PRENSA INDEPENDIENTE
Septiembre 22, 2003

OLA REPRESIVA
Logra algunas demandas Vázquez Portal

Testimonio de Yolanda Huerga Cedeño, esposa de Manuel Vázquez Portal

LA HABANA, septiembre (www.cubanet.org) - El 7 de septiembre de 2003, mi esposo Manuel Vázquez Portal, me llamó por teléfono desde la cárcel de Aguadores, Santiago de Cuba, para decirme que cesaría la huelga iniciada ocho días antes, el 31 de agosto y que sería trasladado nuevamente a la Prisión de Boniato.

Con el alma en vilo me dirigí tres días después hacia Santiago para llevar a mi esposo alimentos y otras vituallas, pues él había rechazado la jaba en la visita anterior a la huelga, debido a que le quitaron la mitad de los cigarrillos que yo le llevaba, las medicinas y otros muchos productos que no aceptaron los oficiales de la prisión.

Llegué a la ciudad con la idea de ir para Boniato, ya que ahí era donde yo creía que estaba mi esposo, pero a Ana Maria Escobedo, quien amablemente ha brindado su casa a las esposas de los presos políticos; se le ocurrió llamar por teléfono a Cárceles y Prisiones y en ese lugar nos dijeron que Manuel aún estaba en Aguadores.

Hacia allá nos dirigimos Anita y yo, con la incertidumbre de si tendríamos que regresar cargadas con las pesadas jabas que llevábamos. Ya en el centro penitenciario, una oficial me dijo que alguien esperaba por mí; no obstante, tuve que aguardar más de una hora para que me atendieran.

Se trataba del oficial Ramiro, Madre Teresa de Calcuta de la Seguridad del Estado, quien amablemente me obligó a sostener un casi monólogo con él, para comunicarme, entre otras cosas, que Manuel tenía cuatro faltas graves: el diario, los 'poemitas', el mitin del 13 de agosto y la huelga, pero para que yo viera que él no es tan malo como nosotros pensamos, olvidaba esas indisciplinas. Claro, que yo debía saber que la Seguridad del Estado todito lo anota y en caso de que hubiera en el futuro un proyecto de mejoras con respecto a los 75, por ejemplo, un acercamiento a sus provincias -porque no es lo mismo estar en Santiago que en Matanzas- pues si yo me porto bien y no hago esas declaraciones a la prensa, que le hacen tanto daño a Vázquez y si, ya que él me quiere tanto, yo lograra convencerlo de que respete la disciplina, pues hasta a lo mejor me conceden el beneficio de que mi esposo cumpla sus 18 años cerca de La Habana.

Este señor, que casi constantemente estuvo a mi lado en el Penal, no dejaba de decirme lo bondadoso que es en realidad y que nadie puede decir que él no hable mucho con la gente antes de tomar otras medidas. Hasta en una ocasión, en que me explicaba las características de la oposición en Cuba, me dijo que a la Revolución sólo se la tumbaba de dos maneras… Yo al oír esto agucé los oídos, pero se interrumpió bruscamente y no llegó a enseñarme cuáles eran esas dos formas.

Entonces trajeron a mi esposo, sin esposas ni grilletes, y pude darle un abrazo grande. Nos dejaron ¡solos! en la oficina del Jefe del penal unos quince minutos. Luego apareció Madre Teresa de Calcuta y dio por finalizado el encuentro. Se llevaron a Manuel, sin esposas ni grilletes, y a mí me acompañó hasta la entrada de la cárcel el magnánimo Ramiro, quien me reiteró la incomprensión de que era víctima por parte de los opositores.

Más tarde, cuando yo ya me encontraba en casa de Ana María Escobedo en compañía de Dolia, la esposa de Nelson Aguiar (que sólo pudo verlo unos minutos) apareció Madre Teresa de Calcuta de la Seguridad del Estado para decirme que me habían concedido una visita a Manuel al otro día y, haciendo gala de su infinita bondad, me aconsejó que le preparara alguna carnecita para que se alimentara.

Al otro día, después de esperar durante dos horas en la antesala de la prisión vino el seráfico Ramiro lamentándose profundamente de haberme hecho esperar, y me condujo junto a mi esposo a una oficina preparada para el encuentro. Allí Manuel me habló de algunos logros que tuvo su huelga: televisión cuatro horas a la semana, lo sacan sin esposas ni grilletes; la comida, aunque sigue mala no está descompuesta, se le permitió una visita extra de más de una hora, la jaba la dejaron entrar completa, no sacaron nada, la celda de aislamiento más amplia (ya no tiene el retrete a cinco centímetros de la cabeza) aunque en semejantes condiciones a las de Boniatico (el techo tiene goteras, hace mucho más calor, las alimañas se mantienen, etc.)

Lo más importante fue que la huelga llamó la atención de la comunidad internacional en cuanto a la protesta de los presos de conciencia, por las infrahumanas condiciones a las que están sometidos.

También me contó mi esposo que en la pared de su celda dibujó una bandera cubana, una palma y una rosa blanca y debajo escribió: "La patria es ara, no pedestal", y después: "El pueblo que soporta una tiranía, la merece".

Terminó mi visita a Aguadores, la cárcel adonde trasladaron a mi esposo por la huelga de Boniatico. En la boca me quedó un amargo por el que dejaba, pero también una sensación dulcísima por su amor a la Patria.


Esta información ha sido transmitida por teléfono, ya que el gobierno de Cuba controla el acceso a Internet.
CubaNet no reclama exclusividad de sus colaboradores, y autoriza la reproducción de este material, siempre que se le reconozca como fuente
.

IMPRIMIR

 



PRENSAS
Independiente
Internacional
Gubernamental
IDIOMAS
Inglés
Francés
Español
SOCIEDAD CIVIL
Cooperativas Agrícolas
Movimiento Sindical
Bibliotecas
DEL LECTOR
Cartas
Opinión
BUSQUEDAS
Archivos
Documentos
Enlaces
CULTURA
Artes Plásticas
El Niño del Pífano
Octavillas sobre La Habana
Fotos de Cuba
CUBANET
Semanario
Quiénes Somos
Informe Anual
Correo Eléctronico

DONACIONES

In Association with Amazon.com
Busque:

Palabras claves:

CUBANET
145 Madeira Ave, Suite 207
Coral Gables, FL 33134
(305) 774-1887

CONTACTOS
Periodistas
Editores
Webmaster