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Arando en el
mar
Ana Leonor Díaz, Grupo Decoro
LA HABANA, enero (www.cubanet.org) - El gobierno cubano despide, como a
quien va para una cruzada, a cientos de médicos y enfermeras que, después
de un mes de vacaciones en la isla, deben regresar por otro año a
trabajar en cualquier perdido país de la geografía mundial.
Todos ellos reciben un pago de 50 dólares al mes para enfrentar sus
gastos personales en países empobrecidos de África o Centroamérica,
una verdadera fortuna si se compara con los salarios recibidos en Cuba en los
devaluados pesos.
En realidad, estos especialistas, muchos de ellos con hijos pequeños
y padres ancianos, hacen maromas para enviar ese dinero a sus familiares en
Cuba. Cuando regresan reciben ese estipendio de por vida.
El gobierno satura a la prensa encadenada con loas para destacar la
generosidad de los galenos cubanos, mientras los jóvenes de esos países
que estudian en Cuba terminan su carrera de Medicina.
Pero la realidad es que los millares de médicos africanos, y en menor
medida los de América Latina y Asia, rara vez regresan a sus países
cuando se gradúan en Cuba.
Muchas veces, los inestables gobiernos africanos han cambiado y las
autoridades del momento no se sienten comprometidas con ofrecerles empleo. ¿Con
qué presupuesto? ¿En qué hospitales? Y la medicina privada
allí es casi inexistente. ¿Quién la puede pagar?
Como resultado, los graduados africanos miran hacia el primer mundo pues
ellos también deben mantener a sus familias que quedaron en África.
Los médicos de América Latina tampoco regresan a sus países.
Integran las oleadas de inmigrantes que están copando a Estados Unidos de
América y a Canadá. Y todos ellos están convencidos de la
ineficacia de los servicios públicos de salud, cuyos salarios
desestimulan a los galenos.
¿Y Cuba? Pues continúa, impertérrita, graduando médicos
extranjeros en un afán de mantener una política a costa del
sacrificio de su propia población, privada de servicios médicos
que sólo ofrecen en dólares a los extranjeros.
Es el caso de las operaciones de restauración neurológica o
rehabilitación ortopédica que brindan a pacientes venezolanos
enviados por el régimen de Hugo Chávez. Todos se alojan en un
hotel especial para atender pacientes "VIP", con todas las comodidades
cinco estrellas.
Para la población cubana las listas de espera para una simple operación
de cataratas por el sistema láser tienen una duración de tres a
cinco años, aunque pueden adelantarse si el paciente consigue el lente
intraocular con familiares residentes en el exterior.
Sin embargo, las intervenciones quirúrgicas pueden hacerse "bajo
cuerda" si se paga en dólares. Una sencilla cirugía estética
en la cara puede costar diez dólares, y el doble si es un "lifting",
mucho más barato de lo que el Estado cobra a los turistas. Y eso lo saben
los extranjeros que le pagan directamente al médico y hacen algún
regalo a las enfermeras.
Igual sucede con las ópticas que cobran en moneda nacional, un
suplicio para la población que debe esperar meses por armaduras y la
talla de cristales. Pero todo aparece si se dispone de 20 dólares,
incluso tienen lista la orden en cuatro horas, mientras que las ópticas
estatales en dólares cobran un promedio de 70 dólares y se demoran
diez días.
Las salas de estomatología, que en Cuba otrora se equiparaba con el
de Estados Unidos de América, ahora son verdaderas cámaras de
tortura infectas para cualquier tratamiento menor, pues se carece de anestesia,
desinfectantes, equipos e instrumentos. ¡Incluso de jabón! Aunque
también discretamente dentistas y técnicos dentales ofrecen
servicios a un promedio de 30 ó 50 dólares.
La antigua potencia médica es cada vez más impotente para
retener al personal especializado. Mientras los médicos luchan por
subsistir impedidos de poder emigrar (deben esperar cinco años), las
enfermeras abandonan sus puestos por un empleo en el turismo.
No en balde, salas y pabellones enteros de los principales hospitales del país
llevan 10 ó 12 años cerrados y ya nadie se cree la explicación
de que están "en reparación".
Esta información ha sido transmitida por teléfono,
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