|
AGRICULTURA
Konchí que crece
Ariel Delgado Covarrubias
LA HABANA, agosto (www.cubanet.org) - Algunos
lectores con no malas intenciones nos califican
de hiper críticos con la economía
planificada socialista cubana, y nos señalan
que no reconocemos algunos de sus logros. Realmente,
hay algunos... pero son tan pocos. Y nuestra experiencia,
sumergidos durante años en ese sistema,
no favorece una actitud de elogio a lo que consideramos
causa mayor de los males que padece nuestro pueblo.
Podemos citar uno de esos logros: la producción
de arroz. Los cubanos clasifican entre el grupo
de tres personas de cada cinco que en todo el
mundo consumen esa gramínea. ¡Y de
qué manera! Si en el menú diario
no hay arroz, creemos que no hemos comido. El
arte culinario cubano es rico en platos de la
más diversa especie que tienen este ceral,
aunque sea como guarnición.
La devoción por la gramínea asiática
se queda en el plato, ya que los criollos no degustan
el tradicional vino de arroz japonés, conocido
como sake, y se mantienen fiel al hijo alegre
de la caña de azúcar. Cualquier
análisis alimentario tiene que tener en
cuenta los valores nutritivos que posee, y en
cualquier planificación de alimentos ocupa
un lugar priorizado.
Antes de la crisis económica de los años
90 la población consumía un percápita
de 46 kilogramos al año, unas 101 libras
de esa gramínea. Actualmente el consumo
se ha elevado a 60 kilogramos, unas 132 libras
al año. Claro, eso no significa que ése
sea el per cápita vendido por la libreta
de racionamiento. Por esa vía sólo
se suministran 72 libras en los doce meses. El
resto se consume por la vía social (escuelas,
hospitales, comedores de centros de trabajo, círculos
infantiles, unidades militares, prisiones, cafeterías,
restaurantes, etc.) y por la venta liberada a
precios diferenciados del de la canasta básica.
Ese impresionante crecimiento se ha logrado no
sólo por medio de las compras internacionales.
La producción nacional ha crecido a niveles
nunca antes imaginados. ¿Cuál ha
sido el secreto? Sencillamente, permitir que productores
privados asuman su producción.
Antes del llamado Período Especial de
Tiempo de Paz el arroz se producía en cuatro
grandes complejos ubicados en el sur de las provincias
de Pinar del Río, Sancti Spíritus,
Camagüey y Granma, y esa producción
se sustentaba en el alto consumo energético
del regadío, en la mecanización
y el empleo de grandes cantidades de hierbicidas
y fertilizantes químicos.
La brusca interrupción de suministros
por parte de la Unión Soviética
y sus satélites europeos al ocurrir la
caída del Muro de Berlín puso en
crisis ese esquema productivo. Para garantizar
ese vital alimento se incrementaron las importaciones,
casi todas provenientes de la lejana Asia (China
y Viet Nam fundamentalmente).
En 1996 el ministerio de la Agricultura creó
el Movimiento Popular de Productores de Arroz,
que consistió en entregar a personas particulares
las tierras y suministrarles las semillas necesarias
para el cultivo. En 1994 el grano alcanzó
un precio de hasta 40 pesos la libra. En 1996,
ya con el Mercado Agropecuario en funciones su
precio era de 8.70 y en la actualidad se ha fijado
en 3.50. El arroz importado de Estados Unidos,
China o Viet Nam se cotiza a 4 pesos.
En sus inicios la falta de experiencia en estas
labores de los cosecheros individuales y la selección
de las semillas conspiraban contra los rendimientos.
El Instituto de Investigación del Arroz,
junto al Movimiento de la Agricultura Urbana (ya
que las parcelas se encuentran ubicadas generalmente
en áreas periurbanas) los apoyaron adecuadamente
y en la actualidad los resultados son muy alentadores.
Actualmente se calcula que 190 mil personas integran
este movimiento con parcelas que oscilan entre
0,5 y 1 hectárea, para un total de 130,000
hectáreas dedicadas al cultivo por este
sistema. Y se espera que dispondrán de
más tierras para sus labores al incorporarse
tierras ociosas del sector estatal y las áreas
de desmonte de antiguos cañaverales.
El pasado año la producción alcanzada
fue de 245,000 toneladas y se espera para el presente
que se alcancen las 265,000. De todas maneras,
el país importa anualmente 300 mil toneladas,
ya que el consumo calculado se acerca a las 600
mil. Todavía hay mucha tela por donde cortar
para lograr el tan ansiado autoabastecimiento.
No obstante, se calcula que en el último
decenio el incremento anual de ese cultivo fue
del 17 %, una cifra a respetar y que se debe,
en lo fundamental, a la participación decisiva
de productores privados. Se trabaja asimismo en
elevar los rendimientos. El pasado año
estuvo entre las 3 y 4 toneladas por hectárea
y se aspira a lograr entre 4 y 5. Hay naciones
que alcanzan entre 6 y 7 toneladas por hectárea.
Para hacer frente a un clima donde cada año
las precipitaciones son más escasas los
especialistas e investigadores trabajan en nuevas
variedades de semillas más resistentes
a las enfermedades, de menor requerimiento de
fertilizantes y pesticidas y de menor consumo
de agua. Ello beneficiará la labor de los
pequeños cosecheros y contribuirá
decisivamente al incremento de los rendimientos.
Hasta ahí todo muy bien y hay que reconocer
que en la agricultura es un verdadero logro. Pero....
mucho cuidado con la tendencia actual del Estado
a volver a monopolizar todo el sistema productivo,
centralizándolo en grandes instituciones,
es decir, volver a los ya superados esquemas de
la "economía socialista". Las
altas instancias del país, añorando
el poder económico absoluto, aspiran a
un regreso a los tiempos del mal llamado "socialismo
real", que fue prolijo en el derroche y la
ineficiencia.
Otro aspecto a tener en cuenta es la política
de precios. Una actitud centralizadora con precios
marcados por instituciones que se alejan de la
realidad productiva puede motivar la pérdida
del interés de esos pequeños productores
que con su esfuerzo y trabajo han alcanzado esos
logros. De no seguir las reglas que marque el
mercado (inclusive el socialista según
la terminología china), esa producción
volverá a caer y entonces en vez de arroz
comeremos piedras.
* Nota: Konchí fue una marca de arroz
muy popular en los años anteriores a 1959.
|