María Elena Morejón Rodríguez.
Publicado en La
Nuev Cuba, 5 de marzo de 2003
Embajada de Cuba en Alemania Gotlandstrasse 15 D-10439 Berlín Deutschland
Hannover 1 de marzo 2003
Solicitud de salida legal de Cuba para Israel Perú Morejón
Respetable Embajador,
Hago uso de su escaso tiempo para solicitar una vez más a las
autoridades competentes de Cuba la salida legal de mi hijo Israel Perú
Morejón y su consiguiente reunificación conmigo, su madre natural
y legítima.
Le aseguro que la retención (contra natura) en Cuba de ese niño
de 6 años es sentimental y físicamente dolorosa para él y
para mí, y es por ello, que hoy quiero dar una última oportunidad
al gobierno que usted representa para resolver este problema por la vía más
amigable posible.
Como usted sabe, yo estoy casada y resido en Alemania de manera legal y anónima.
Pero esto pudiera cambiar bruscamente si al final de este mes ustedes no me
ofrecen una respuesta positiva y por escrito anunciando la autorización
de salida para mi hijo.
Como usted podrá constatar por el número de gestiones adjuntas
en el anexo, mi paciencia está llegando al límite y mi vida
adquiere por culpa de ustedes otro sentido.
Como cubana, hubiera preferido vivir tranquilamente sin atacar a nadie, pero
si al final de este mes no recibo respuesta satisfactoria y oficial al respecto
le quiero asegurar que como madre, haré todo lo posible para que su
gobierno pierda la autoridad moral que intenta imponer sobre la libertad de
todos los cubanos.
A principios del año 2000, el Servicio de Inmigración de los
Estados Unidos decidió, en nombre de la "reunificación
familiar" que el niño balsero Elián González regresara
a Cuba con su padre. Pero desde entonces se ha hecho notorio que quien más
impide a las familias cubanas reunificarse es el gobierno de Fidel Castro.
En aquella oportunidad, ustedes lograron regresar al niño a pesar que
la ley internacional dice que los derechos de los niños están por
encima de los derechos de los padres.
Contrarios a la libertad y el buen desarrollo que implica vivir en ella, el
gobierno que usted representa intenta ahora sentenciar a mi hijo a vivir como un
huérfano con padres vivos.
Por suerte, yo no he perecido en el mar como le ocurrió a Elizabeth
Brotons (madre de Elián González), pero por suerte también,
gozo de la libertad necesaria para hacer valer mis derechos de madre y autoridad
legal.
Todos en este país saben que los estados comunistas son una inmensa cárcel
y todos en el mundo han visto como Elián, lejos de regresar al anonimato
en su Cárdenas natal, se ha convertido en una marioneta martirizada por
la propaganda de Fidel Castro.
Con el caso de Elían quedó claro que las diferencias entre el
comunismo y las sociedades abiertas no eran un mero "estilo de vida" y
usted, respetado Embajador, sabe y siente, en lo más profundo de su corazón,
que lo que yo le estoy diciendo es cierto.
Hoy día nadie, ni los mismísimos embajadores de ese régimen
(en deserción continua por todo el mundo), pueden negar la naturaleza tiránica
del socialismo cubano.
No piense que lo amenazo con ataques "contrarevolucionarios", ni
con descalificaciones a la revolución (pues es ella misma la que se
autodescalifica con hechos como este). Pero considere que voy a defender a
partir de ahora los "valores de la familia" contra los posibles "derechos
políticos" que ustedes, por mediación de inmigración,
están arguyendo.
Al obstaculizar la salida de mi pequeño hijo de Cuba ustedes están
impidiendo sus derechos elementales de vivir junto a su madre, de hacerlo en
libertad, y de alcanzar la felicidad.
Señor Embajador, la libertad (y usted lo sabe) es el requerimiento
fundamental de todos los valores, incluido los de la familia, y mi papel como
madre es, en este caso, el de actuar para que mi hijo sea mañana un
adulto feliz e independiente.
Ustedes dijeron en su batalla legal por Elián González que
mantener al niño en los Estados Unidos era una violación a los
derechos del padre. Pero en este caso, en el que ambos progenitores no están
en Cuba, ustedes han dicho (ver anexo) que retenerlo en Cuba es la única
salida que ustedes tienen para defender la revolución.
¿No es acaso esto una incitación para hablar mal de ella? ¿No
creen ustedes que mantener a un niño como rehén político
haga salir del mutismo a sus padres?
La ley norteamericana ignoró el deseo de la madre de Elían
González para que su hijo creciera en libertad sólo porque ella no
dejó un documento escrito que lo explicara. ¿No creen ustedes que
esta carta es ya de por sí suficiente?
Respetable Embajador, le ruego una vez más, que haga partícipe
a las autoridades cubanas de esta carta, pero además, que entienda que de
no recibir una respuesta adecuada y positiva a mi demanda haré que el
caso se torne en una campaña infinita contra el crimen moral que
representa retener en Cuba a los hijos de padres desertores.
La inteligencia y el inmenso costo de no serlo es entonces el instrumento
por el cual creo ustedes actuarán a favor de que mi hijo obtenga la
autorización de reunirse conmigo.
En nombre no del "socialismo", sino de la libertad y sus profundas
bases filosóficas es que les pido, por última vez, que dejen salir
de Cuba a mi hijo sin escándalos.
Atentamente,
María Elena Morejón Rodríguez, Ingeniera Termoenergética,
Especialista en Seguridad Nuclear. Cubana residente en Alemania
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