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ECOLOGIA
La
degradación de los suelos en Cuba
LA HABANA, septiembre (www.cubanet.org) - La
degradación de los suelos en Cuba tiene
vieja data en su historia de quema, monocultivo
y abuso de fertilidad, acentuada en las cuatro
últimas décadas, como lo demuestran
datos y cifras.
Pero, además, está la compactación,
salinización y acidez de los suelos, que
dan por resultado que el 76 % del área
de agricultura del país sean tierras escasamente
productivas, al extremo que oficialmente ha sido
declarado que 11 de las 14 provincias del país
están afectadas, especialmente las cinco
provincias orientales y la extensa provincia Camagüey.
A lo anterior se suman serios errores en el manejo
de la tierra, como la creación de la llamada
Brigada Invasora Che Guevara, que con equipos
pesados fue "buldoceando" -arrasando-
miles de hectáreas de pastizales y bosques;
la deforestación y revertimiento de cultivos
tradicionales, para en su lugar sembrar caña
de azúcar para la catastrófica y
nunca lograda zafra de los 10 millones de toneladas
de azúcar; la creación de pedraplenes,
que atacan el medio de dos maneras: echando al
mar cientos de miles de toneladas de rocas y tierra,
irrecuperables, y alterando el equilibrio del
movimiento de las olas y temperatura (intercambios)
que afecta a las especies vivas costeras; la extracción
en cantidades enormes de piedras y arena (de río
y mar) para construcciones y la exportación,
y la creación de grandes y pequeñas
presas acuíferas con la intención
de almacenar agua para el consumo humano, animal
y agrícola.
Hasta aquí, nada diferente a lo que hacen
tantos otros países con la misma buena
intención; pero con la diferencia de que
en Cuba, excepto el Cauto, el río más
extenso, todos los otros, e incluso el propio
Cauto, presentan poco caudal y el cauce es muy
bajo, de manera que cualquier presa se "bebe"
en un santiamén toda el agua disponible
y, cauce bajo, es sólo lecho seco, o acaso
sólo un hilillo de agua.
Hoy, prácticamente todos los ríos
y arroyos están urgidos de saneamiento
mediante dragado, limpieza y reforestación
de sus márgenes, y se hace necesario eliminar
o disminuir al mínimo la carga contaminante,
todo lo cual, por supuesto, redunda en la salud
de los suelos.
Se dice que las presas piden libertad para sus
aguas. Cierto. Baste señalar que en 1959
existían en nuestro país 13 presas,
con un acumulado de 48 millones de metros cúbicos.
Hoy existen 226, con un contenido entre real y
teórico de 10 millones de metros cúbicos
del precioso líquido. Huelgan los comentarios.
La creación de presas, que apenas pueden
nutrirlas ríos y arroyos, se abastecen
especialmente del tránsito de ciclones,
huracanes y frentes fríos por nuestra isla
y sus cercanías.
Otro aspecto que no puede pasarse por alto al
hablar de suelo es la cantidad de tierra fértil
que sucumbió en valles inundados para la
construcción de las presas, lo que apena
más al conocer que la Madre Naturaleza
para formar un solo centímetro cúbico
de tierra a partir de minerales y piedras necesitó
500 años.
Sin embargo, en el estado actual de las tierras
en Cuba, en un solo aguacero se pierde una gran
cantidad de tierra útil, al punto que,
según especialistas y datos oficiales,
actualmente el 76,8 por ciento de un total de
668,749 hectáreas de superficie agrícola
de todo el país, es árida, poco
o nada productiva.
Por lo mismo, resulta ahora anacrónica
la afirmación de que las tierras de Cuba
son fértiles.
"Desertificación y sequía
forman parte del círculo vicioso entre
subdesarrollo, pobreza y deterioro ambientales,
además de constituir un grave problema
económico y social", afirmó
Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea
Nacional del Poder Popular, a propósito
de la VI Conferencia de las Partes de la Convención
de Naciones Unidas de Lucha Contra la Desertificación
y la Sequía.
Sin duda, palabras ciertas. Pero el actual gobierno
no recibió, hace 44 años, un país
tan seco, árido, ni con tan pronunciada
desertificación, como ocurre ahora.
Incluso, la amplia región geográfica
de las actuales provincias Las Tunas y Holguín,
dos de las peores del país en cuanto a
tierras baldías y escasez de lluvia -¿acaso
sólo por cambios climáticos globales?-,
era conocida hasta 1959 como el "Granero
de Cuba", por las abundantes cosechas que
se lograban en sus feraces tierras.
Entonces, ¿qué ha ocurrido en esta
media centuria? cnet/12
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