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Orden de
registro
Claudia Márquez Linares, Grupo Decoro
LA HABANA, marzo (www.cubanet.org) - Tocó a la puerta un puño
autoritario.Era la Seguridad del Estado con una orden de registro para buscar,
según ellos, "elementos constitutivos de delito".
Doce oficiales, dos de ellos armados, se apropiaron de cientos de crónicas,
noticias, articulos y libros de periodismo. Ciento cincuenta títulos de
política, derecho, economía, ciencias sociales; más de 50
sobres con informaciones de Internet, fue el saldo literario de un registro de
diez horas.
Una vieja lap top y 36 disquetes donde yacen los testimonios de gente de
pueblo, víctima de las arbitrariedades legales del gobierno cubano, pasó
a formar parte de los abarrotados almacenes de la Seguridad del Estado cubano.
Recordemos que desde hace dos meses los operativos antidrogas y "otros
comportamientos ilicitos", han sido los protagonistas de masivas
confiscaciones que han llegado al ciudadano común, que en nada tiene que
ver con el tráfico ilegal de drogas. En las páginas web donde
escriben los periodistas independientes sobran los ejemplos.
Leyeron las cartas de amor de hace 8 años que me dirigía mi
esposo, Osvaldo Alfonso Valdés, Presidente del Partido Liberal Democrático,
y a quien me llevaron como valor más preciado para las celdas de la
Seguridad del Estado en La Habana, Villa Marista.
Seis discos compactos, entre ellos los de la Revista De Cuba, de la Sociedad
de Periodistas Manuel Márquez Sterling, y la Enciclopedia de la Unión
Europea para Jóvenes junto a una cámara de video y una digital de
fotos, han ido a parar a los almacenes de la Seguridad dónde
inescrupulosos agentes revisarán su contenido.
Escucharon los cassetes de audio de mis clases de alemán, se llevaron
todos los boletines de la Internacional Liberal, organización mundial que
reúne a todos los partidos liberales del mundo, incluido el de mi esposo.
Mientras veíamos por la televisión cómo desde el canal
oficial nos llamaba traidores los parlanchines mediocres de la Mesa Redonda,
revisaban mis gavetas y todas las fotos familiares.
Desde las 4 y 10 pm, cuando entró el Responsable del Registro, quien
se hizo llamar Capitán Pepe, sin respetar que yo estaba en paños
menores, permaneció mirándome y tuve que expulsarlo de mi cuarto
para poder vestirme. Me dijo que me vistiera rápido pues tenía
orden de registro.
¿A qué le temen? Me pregunto mientras en nuestra conciencias y
en la de una veintena de periodistas y lideres de organizaciones que también
fueron victimas de confiscaciones y de arrestos arbitrarios permanece la
esperanza de una Cuba libre y democrática, donde leer a Vargas Llosa y a
Milan Kundera no constituyan "elementos constitutivos de delitos".
Esta información ha sido transmitida por teléfono,
ya que el gobierno de Cuba no permite al ciudadano cubano acceso privado a
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