|
Cuba: entre
la guerra y la paz
Rafael Ferro Salas
PINAR DEL RÍO, marzo (www.cubanet.org).- Las autoridades
gubernamentales cubanas no escatiman esfuerzos para buscar pretextos que
justifiquen la triste realidad que se vive en la Isla. Ante el conflicto armado
entre los Estados Unidos e Irak, el discurso cubano va dirigido a justificar con
la guerra ajena los males propios del país.
Se comenta entre los cubanos: con la guerra habrá más hambre
para nosotros.
El comentario no es más que la respuesta al intencionado mensaje
subliminal del discurso de la cúpula que gobierna en Cuba. Las "adoctrinadoras"
y obligadas mesas redondas televisadas son el instrumento de apoyo.
Periodistas incondicionales al oficialismo, devenidos "especialistas"
de la economía mundial, se han atrevido a vaticinar astronómicos
aumentos en el precio del petróleo; todo esto con el respectivo efecto
negativo para Cuba, por obra y gracia de la guerra.
Queda bien clara la intención. Con la guerra, todas las miserias
habidas y por haber caídas sobre los cubanos tendrán un culpable:
el gobierno de los Estados Unidos, causante de la conflagración.
Un observador poco sagaz y a la vez desconocedor de la realidad cubana,
acepta quizás el argumento preparado por los que mandan. Alguien que no
se deje engañar porque conoce la realidad cubana, no se tomará
siquiera el trabajo de escuchar los argumentos de los justificadores de
falacias.
La realidad cubana es otra. Va más allá de la guerra. La
realidad cubana es la propia guerra que lleva a cabo un régimen
trasnochado que se niega a proclamar al mundo su decadencia inevitable. A costa
de aferrarse absurdamente a la utopía, el régimen cubano obliga a
los de la Isla a vivir en el más abominable infierno de prohibiciones y
carencias.
El socialismo impuesto no enseña otra salida que no sea la de la
desinformación intencionada. Al otro lado de la mentira camina la verdad
de los que se van levantando, cansados de tanta sinrazón, de tanta idea
absurda.
José Martí, el más universal de los cubanos, sentenció
para el futuro por el que murió una máxima de advertencia:
"Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras: el de las
lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, y el de la soberbia y la rabia
disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo
empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos
defensores de los desamparados".
Esta información ha sido transmitida por teléfono,
ya que el gobierno de Cuba no permite al ciudadano cubano acceso privado a
Internet. CubaNet no reclama exclusividad de sus colaboradores, y autoriza
la reproducción de este material, siempre que se le reconozca como
fuente.
|