CUBANET .INDEPENDIENTE

12 de mayo, 2003

Prohibición de venta de carbón perjudica a ciudadanos y al medio ambiente

LA HABANA, 9 de mayo (www.cubanet.org) - Autoridades de la provincia Las Tunas han prohibido a los particulares la venta de carbón vegetal, a pesar de que el Estado no lo vende. Alegan que los cuentapropistas no poseen licencias. Pero el Estado tampoco se las concede.

A un vendedor de carbón que se dedica a esa actividad desde hace años, en el barrio Marabú de la ciudad Las Tunas, le advirtieron que de continuar el mercadeo no autorizado sería multado y su vivienda y muebles serían confiscados.

El cuentapropista tuvo que detener la venta de carbón con disgusto propio y el de los conciudadanos, quienes consumían el importante combustible, y han calificado la medida como absurda.

La drástica prohibición no ha tenido en cuenta el servicio social que prestan los cuentapropistas, quienes con medios propios acarrean el carbón desde los hornos, en parajes muy distantes.

Los vendedores de carbón contribuyen a aliviar la extrema escasez de petróleo, cuyos derivados la población tunera emplea en la cocción de alimentos y para alumbrarse en zonas donde no llega el fluido eléctrico, o son frecuentes los apagones. Esas necesidades no pueden ser satisfechas por la estricta cuota racionada de un litro de keroseno per cápita mensual, de manera que la venta ilícita de keroseno se ve estimulada por la prohibición de vender carbón vegetal.

Otra razón que exponen las autoridades para impedir la elaboración, trasiego y venta de carbón, es de carácter ecológico, y señalan que este comercio supone la tala indiscriminada.

Sin embargo, los particulares alegan que el carbón vegetal que producen tiene como materia prima al espinoso marabú, arbusto foráneo perfectamente adaptado al país que como plaga indetenible invade los potreros, y amenaza extenderse por las tierras abandonadas de los centrales azucareros gracias a las semillas volátiles del marabú y su congénere, el aroma.

Contradictoriamente, es aceptado el corte, trasiego y venta del marabú, pero en forma de leña, no de carbón.

Quienes vendían carbón o venden leña, explican que su labor no es dañina al medio ni a la economía del país, y que por lo contrario proporciona mucho beneficio, ya que limpian manualmente los potreros de la planta, sin necesidad de que el Estado tenga que emplear operadores y equipos pesados automotores: buldozers y chapeadoras, grandes consumidores de petróleo y otros insumos, pero que, además, compactan mucho y negativamente las tierras. Los carboneros señalan, además, que donde montan los hornos de carbón no vuelve a retoñar el marabú por años.

No obstante, en el camino de Manatí a la playa Los Pinos hay grandes hornos, casi siempre ardiendo, de la empresa forestal del estado, que emplea el precioso mangle para la producción de carbón. Producen alrededor de 500 sacos de carbón por horno. Emplean el mangle porque es madera muy dura y gruesa (el marabú también lo es), concentrada, y el carbón resulta muy "duro", con mayor contenido calórico cuando arde, y tiene menos merma.

"El mangle amarillo rinde más, por ser su madera más compacta que el blanco" -explica el joven tunero Neilán Núñez Medina.

Añadió Núñez que en Las Tunas existe una gran carpintería que fabrica bajo la marca LUDEMA muebles escolares y para instalaciones turísticas, muy llamativos y fuertes, en cuya fabricación emplea mangle y marabú.

La Organización de Naciones Unidas ha realizado llamados, e incluso aporta conocimientos y ayuda financiera, para preservar el mangle costero como elemento bio-regulador ambiental.

El mangle es un verdadero "motor" bioquímico que absorbe gases nocivos y los convierte en oxígeno, y lanza humedad al espacio, en tanto que en su entramado de raíces acuáticas, tallos y ramas existen notables cadenas biológicas.

Las aves migratorias toman asiento entre los mangles, y al libar de sus flores, las abejas producen exquisita miel. Los mangles serán un valladar de contención de la presión del mar tras los anunciados grandes deshielos polares y picos nevados.

Precisamente en la provincia Las Tunas se desarrolla un vasto programa de repoblación forestal, al que han dado por nombre "Plan Turquino-Manatí", del que no se ofrece mucha información. El desmonte que se lleva a cabo desde hace siglos para destinar las tierras a potreros y siembra de caña de azúcar, ha traído consigo el desgaste de esas tierras, y han convertido a la región en uno de los principales semi-desiertos de Cuba, donde las lluvias se han vuelto muy escasas.

En medio de la difícil situación natural y de la crisis económica del país, los tuneros se internan con sus bicicletas, carretones o a pie en las fincas abandonadas por la desidia para cortar el marabú, llevarlo a los hornos y convertirlo en carbón que servirá para preparar la cena… en tan oscura noche. cnet/12


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