PRENSA INDEPENDIENTE
Junio 27, 2003

SOCIEDAD
"Combatiente"

LA HABANA, junio (www.cubanet.org) - "Combatiente" es el apodo que se ha ganado este mendigo capitalino, que deambula por la ciudad con su espesa barba y todo lleno de churre. El sol, el aire, el polvo, la lluvia son los elementos naturales que siempre lo acompañan.

"Bola", como otros le llaman, como abreviatura de "Bola de churre", fue militante del Partido Comunista de Cuba, y luchó en las montañas del Escambray contra lo que él llama bandidos en algunas ocasiones y alzados en otras. Aún mantiene su carné de miembro del único partido existente en Cuba. Pero a duras penas se pueden ver su foto y su nombre, Rolando. Los apellidos y demás datos fueron borrados por las condiciones a que ha sido sometido el cartón rojo.

Nadie sabe a ciencia cierta cómo "Combatiente" se volvió loco. Lo que sí se conoce es que cuando comienza a narrar sus historias en los bares que frecuenta la gente lo escucha y no le interrumpe. Otros le dan de beber "Ronda", un ron que se vende a tres pesos en esta Habana Vieja que parece caerse a pedazos.

A Bola la bebida le está haciendo daño, comentan algunos que lo escuchan a menudo. Otros, simplemente, dicen que "Combatiente" se está volviendo disidente, ya que últimamente está cantando algunas verdades al régimen.

Ayer de tarde, bajo un intenso aguacero llegó a la bodega contigua al bar y sin haber ingerido bebida alguna, preguntó dónde se vendía la leche y el arroz, según había declarado el comandante en Argentina. Un turista de esa nacionalidad le había regalado un dólar, y él quería gastar 50 centavos del dólar en leche y 50 centavos de arroz, ya que según lo expresado por Castro, con un dólar se podían adquirir 104 litros de leche, al precio de 25 centavos moneda nacional. "Combatiente" sólo quería la mitad, 52 litros, y con eso hacer una obra de caridad, para ver si los santos le ayudaban a salir del trance.

Cuando el bodeguero lo ignoró, exigió a todo pulmón que se le atendiera o se quejaría al Comité Central. Además, recordó a los presentes que él luchó muy duro por la revolución y tenían que hacerle caso.

Un teniente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias se acercó y le dijo, dándole una palmada en el hombro:

"Combatiente, ¿qué pasa? ¿Por qué no va y se da un traguito para que se calme?"

Bola, con lágrimas en los ojos le contestó:

"Ya es tarde, amigo, ahora comprendo por qué estoy así. Siempre creí, pero Fidel me mintió". cnet/17


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