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OLA
REPRESIVA
Divertimento
sanitario
Miriam Leiva
LA HABANA, 9 de junio (www.cubanet.org) - "Usted dispondrá de
una celda en solitario en la Prisión de Boniato cuando reciba el alta médica",
informaron a Oscar Espinosa Chepe a su llegada al Hospital Ambrosio Grillo, de
Santiago de Cuba, el 3l de mayo. (Solamente 850 kilómetros de distancia
de su hogar en la ciudad de La Habana).
Procedía del Hospital Provincial de Guantánamo, donde había
sido ingresado luego de permanecer en la Prisión Provincial durante 20 días.
(Unicamente a 910 kilómetros de la capital).
Allí llegó desde el Hospital Militar de La Habana, donde fue
internado por diagnóstico médico competente de un familiar, quien
insistía a las autoridades del Cuartel General de la policía política,
que Oscar sufría una crisis del hígado. Esos síntomas no
estaban presentes al ser detenido el l9 de marzo, pues su cirrosis hepática
se encontraba controlada. El estrés de los intensos y continuados
interrogatorios, y las infrahumanas condiciones del lugar hicieron de las suyas.
En el vetusto hospital santiaguero está reportado como un paciente de
cuidado. Le practican pruebas para "confirmar el diagnóstico
entregado por la familia" y, en realidad, atajar las nuevas dolencias.
Hoy, 9 de junio, le realizaron una tomografía, según nos dijo
telefónicamente un doctor de la Sala de Penados, al responder nuestra
llamada. Los resultados estarán disponibles dentro de unos días.
Por el momento han comprobado que padece de la próstata. Ya lo sabíamos.
Al igual que conocemos que tiene hernia hiatal y várices esofágicas;
hace pocos años le extrajeron pólipos del colon y cáncer de
la piel. Además, presenta problemas en las retinas e hipertensión
arterial.
A pesar de todo eso, no es trasladado a un hospital en La Habana, donde el
gobierno de Cuba se ufana de poseer las técnicas más avanzadas del
mundo; y sabemos que laboran los mejores especialistas del país, muchos
de ellos con prestigio internacional.
Tampoco se le concede licencia extrapenal, a fin de que cumpla prisión
domiciliaria, teniendo en cuenta su maltrecha salud y la edad.
No se permite a Oscar comunicarse por teléfono con la familia, como
tiene derecho, por estar sometido a "régimen de máxima
severidad", con visitas cada tres meses. Situación similar afrontan
los 74 prisioneros de conciencia encarcelados desde la asonada represiva
iniciada el 16 de marzo pasado. La única ocasión en que lo ha
hecho, fue el pasado 3 de junio, para informarme que se encontraba en Santiago
de Cuba.
¿Cuál es el propósito de mejorar su salud en el Hospital
Ambrosio Grillo? Acaso lo preparan para que siga muriendo lenta y dolorosamente,
cuando sea enclaustrado en la celda aislada de la tristemente célebre
Prisión "Boniatico".
No sean malpensados los lectores. Eso no es tortura física ni
mental. En Cuba, eso no existe.
Oscar Espinosa Chepe, economista, fue detenido en
marzo y condenado a 20 años de privación de libertad, bajo el artículo
91 del Código Penal y la Ley 88 (Ley mordaza). Chepe ha sufrido de
problemas de salud desde su detención, lo cual ha sido denunciado por su
esposa Miriam Leiva en múltiples ocasiones.
Sus informados análisis económicos y políticos
comenzaron a publicarse en CubaNet en 1998.
Esta información ha sido transmitida por teléfono,
ya que el gobierno de Cuba controla el acceso a Internet. CubaNet no
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