El Nuevo
Herald, marzo 11, 2003.
Mantienen de rehén a un niño de seis años
Pablo Alfonso. El Nuevo Herald
A pesar de sus seis años de edad, Israel Perú Morejón
se ha convertido en un rehén de la burocracia estatal y del resentimiento
oficial del régimen castrista.
''El motivo de semejante crimen es simple: Castro no quiere que los
desertores hablen mal de su experimento y para ello, usa como rehenes políticos
a los niños'', afirmó su madre María Elena Morejón
en una entrevista telefónica con El Nuevo Herald.
Desde hace casi dos años Morejón ha realizado infinidad de
gestiones ante las autoridades cubanas, sin lograr que su hijo pueda reunirse
con ella en Hannover, Alemania, donde reside.
Mientras tanto el pequeño Israel vive en La Habana con sus abuelos
maternos, esperando cada día que los funcionarios del régimen
autoricen su salida del país.
Cansada de esperar por las promesas de las autoridades cubanas, Morejón
decidió acudir a la prensa y planea denunciar el caso el próximo
mes de abril, ante la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas en
Ginebra.
El drama de Israel, comenzó cuando su padre, Israel Perú
Castro, de 33 años, desertó en el 2000 de su cargo en Austria,
donde representaba al gobierno de Cuba ante la Agencia Internacional de Energía
Atómica, organismo de Naciones Unidas.
''Para ese entonces ya yo había regresado a La Habana porque nuestro
matrimonio estaba roto'', explicó Morejón, quien es ingeniera
especializada en seguridad nuclear.
Pocos meses después de su regreso a La Habana, en julio del 2001,
Morejón se casó con un cuidadano alemán. En octubre de ese
mismo año, recibió el permiso de residencia en el exterior, pero
su sorpresa fue mayúscula cuando las autoridades cubanas le comunicaron
que no podía viajar a Alemania acompañada de su hijo.
''Se me informó que no se me otorgaba el permiso de salida del niño
porque su padre era un desertor de la revolución'', dijo Morejón.
''Me dijeron que, la sanción correspondiente a la deserción de mi
ex esposo implicaba una retención automática de todos sus
familiares en Cuba por un período de tiempo no menor a los cinco años'',
añadió.
Sin embargo la negativa vino acompañada de esperanzas de solucionar
el caso y Morejón se quedó en La Habana, hasta diciembre en que
finalmente decidió viajar a Hannover, con su nuevo esposo porque, según
dijo, la convencieron de que una vez instalada en Alemania, la salida de su hijo
sería resuelta.
''Desde Octubre de 2001 hasta hoy, el gobierno cubano no ha parado de
ilusionarnos con falsas promesas y ambiguedad'', afirmó Morejón. "Pensando
en que éstas eran válidas, una sangría económica en
viajes, documentos y gestiones nos ha llevado a la penuria económica y
todo, a pesar que nosotros respondíamos a todas sus exigencias y con el único
ruego de que se nos permitiera vivir juntos''.
Morejón, quien trabaja actualmente como profesora de español,
en el Centro de Idiomas de la Universidad de Hanover, recuerda la última
entrevista que sostuvo en La Habana con una oficial de Inmigración
nombrada Esther.
''En aquel entonces sus palabras fueron las siguientes: 'Usted debe confiar
en una respuesta correcta y justa de las autoridades cubanas'... pero todavía
estoy esperando'', subrayó.
palfonso@herald.com
Una revista disidente lanza su segundo número
Wilfredo Cancio Isla. El Nuevo Herald
El movimiento de periodistas independientes puso en circulación el
segundo número de la revista bimestral De Cuba, que en esta ocasión
pondrá en manos de los lectores de la isla el texto íntegro del
llamado Proyecto Varela.
La revista, editada de manera artesanal por la Sociedad de Periodistas Márquez
Sterling, pretende distribuirse a través de redes alternativas en las
catorce provincias del país.
''Este número prueba que a pesar de las precarias condiciones
editoriales y la censura oficial, estamos comprometidos en sacar el proyecto
adelante'', declaró desde La Habana el poeta y periodista Raúl
Rivero, quien funge como asesor principal de la revista.
Rivero explicó que De Cuba mantiene como estrategia informativa la
amplitud temática y la diversidad de puntos de vista, sin delimitar
fronteras ideológicas ni convertir en tema de conflicto el lugar de
residencia del autor''.
La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) saludó la segunda entrega
de la revista.
''Mantenemos la esperanza en la continuidad de De Cuba como un espacio de
libertad que con mucho coraje están labrando los periodistas
independientes dentro de la isla'', dijo ayer Ricardo Trotti, coordinador de la
Comisión de Libertad de Prensa de la SIP.
El primero y segundo números de la revista serán presentados
en la reunión semestral de la SIP, programada del 20 al 25 de marzo en El
Salvador.
Como sucedió con el número anterior, los editores aspiran a
que la más reciente entrega de De Cuba circule internamente en la red de
bibliotecas independientes, y que organizaciones no gubernamentales en el
exterior reproduzcan sus páginas para ponerlas al alcance de los cubanos
del exilio.
La revista, de 52 páginas, salió por primera vez en diciembre
del pasado año sin que se reportaran acciones represivas de las
autoridades. La única reacción oficial fue una carta a El Nuevo
Herald divulgada en la internet, en la cual la Unión de Escritores y
Artistas de Cuba (UNEAC) le negaba "el más mínimo valor
periodístico ni cultural a una publicación situada en dirección
opuesta a nuestro proyecto cultural''.
Además del texto del Proyecto Varela, no publicado dentro de la isla,
la segunda edición de De Cuba contiene los ''36 puntos para salir de la
crisis'', iniciativa promovida por la concertación opositora Todos
Unidos.
Se añaden también secciones de economía, cultura,
asuntos legales, humor y gazapos hallados en la prensa oficial. Entre las firmas
incluidas aparece la del profesor Luis Aguilar León, quien envió a
la dirección de la revista el último artículo que publicara
en Cuba antes de marchar al exilio.
En la sección Desde la Cárcel se reproduce una carta enviada
por once prisioneros políticos que permanecen en las celdas del Combinado
del Este en La Habana. El número aparece ilustrado con dibujos de Eduardo
Abela y Marcelo Pogolotti --ambos fallecidos-- y del pintor Cundo Bermúdez,
exiliado en Miami.
El financiamiento de De Cuba proviene del 5to. Premio Internacional de
Derechos Humanos otorgado el pasado año a la Sociedad Márquez
Sterling por la Fundación Hispano Cubana, con un monto total de $10,000.
La revista es dirigida por el periodista independiente Ricardo González.
wcancio@herald.com |