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OLA
REPRESIVA
Nueva farsa
sobre atención médica a Oscar Espinosa Chepe
Miriam Leiva
LA HABANA, junio (www.cubanet.org) - En la madrugada del sábado 31 de
mayo, una brillante ambulancia inglesa se desplazó ágilmente desde
el Hospital Provincial de Guantánamo rumbo al vetusto Hospital Ambrosio
Grillo de Santiago de Cuba. Como el pasajero principal era el peligroso
economista Oscar Espinosa Chepe, por temor a que sus ideas flotaran en el aire y
alcanzaran a algún cubano deseoso de escuchar al periodista
independiente, un auto de la patrulla de la Policía Nacional
Revolucionaria le abría el camino, y sus agentes oteaban a derecha e
izquierda, hacia delante y hacia atrás. ¿Para qué tantas
precauciones? El pensador y comunicador está seriamente enfermo. Además,
quien lo conoce, sabe cuán pacífico y amistoso es.
Desde ese sábado, yo, su esposa, había recibido noticias de
conocidos en Guantánamo sobre el traslado de Oscar, del hospital donde
había sido ingresado, supuestamente, para confirmar el diagnóstico
de la Dra. Ileana Prieto Espinosa. En realidad, luego de viajar a la ciudad, y
tras días de pacientes negociaciones conocimos que a su crisis hepática
se había unido sangramiento oscuro en las heces fecales.
El director y el jefe de los servicios médicos de la prisión
guantanamera nos habían dicho que recibiríamos información,
si los llamábamos por teléfono. Nada más ajeno a la
realidad. Al marcharnos el 24 de mayo comenzaría nuestra paciente
aproximación a Sherlock Holmes.
Felizmente, el martes 3 de junio, en horas de la noche una operadora me
preguntó si pagaría una llamada de larga distancia local. Sin
esperar quién la solicitaba, dije que sí.
La voz de Oscar me devolvió el alma al cuerpo. Por fin lo dejaban
hablar por teléfono; derecho que tiene por el privilegio de estar en la
categoría de "régimen de mayor severidad", con visitas
cada tres meses. Me contó acerca del traslado al Hospital Ambrosio
Grillo, más precario que el provincial de Guantánamo. Allí
ni siquiera le suministran los medicamentos, que con mucho trabajo pude lograr
que aceptaran.
Le ha dicho que cuando concluya el "chequeo médico", lo
trasladarán para la tristemente célebre prisión "Boniatico",
aún peor que la de Guantánamo. Allí gozará de la
tranquilidad de una minúscula celda aislada, sin sol y con muchos
mosquitos.
Claro, ha mejorado su situación, pues ahora se encuentra más
cerca de La Habana, a sólo 850 kilómetros aproximadamente. Guantánamo
está a 910 kilómetros.
Esta movida de las autoridades cubanos intenta distraer a los gobiernos, la
opinión pública internacional y las organizaciones internacionales
que han exigido la adecuada atención a la salud de Oscar.
Si Cuba es una POTENCIA MEDICA, si cuenta con tan modernos hospitales y
equipos, ¿por qué no se le permite a sus eminentes especialistas,
brindar la asistencia requerida a un enfermo hepático en crisis, que
tiende a complicarse con sus otras dolencias?
En los procesos a los 75 pacíficos defensores de derechos humanos,
economistas y periodistas independientes, y opositores, efectuados después
de la represión iniciada el 16 de marzo, no se dictó jurídicamente
ninguna condena a muerte.
Pero Oscar Espinosa Chepe fue sentenciado, desde antes de su detención
el 19 de marzo, a muerte lenta y dolorosa.
Por favor, si estoy equivocada, que el gobierno cubano me demuestre lo
contrario, mediante su traslado a La Habana y la posterior licencia extrapenal
para que cumpla su condena en prisión domiciliaria.
Oscar Espinosa Chepe, economista, fue detenido en marzo y condenado a 20
años de privación de libertad, bajo el artículo 91 del
Código Penal y la
Ley 88 (Ley mordaza). Chepe ha
sufrido de problemas de salud desde su detención, lo cual ha sido
denunciado por su esposa Miriam Leiva en múltiples ocasiones.
Sus informados análisis económicos y políticos
comenzaron a publicarse en CubaNet en 1998.
Esta información ha sido transmitida por teléfono,
ya que el gobierno de Cuba controla el acceso a Internet. CubaNet no
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