,
cacharros de cocina, ropas, adornos, calzados
y hasta souvenirs para turistas los artesanos
pagan un impuesto en divisas que les permite vender
en moneda nacional y en dólares. Este gravamen
oscila desde 26 hasta 159 dólares, según
el producto que se confeccione.
Los que venden en la feria de la Habana Vieja
necesitan una autorización de la Oficina
del Historiador, que les emite un carnet y una
credencial, ambos con su fotografía y que
entrega la dirección de identificación
de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR)
al precio de seis dólares cada una. Por
el espacio donde se sitúan para vender
pagan 60 pesos diariamente y no se admiten inscripciones
de nuevos artesanos.
Las ferias cuentan con la aceptación de
la población, que tiene la posibilidad
de comprar en moneda nacional, artículos
de calidad. "Aunque los precios son altos
puedo comprar con el dinero del salario. Y los
zapatos, por ejemplo, son mejores que los de la
shopping", asegura una mujer que lleva en
una jaba un par de zapatos que compró para
su hijo de 7 años al precio de 210 pesos.
"Hace tres meses le compré un par
de zapatos en la tienda, que me costaron 14 dólares
(364 pesos al cambio) y a la segunda puesta regresamos
a la casa con un zapato en la mano, se le despegó
la suela completa", concluyó.
"El precio que ponemos a nuestras mercancías",
señala un artesano que vende en la feria
de la Virgen del Camino, en el municipio capitalino
San Miguel del Padrón, "está
en dependencia de los impuestos, el gasto en materiales,
que por lo regular tenemos que adquirir en divisas...
Todos los gastos de producción corren por
nosotros... esta relativa independencia, tiene
su precio. No me quejo, y tratamos de mantener
la calidad de los productos porque es la garantía
de nuestra permanencia... Cuando el gobierno lo
entienda, elimina esta actividad económica
alternativa, como ha sucedido mas de una vez".
En la capital cubana funcionan ferias de artesanía
en varios municipios. Los más nombrados
son los de la Habana Vieja, frente al Seminario
San Carlos, en el malecón Habanero y en
La Rampa, también los de La Palma y la
de la Virgen del Camino.
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