|
El
Nuevo Herald, mayo 5, 2003.
Elías Biscet aislado en una celda de castigo
Wilfredo Cancio Isla. El Nuevo Herald
Activistas de derechos humanos y familiares de Oscar Elías Biscet
denunciaron ayer su aislamiento en una celda de castigo por más de diez días,
y lanzaron una exhortación urgente a la comunidad internacional para que
exija la inmediata liberación del líder opositor.
El doctor Biscet fue trasladado el pasado 24 de abril a la prisión
provincial de Kilo Cinco y Medio, en Pinar del Río, y desde entonces está
sometido a un régimen carcelario de máxima severidad por negarse a
vestir el uniforme de prisionero común.
El opositor fue condenado a 25 años de cárcel tras la
realización de un proceso sumario el pasado mes.
''[Biscet] está en calzoncillos en una celda de aislamiento como
castigo, porque él considera que es un prisionero de conciencia y no debe
aceptar el reglamento aplicado a delincuentes comunes'', declaró ayer
Elsa Morejón, esposa del disidente.
Morejón dijo que durante una visita realizada el pasado viernes a
Pinar del Río, las autoridades del penal le comunicaron que no podría
ver a su esposo ni tampoco entregarle la jaba de alimentos que mensualmente
recibe cada reo de sus familiares.
'Se ha declarado como 'plantado' y esto significa que no tendrá
visitas, ni podrá tener objetos personales para leer o escribir, hasta
que acceda a ponerse el uniforme'', relató la mujer en conversación
telefónica con El Nuevo Herald.
La condición de ''plantado'', asumida por cientos de prisioneros políticos
cubanos desde los años 60, se define como el rechazo a la política
carcelaria del régimen y a las medidas disciplinarias de adoctrinamiento
impuestas dentro del penal.
''Es una resistencia muy fuerte ante el aparato carcelario, lo que
desencadena medidas de rigor... nosotros estuvimos varios años sin
visitas'', recordó el activista Angel de Fana, quien cumplió 20 años
como prisionero político y actualmente dirige en Miami la agrupación
Plantados.
Una delegación de Plantados se encuentra en Italia para gestionar
ante las autoridades de ese país la excarcelación de Biscet y los
demás opositores pacíficos encarcelados y condenados a severas
penas por el régimen de Fidel Castro.
La iniciativa de Plantados se suma al llamamiento hecho ayer por grupos del
exilio cubano y familiares de Biscet a dignatarios de naciones democráticas,
organizaciones de derechos humanos, líderes políticos y
religiosos, y la opinión pública internacional.
''Es un tratamiento inhumano y desmedido'', consideró Morejón.
"Si no se le libera de inmediato, reclamamos que al menos se le entregue un
pullover y se le dé la Biblia, porque un hombre desnudo en una celda
aislada está expuesto a numerosas enfermedades y daños sicológicos''.
La mujer recordó que Biscet, de 41 años, padece de una infección
de las encías que le ha causado la pérdida de todas sus muelas,
sin haber recibido tratamiento estomatológico especializado en los últimos
cuatro años.
Biscet, líder de la Fundación Lawton de Derechos Humanos, fue
encarcelado el pasado 6 de diciembre cuando intentaba reunirse con miembros del
movimiento disidente en una vivienda privada en La Habana. Su detención
se produjo apenas 36 días después de haber cumplido una condena de
tres años en una cárcel de alta seguridad por acusaciones de
desacato y desorden público.
wcancio@herald.com
Fuertes críticas de Vargas Llosa a Cuba y Venezuela
Agence France Presse. Bogota
El afamado escritor peruano Mario Vargas Llosa criticó ayer a Cuba y
Venezuela por sus gobiernos ''autoritarios y dictatoriales'' y calificó
como ''vergonzosa'' las posiciones de las democracias latinoamericanas frente a
los acontecimientos políticos en esos países.
''Tenemos una dictadura y media en Latinoamérica, y esa media es la
que representa Hugo Chávez en Venezuela. Ha sido vergonzosa la actitud
por años de las democracias latinoamericanas frente al régimen
cubano, siendo muchas veces cómplices de los atropellos al no
censurarlos, y ahora percibo un acomodamiento frente a la semidictadura
venezolana'', dijo Vargas Llosa en conferencia de prensa.
El escritor, que el sábado presentó en la XVI Feria
Internacional del Libro de Bogotá su más reciente novela, "El
pa-
raíso en la otra esquina'', consideró que las naciones
latinoamericanas deben ''presionar'' a Caracas para la realización en
agosto próximo de un referendo y las llamó a ''solidarizarse'' con
la oposición.
Agregó que "si es respetada esa votación, esa
semidictadura no va a pasar de agosto. La única posibilidad que tiene el
coronel Chávez de permanecer en el poder es mediante un gran fraude
electoral''.
Frente a Cuba, Vargas Llosa condenó nuevamente los recientes
fusilamientos de tres cubanos que secuestraron una lancha para tratar de huir a
Estados Unidos.
''Condeno esos fusilamientos y el abuso a los derechos humanos que significa
mandar a la cárcel por largas temporadas, prácticamente a la
cadena perpetua, a disidentes que sólo pedían pacíficamente
una consulta al pueblo cubano sobre si querían continuar con este régimen
o democratizarse. Esta es una posición que he sostenido desde hace 40 años
y que seguiré sosteniendo'', señaló.
Consultado sobre las críticas a su colega colombiano Gabriel García
Márquez, Premio Nobel de Literatura en 1982, a quien acusó de ser
''cortesano'' del régimen de Fidel Castro, Vargas Llosa evitó
emitir nuevos comentarios y dio por cancelada la polémica.
''Lo que tenía que decir sobre García Márquez y esta
crisis de Cuba ya lo dije'', puntualizó el escritor.
FIGURA DEL DIA: Oscar Biscet
La tradición de los presos políticos cubanos de negarse a
vestir el uniforme de los comunes, se inició en los comienzos del régimen
castrista.
Aquellos hombres, conocidos como plantados que cumplían su condena en
calzoncillos, simplemente no reconocían que la disidencia fuera un
delito.
Esta es la actitud que ha tomado ahora Oscar Biscet. Este médico de
41 años fue condenado a 25 años de prisión en la ola
represiva que lanzó el régimen contra la disidencia. Condenado el
siete de abril, el 25 del mismo mes fue transferido a la prisión de Pinar
del Río "Kilo cinco y medio''.
Allí su salud física y mental están en peligro, por el
solo hecho de querer hacer cumplir los derechos humanos en su propio país.
Biscet ya había estado dos veces en prisión y ésta parece
ser la condena definitiva. |