|
NOTICIAS
DE CUBA
Yupi Internet
Nuevo reglamento endurece
condiciones alquileres
Por Mar Marín
La Habana, 31 jul (EFE).- Alquilar una casa particular
en Cuba será más caro y más
difícil tras las recientes medidas aprobadas
por el gobierno de la isla, que implican un aumento
de impuestos y un endurecimiento de las condiciones
para los arrendadores.
El alquiler de habitaciones en viviendas privadas
creció a mediados de los 90, junto a otras
iniciativas de "cuenta-propismo" (pequeños
negocios), autorizadas por el gobierno para capear
el desplome de la economía después
de la caída del bloque socialista.
En los últimos años, los alquileres
han sufrido sucesivas regulaciones, aunque la
resolución del Instituto Nacional de la
Vivienda publicada en la Gaceta Oficial del pasado
día 15 da un paso más e impone nuevos
gravámenes cuya cuantía aún
no se ha anunciado.
La normativa pretende combatir "de forma
decidida y eficaz", tendencias y "conductas
negativas que desvirtúan la esencia misma
del arrendamiento".
Entre estas "conductas" se refiere
a "la utilización de la vivienda como
casa de citas u otras prácticas que favorecen
la prostitución, el proxenetismo, el desmedido
enriquecimiento...".
A partir de ahora, los arrendadores no sólo
tendrán que declarar y pagar impuestos
por las habitaciones que alquilen, sino por los
espacios de uso común, es decir, salas,
pasillos, comedores, patios, jardines, terrazas
y azoteas.
La resolución obliga a los propietarios
a sacar una autorización oficial para "prestar
servicios gastronómicos", un nuevo
gravamen del que hasta ahora estaban exentos quienes
no declaraban ofrecer alimentos a sus inquilinos.
Según la legislación, un particular
puede arrendar dos habitaciones de su vivienda
a extranjeros o cubanos no residentes en la isla,
y solo puede alquilar la casa en su totalidad
a cubanos que residan permanentemente en el país.
Para hacerlo, debe obtener la autorización
necesaria y pagar un impuesto fijo que oscila
según la ciudad y la zona, y que puede
llegar hasta los 250 dólares mensuales
por habitación en La Habana, independientemente
de los días que alquile.
El cobro de la renta es en dólares para
extranjeros y el arrendador tendrá que
informar a las autoridades sobre la identidad
de su cliente, de sus acompañantes si los
hubiera y de las visitas que reciba en la vivienda.
Además, no podrá alquilar a extranjeros
que trabajen para organizaciones o entidades internacionales
acreditadas en Cuba ni a quienes utilicen el espacio
para realizar actividades lucrativas.
El arrendador no podrá tampoco ejercer
otra actividad empresarial, salir del país
durante más de tres meses o iniciar trámites
para emigrar.
El incumplimiento de estos requisitos lleva aparejado
el riesgo de confiscación de la vivienda,
aunque el propietario también puede perder
su licencia si "organizaciones sociales y
de masas de la comunidad" consideran que
no cumple con sus obligaciones.
Las nuevas condiciones de alquiler obligarán
a subir los precios de las habitaciones registradas
legalmente, según Ana María, una
cubana de 72 años que ha arreglado su vivienda
para recibir clientes.
"Si suben los impuestos tendrán que
subir los alquileres y las personas tendrán
que ponerse menos exquisitas a la hora de elegir
a quién meten en su casa", dijo a
EFE.
Gladys, que también ha alquilado habitaciones
en alguna ocasión, cree que la subida de
impuestos no hará que los cubanos renuncien
a alquilar.
"Aunque suban los impuestos, van a seguir
alquilando perfectamente, porque siempre hay manera
de alquilar por fuera (sin declarar). Además,
aún con los impuestos la gente gana dinero
porque los servicios como el teléfono,
la luz y el agua se pagan en pesos en las casas
cubanas y son baratos".
La opción de alquilar habitaciones de
particulares se ha extendido en los últimos
años entre los turistas que visitan la
isla que, por ejemplo en La Habana, pueden pagar
de 30 a 70 dólares por el alojamiento en
una casa frente a las tarifas hoteleras, que oscilan
entre 50 y 160 dólares por noche en habitación
doble.
Balseros del camión anfibio quieren
emigrar legalmente a EEUU
Por Raquel Martori
La Habana, 31 jul (EFE).- Doce balseros cubanos
que apostaron por la aventura de alcanzar con
un camión "anfibio" las costas
de Florida vieron frustrado su intento al ser
repatriados por las autoridades de EEUU, aunque
ahora están esperanzados en poder emigrar
legalmente a ese país.
Aunque estos balseros cubanos lamentan no haber
podido lograr su objetivo con la original idea
que concibieron, han acudido el miércoles
último a la Oficina de Intereses de Estados
Unidos en La Habana, donde entregaron la documentación
para iniciar las gestiones legales para emigrar.
Nueve hombres, dos mujeres y un niño de
tres años -4 miembros de una misma familia
y el resto vecinos en la popular barriada habanera
del Diezmero- se lanzaron al mar en la madrugada
del jueves 17 de julio a bordo de un camión
Chevrolet, del año 1951, con el propósito
expreso de emigrar ilegalmente a EEUU.
"Tengo fe en que esto tenga un final como
el que nosotros estábamos buscando. Tenemos
esa esperanza de que así sea", declaró
a EFE uno de los balseros devueltos a Cuba, Eduardo
Pérez Grass, de 25 años, de oficio
tornero.
Su tío, Luis Grass, propietario del camión
y gestor de la idea de verlo flotar en el mar,
dice hoy que "nos sentimos destrozados por
la repatriación, pero estamos luchando
por salir legalmente".
"Ese camión era todo lo mío,
era mi comida diaria. Imagínese como estaré
ahora, no tengo entrada económica de ningún
tipo, estoy en cero, tirando con las ayudas de
algunas amistades", se lamentó Luis.
En el momento actual, considera que sólo
le queda "esperar, porque ya hicimos el trámite
legal y ninguno de nosotros tenemos problemas
de antecedentes penales".
Luis Grass, que es técnico de reparación
de calderas de vapor, reconoció que hizo
el plano de lo que sería después
el camión anfibio y que a esa primera idea
contribuyó el resto de los participantes
en el frustrado viaje.
"Habíamos trabajado, calculado todo.
El proyecto es como hacer un edificio. Calculamos
el peso del camión y de la comida de la
gente", explicó.
Recuerda que "lo terminamos en un mes"
y opina que "fue criminal que lo hundieran,
sería digno de admirar en un museo, llevó
trabajo hacerlo".
Su sobrino Eduardo Pérez dice que llegaron
a un punto de la playa habanera de Guanabo, y
allí mismo ensamblaron las piezas que transformarían
el viejo camión que habían utilizado
durante once años para transportar materiales
de construcción en un artefacto flotante
montado sobre 16 tanques para buscar estabilidad
en el mar.
En el camión "todo funcionaba"
durante la travesía, mantenía su
propia mecánica, desde el timón
hasta los intermitentes, las luces".
Indicó que el camión estaba valorado
en unos 8.000 dólares y que en los accesorios
que le acoplaron -propela, tanques, etc.- y preparativos
del viaje invirtieron unos 2.000 ó 3.000
dólares.
Eduardo cuenta que disponían de 200 litros
de gasolina y alimentos para 4 ó 5 días,
que navegaron más de 80 millas en 31 horas
a unos 10 kilómetros por hora de velocidad,
cuando tropezaron con el primer guardacostas norteamericano.
"Nosotros -señaló- íbamos
a lograr el objetivo de llegar. Nuestro destino
era el del camión, pero llegaron los guardacostas
y nos dijeron que no podíamos seguir viaje
porque era ilegal y decidimos acatarlo".
Sin embargo, insiste en que "fue una pena
no poder llegar al lugar de destino y el de origen
del Chevrolet. No tenían por qué
haberlo hecho, fue una determinación drástica
que tomó el capitán. Primero nos
dijeron que iban a remolcarlo pero lo balearon,
demoraron 45 minutos en hundirlo. Todo nos lo
hundieron allí", manifestó
con pesar.
"Queríamos emigrar a EEUU, donde
tenemos familiares, por problemas económicos,
porque uno quiere lograr un poco más. Fue
una aventura bonita. Ibamos seguros de lo que
habíamos hecho y de que (el camión)
no se hundía", apuntó. EFE
|