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DEPORTES
Expectación frente
a Atenas
Ariel Delgado Covarrubias
LA HABANA, agosto (www.cubanet.org) - Ya la delegación
deportiva cubana está casi completa en
la milenaria ciudad de Atenas, sede de los actuales
Juegos Olímpicos del presente año.
Ceremonias de abanderamiento y pronósticos
oficiales aparte, el hecho en sí levanta
la expectación de la gran mayoría
de los cubanos, amantes del deporte y orgullosos,
con nuestro cubano centrismo, de ser una verdadera
potencia deportiva.
Cuba competirá en 17 disciplinas donde
espera alcanzar medallas que confirmen su ventajosa
posición en el listado de las más
favorecidas del orbe. La delegación del
patio cuenta con 159 atletas, pero en total son
330 incluyendo los entrenadores, médicos,
masajistas, dirigentes del INDER, y claro, no
podían faltar, los agentes encargados de
la "seguridad de los atletas".
Se ha comunicado que este envío es el
más joven de entre todos los que han participado
en este tipo de eventos, con una edad promedio
de 33 años. Una de las justas preocupaciones
de los seguidores de nuestros deportes era el
anquilosamiento de figuras de prestigio con altos
rendimientos y la pobre renovación de los
valores cimeros en cada disciplina.
Y como se desprende del rejuvenecimiento de los
participantes, el 70 % asiste por primera vez
a un evento de esta magnitud. Veamos cuál
es su comportamiento.
En la calle todos esperan el 13 de agosto, no
para celebrar el cumpleaños del Máximo
Líder, sino porque esa es la fecha escogida
para la inauguración de los juegos, que
siempre será un espectáculo digno
de ver, aunque no sean tan fastuosos como los
de citas anteriores, realizados en países
desarrollados y con más recursos.
"Creo que los Juegos Olímpicos van
a salvar la programación de verano de la
TV", expresó Orlando, un joven trabajador
que está de vacaciones y no encuentra en
la pequeña pantalla una adecuada opción.
Se anunció que la TV transmitirá
en vivo la totalidad de las competencias donde
participen los cubanos, algo muy bueno no sólo
para los familiares de los atletas que se encuentran
en la tierra de Homero.
"Nadie duda que como siempre, los Estados
Unidos se llevará el primer lugar, de ahí
para abajo quedan los rusos, los chinos y los
demás. ¿Qué lugar cogeremos
los cubanos?", se preguntaba Anselmo, un
chofer de taxi particular cuando entre los pasajeros
se suscitó el tema de la Olimpiada. Y esa
pregunta se la hacen todos, pues existe la impresión
de que hace años el deporte cubano llegó
al máximo de sus posibilidades, y que mantener
posiciones ya alcanzadas dependerá de lo
que hagan potencias deportivas tradicionales o
emergentes.
Durante decenios hemos sido testigos de la politización
del deporte de alto rendimiento. Los éxitos
alcanzados son producto al sistema que "libremente"
hemos escogido. Y entonces, ¿los fracasos
qué? ¿A quién le echamos
la culpa de nuestros reveses deportivos? ¿Al
imperialismo, al bloqueo o a nuestros entrenadores?
Ese maniqueísmo atroz resulta incomprensible
y dañino al verdadero espíritu del
deporte, que es para unir pueblos y no para diferenciarlos
por el sistema político que tengan.
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