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OLA
REPRESIVA
Héctor
Maseda: Reo de conciencia
LA HABANA, septiembre (Tania Díaz Castro
/ www.cubanet.org) - El holocausto que impone
el régimen castrista a la oposición
pacífica y al periodismo libre, esa minoría
representativa cuyos derechos no son respetados
ni defendidos por el poder judicial dependiente
del poder político de la Isla, se dejó
ver en una oleada represiva a mediados de marzo
de 2OO3, donde en sólo una semana fueron
detenidos, juzgados y condenados a largos años
de prisión 76 opositores pacíficos
y periodistas, entre los que se encuentra Héctor
Maseda Gutiérrez.
Como fiel cubano, y a pesar de haber desempeñado
excelentes puestos de trabajo como ingeniero eléctrico,
de recibir un master en Física Nuclear
en Canadá, Maseda se sintió obligado
a escoger el camino difícil y largo de
la lucha pacífica por la libertad frente
al panorama desolador de su país. Así
me lo hace saber en una extensa misiva que me
envía desde la prisión La Pendiente,
en las afueras de la ciudad de Santa Clara, provincia
central de Cuba.
Me dice que en su corazón no ha entrado
castigo alguno, puesto que se considera inocente
como aquellos ocho estudiantes cubanos que por
disentir del régimen colonial español
fueron fusilados en el siglo XIX, que se debe
a sus ideas patrióticas, a su Partido Liberal
Demócrata, a esos grupos de hombres y mujeres
diseminados por todo el país que mantienen
en alto la bandera del liberalismo.
A través de su carta palpo la firmeza
de mi amigo y colega, veo al gran hombre que no
odia a quienes lo privaron de su derecho a la
libertad, ese derecho que tiene todo ser humano
de decir y escribir lo que piensa. Por este motivo,
Héctor Maseda ha sido condenado a veinte
años de prisión.
En sus líneas reconozco al amigo cuando
me dice que la venganza sólo la practican
los seres de almas pequeñas, enfermizas
y viles. Cierro los ojos y lo veo llegar sonriente,
jovial, de buen carácter, con su artículo
periodístico para CUBANET debajo del brazo,
afectuoso y amigo de todos. Un hombre de pocas
palabras, una persona tan modesta como enérgica,
con un alto sentido de la justicia y del honor.
Será por eso que también escogió
el camino de la masonería, asociación
que se afana por la superación espiritual
y moral de sus miembros, la fraternidad universal
y el humanismo.
Siempre vestido de forma muy humilde, en correspondencia
con su carácter y personalidad, daba la
impresión de que lo llevaba todo consigo,
como si nada de valor material lo perturbara.
Si me preguntaran cuál es su mayor virtud,
diría: ordena de tal forma sus pensamientos
que cuando le preguntan en qué piensa,
responde de inmediato, con toda sinceridad.
Así recuerdo y admiro a este ser de tanto
coraje y comprensión humana.
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