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Quince metros
de playa se han perdido en el este de La Habana
LA HABANA, 11 de junio (www.cubanet.org) - El extenso litoral de unos
veinticinco kilómetros de playa al este de La Habana, ha perdido quince
metros de playa en treinta años, y lo más preocupante es que únicamente
quedan 30 metros de extensión arenosa a partir de la línea
costera, según un dramático alerta dado por la ONG ecologista "Sibarimar",
con sede en la playa Guanabo.
El decrecimiento se debe a la conjunción dañina de varios
factores, como basura de todo tipo sobre la arena, estacionamiento de vehículos
encima de ésta, que derraman aceite y combustible; tala, vertimientos tóxicos
sin procesamiento de filtraje antes de llegar a la arena y el mar, contaminación
del manto freático, construcciones sobre la arena y sobrepesca, de
acuerdo a un instructivo poster en el que el "Proyecto Participativo de
Manejo Costero Sibanimar" denuncia esos principales agentes destructores
del entorno.
Elemento también de consideración es la presencia en las
playas del este de hasta 120 mil bañistas diariamente durante los meses
de verano, que comprende desde mayo hasta septiembre. Según "Sibarimar"
esta multitud es muy presionante sobre el entorno natural.
La principal distracción de los dos millones de habitantes de la
capital, y otro millón de la provincia La Habana, es precisamente la
visita a las playas, que resultan más placenteras y baratas.
El paso de frecuentes frentes fríos y ciclones, especialmente en el
occidente de Cuba, afecta de manera directa el litoral. Por otra parte, el mar
de leva y la resaca de fuertes olas arrastran enorme cantidad de arena hasta las
profundidades marinas. Una parte considerable no es devuelta por el reflujo del
mar cuando comienza la primavera, en proceso geológico igual cada año.
Desde las primeras décadas de la República -instaurada en
1902- estos preciosos balnearios naturales fueron "descubiertos" y
urbanizados para acoger a los turistas. Entonces no existía la distinción
entre turistas nacionales y extranjeros, como ocurre hoy día, en que el
cubano está sometido a un régimen de apartheid.
Aunque no se manejaban los conceptos ecológicos actuales, sólo
por el elemental uso de la razón entonces se ponían trampas de
arena para retener el arrastre al llegar el período invernal. A partir
del triunfo de la revolución en 1959 estas trampas dejaron de emplearse.
La calamidad depredadora se acentuó con la extracción de arena
para la construcción en enormes cantidades, no sólo tomándola
directamente de las playas, sino de las mismas profundidades mediante los
llamados barcos areneros que la succionaban día y noche, año tras
año, sin tener en cuenta ningún criterio ecológico.
Por suerte, hace algún tiempo ha cesado la nociva actividad
depredadora. Ya no se ven en lontananza los espectros de las patenas areneras,
ni los "buldóceres" excavando.
El gobierno está tomando las primeras medidas de emergencia para
revertir la calamitosa situación, que se hace lenta por la escasez de
recursos materiales y financieros debido a la crisis económica del país.
Por lo pronto, se nota mejor higiene sobre los arenales, algunas
construcciones sobre la playa están siendo demolidas y ocasionalmente se
imponen multas a quienes estacionan los vehículos sobre la arena.
Pero es preocupante la lentitud de cada paso regenerador, porque como lo
recuerda el impactante poster del grupo "Sibarimar", sólo
quedan 30 metros de playa desde la línea costera. cnet/12
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