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ECONOMIA
INFORMALD
Incautan
autos de taxistas sin licencia
LA HABANA, 8 de julio (www.cubanet.org) - Enmarcado
en operativos represivos se ha iniciado el decomiso
de vehículos a los choferes dedicados a
la transportación que no posean licencia
comercial. Son los popularmente conocidos como
"taxistas piratas", que resuelven uno
de los problemas más graves que los cubanos
deben enfrentar: la falta de transporte público.
Nueve vehículos automotores de Ciudad
de La Habana, uno de la provincia La Habana y
uno de Pinar del Río están en fase
de decomiso. Es sólo el comienzo.
El gobierno no ha podido resolver la necesidad
de transporte público, pero la tramitación
de licencias para la transportación de
pasajeros por medios automotores está suspendida
dese 1999 por la resolución 334/99 del
ministerio de Transporte.
La incapacidad estatal se explica por un sinnúmero
de factores. Al exiguo parque de vehículos
estatales se suman otras dificultades a veces
insalvables: antigüedad, sobre explotación,
falta de piezas de recambio, incumplimiento de
las normas técnicas del fabricante, condiciones
pésimas de las vías, maltrato del
vehículo por choferes y usuarios faltos
del sentido de propiedad, vehículos parados
por escasez de combustible, lo que obliga a sobrecargar
a los que están en uso.
Esta situación abarca al transporte local,
municipal e interprovincial, ya sea por ferrocarril
o por carretera, aunque los problemas desaparecen
si la transportación se paga en dólares.
Una década atrás el gobierno declaró
que Cuba había entrado en la saludable
época de la bicicleta. Se importaron decenas
de miles de China, se reconvirtieron fábricas
para producirlas en el país, se crearon
ciclovías. Pasó rápido el
efímero esplendor: las fábricas
cerraron, cesó la importación -a
no ser un puñado, muy caras, que sólo
podían comprarse en moneda extranjera-
y la gran mayoría pasaron a la condición
de inservibles por falta de piezas de repuesto.
En los dos últimos años ha sido
casi imposible la adquisición de neumáticos,
por insuficiente fabricación nacional.
Los importados son de pésima confección
y poca duración.
El ingenio del cubano, la necesidad de empleo
y transporte creó el "bicitaxi",
que antes conocíamos sólo por películas.
Pero, excepto un puñado de esos taxistas
a los que dieron permiso una década atrás,
al resto se le ve muy de carrera, y no es siempre
transportando pasajeros, sino a veces escapando
de la persecución de policías e
inspectores.
A estos trabajadores tampoco las autoridades
les otorgan patente comercial. Y son considerados
también taxistas piratas. Pero legales
o ilegales, tienen prohibido categóricamente
transportar extranjeros, aunque se trate de un
emigrado cubano. Incumplir la "ley"
significa recibir una fuerte multa, detención
y un acta de advertencia. Reincidir, el decomiso
del vehículo, de cualquier tipo. El extranjero
sólo puede moverse, sin crear problemas
a los cubanos, en taxis estatales -por supuesto,
con pago en moneda extranjera- o en ómnibus
público estatal (moneda nacional).
Aunque se quiera presentar lo contrario, el taxista
pirata lo es porque el gobierno no quiere darle
estatus legal, y se ve obligado a operar a escondidas.
Su número es incalculable porque actúan
a la siniestra y mediante un "código
de inteligencia" taxista-pasajero, de identificación
y encubrimiento mutuos.
El usuario quiere resolver su transportación,
lo necesita. El taxista, dinero a cambio del servicio;
por eso, ante la presencia de policías
e inspectores. En esa cacería humana, el
chofer asegurará que no está "boteando",
y el pasajero jurará que no existe pago
de por medio, que es familiar, amigo o vecino
del conductor. Sólo que a veces el funcionario
prepara la trampa, y cae el ilegal.
Ahora, 11 taxistas marginales perderán
sus carros, algunos comprados al propio estado
por méritos relevantes en la producción,
defensa, deporte o actividad científica
en las décadas de 1960-1970, cuando se
otorgaron algunos miles de vehículos.
Hasta 1959, año en que Fidel Castro asumió
el poder, se consideraba a Cuba como el segundo
país (después de los Estados Unidos)
con mayor cantidad de vehículos automotores
en circulación, proporcional a su población,
que era entonces de seis millones. Hoy, con el
doble de habitantes, el patrimonio vehicular del
país se encuentra muy reducido y en malas
condiciones. cnet/12
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