Autorizados
para romper cabezas
LA HABANA, junio (www.cubanet.org) - En estos tiempos en que -según
el régimen castrista- la revolución está en peligro, los "revolucionarios"
están autorizados para romper cabezas.
Es el mismo pretexto, la misma artimaña que viene usando el régimen
contra sus opositores desde los inicios del triunfo castrista.
Como es propio de todo sistema totalitario, las banderas del poder político
se identifican con las de la ideología y las de la patria de modo tal que
el disentimiento político e ideológico pasa a ser el peor de todos
los delitos, y el que disiente el peor de todos los mortales.
La tolerancia y comprensión del totalitarismo hacia el delito común
se contrapone a su cruel e inhumana postura frente a todo lo que contradiga o
niegue los sagrados intereses del gobierno.
En un país comunista se puede ser asesino o violador, y nunca será
peor visto que si roza, aunque sea con el pétalo de una flor, a los
sagrados altares de la ideología. Considerándose además
este sistema poseedor de la verdad absoluta, no admite discrepancias ni
neutralidades. Sólo es admisible la adhesión total e incondicional
del individuo. Quien no adopte tal actitud pasa a ser un ejemplar único,
un bicho raro desprovisto de los atributos humanos, al que se puede golpear,
maltratar y humillar sin que por ello haya que sentir ningún
remordimiento.
Así, cuando en 1980 el poder se sintió amenazado por los más
de once mil cubanos que penetraron en la embajada del Perú, ninguno de
los cuales poseía ni siquiera una cuchillita de afeitar, se declaró
a la revolución en peligro. La plebe, armada de piedras, palos y
cabillas, fue autorizada para romper cabezas. Además de piedras, se
lanzaron todo tipo de ofensas y obscenidades contra pacíficos ciudadanos
cuyo único propósito era abandonar el paradisíaco edén
marxista.
En 1992, con motivo de celebrarse en nuestro país los Juegos
Panamericanos, los "revolucionarios" fueron autorizados nuevamente a
romper la cabeza de cualquier provocador que osara criticar, cuestionar o negar
las bondades del socialismo criollo ante un extranjero.
En 1994 volvieron a dar luz verde a la represión masiva, pero en este
caso las cabezas rotas no sólo las pusieron los manifestantes. También
algunos "revolucionarios" sufrieron sus "rajaduras" en
aquella memorable jornada del "maleconazo". La espontaneidad de la ira
contenida y la presión de los agravios condensados hicieron temblar al régimen.
Actualmente, luego del criminal fusilamiento de tres jóvenes que
intentaron secuestrar una pequeña embarcación y el injusto
encarcelamiento de 75 opositores y periodistas independientes bajo el manido
argumento de la patria en peligro, se ha creado un clima de terror e
intolerancia que nos hacer recordar los peores días del castrismo.
Definitivamente, en estos días Cuba vive bajo una tranquilidad de
tranca y una paz de calabozo y cementerio.
A veces me pregunto de qué no sería capaz este régimen
si en nuestra capital existiera un clima de violencia política como el
que prevalecía en 1958, cuando ellos, los que hoy gobiernan en nuestro país,
sembraban el terror en las calles de La Habana haciendo explotar bombas y
petardos en cines, tiendas, bares; ejecutando atentados y secuestros.
Pienso que en tal caso la antigua policía de Batista se quedaría
bien chiquita al lado de estos muchachos de los contingentes y de la Policía
Nacional Revolucionaria, garantes del estado revolucionario de obreros y
campesinos, abanderados de la igualdad y la justicia social. cnet/03
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