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La pensión
de Mariana
LA HABANA, junio (www.cubanet.org) - Mariana Sánchez Beltrán
vive en aprietos. A los 72 años recibe una pensión de 70 pesos
mensuales. El equivalente de poco más de 3 dólares al cambio
cubano de 26 por 1.
Mariana es de las que se aprietan el bolsillo compulsadas por la crisis del
país. Y como es obvio, la suya propia. Pues cuando ahorra, no extrema:
prevee.
Esta anciana anda y desanda la casa bombillo en mano. Más le vale. De
fundírsele el único que le queda tendría que pagar el nuevo
a 18 pesos. A lo que más teme Mariana es a los diarios apagones.
En la noche, cuando va al baño lleva el bombillo para alumbrarse. Al
terminar su menester, apaga. Luego desenrosca. Y así repite la acción
constantemente: de la cocina a la sala, del cuarto al patio, del patio a la
cocina.
Me contó Nora, vecina de Mariana, que la pensión de la señora
es un suplicio. "¡Cuando cobra, la pensión se va drenando gota
a gota!" -exclamó.
"Nana", como algunos la llaman, no puede darse el lujo de comprar
una botella de aceite en una tienda en dólares, cuyo precio es 2.30 dólares,
unos 60 pesos cubanos.
Al comprar la cuota mensual de alimentos asignada por el gobierno, comienza
el período de ahorro de Mariana. El gasto en la adquisición de los
productos básicos suma 18 pesos. Conoce bien que el arroz, los frijoles,
los huevos, el cereal, no le alcanzan para todo el mes, sino sólo para
los primeros doce días.
Aquí comienzan los inventos de la cocina y el arte de sobrevivir.
Para que el arroz alcance trata de sustituirlo por papa, boniato o plátano
burro que compra barato al Estado. Lo peor es que no siempre los tres se
consiguen o coinciden en la semana y el mes.
El frijol lo reserva para los días especiales, sábado o
domingo, acompañado de la libra de pollo asignada.
Con respecto al azúcar, la alterna con miel de abeja para endulzar el
café, y a veces refrescos.
Mariana vive de vianda hervida. No puede freír. La media libra de
aceite que el gobierno vende por la libreta de racionamiento la guarda para "selectas
comidas". Su cuerpo esquelético y fina piel pegada a sus huesos mide
un metro veinte centímetros. Y pesa 65 libras.
"¿Visitar el mercado agropecuario? ¿Con qué dinero?",
dice. "Allí los precios están por las nubes. La libra de
tomate y de malanga a 4 pesos, 3 la de pepino, 5 el arroz, 2.50 la calabaza, 10
el frijol, 3 pesos una guayaba, 1 peso una naranja, 5 un mango, 2 la cabeza de
ajo, 6 pesos la col y 50 centavos un limón".
Mariana tiene otros gastos obligados: luz, agua, gas, alcantarillado y las
organizaciones a las que está afiliada -Federación de Mujeres
Cubanas (FMC) y Comités de Defensa de la Revolución (CDR)- que
representan otros 7 pesos mensuales. Mariana vive en la calle Luz #312, entre
Compostela y Aguacate, en La Habana Vieja.
Otro gasto mayor es la salud. A su edad tiene problemas cardíacos,
respiratorios, neurológicos, renales e hipertensión. Gasta más
de 25 pesos en medicinas. Si algún medicamento está en falta tendrá
que adquirirlo a sobreprecio en el mercado negro.
La vida de Mariana es la vida de muchas ancianas en Cuba.
"Una verdadera garantía de vida y una vejez más negra que
la de nuestros antepasados", expresó Mariana mientras fijaba la
vista en una foto de José Martí colocada sobre el televisor en
blanco y negro. cnet/20
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