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Ficción
en el surrealismo
José Antonio Fornaris, Cuba Verdad
LA HABANA, enero (www.cubanet.org) - Es una verdad de Perogrullo que los
ciudadanos de un país son los verdaderos dueños de ese país.
Esto es así hace mucho tiempo.
Sin embargo, en Cuba eso acaba de ser denunciado públicamente hace sólo
poquísimos días, en un discurso que Fidel Castro hizo en la
inauguración del Hotel "Playa Pesquero", en la oriental
provincia cubana Holguín.
Castro afirmó que Cuba no era propiedad de nadie y que los cubanos
son los mayores accionistas del país. Pero eso es un anuncio que cae de
lleno en el mundo del surrealismo, porque se hizo precisamente en la inauguración
de un nuevo hotel para turistas extranjeros.
El 20 de mayo de 2002, el Presidente de Estados Unidos, George W. Bush en
Miami llamó entre otras cosas, al gobierno de Cuba a que retirara de los
hoteles los carteles que indicaban que los cubanos no podían hospedarse
en ellos.
Ciertamente, carteles con esos textos no aparecen en los hoteles cubanos.
Eso sería de muy mal gusto y podría espantar a algunos turistas
que sufrirían ataquitos de vergüenza al topar sus ojos con esa
realidad escrita y no tendrían ya excusas, a los que les hace falta, para
disfrutar de las cosas agradables de este país con perfecto conocimiento
de que los nativos sólo están para servir y que no van a estar
compartiendo con ellos en igualdad de condiciones, aunque tuvieran el dinero
para hacerlo.
El último caso que conozco de un cubano que ha intentado
infructuosamente alojarse en un hotel, es el de Ricardo Vecino Alegret, quien en
diciembre último, acompañando a unos parientes españoles de
visita en Cuba, estuvo en Meliá-Varadero e hizo gestiones con ese fin.
Allí, Vecino Alegret habló hasta con la gerente del hotel para
que le permitieran alojarse en una habitación doble que, pensando en un
espacio para él, habían alquilado sus parientes. La gerente llegó
a decirle que si le permitía quedarse sólo una noche en el hotel
al otro día ella ya no sería gerente.
Sin embargo, la Constitución hecha por el régimen comunista en
1976, en su capítulo cinco, afirma que basado en el principio de igualdad
de los seres humanos, y sin distinción de raza, color u origen nacional,
los cubanos, entre otros derechos, tienen el de alojarse en cualquier hotel.
Se pudiera pensar en acudir a los tribunales a establecer una demanda por
violación de derechos legales y naturales, pero para un ciudadano sería
entregar tiempo a una ficción que puede enajenar porque en Cuba no existe
la división de poderes. Sólo existe, y bien visible, el Poder
Ejecutivo. Y ése está en manos de los mismos que hicieron la
Constitución.
Así que en Cuba nos encontramos con la especial situación de
que a "los mayores accionistas", los dueños del país y,
por supuesto, también de los hoteles, les está prohibido alojarse
en ellos.
Esta información ha sido transmitida por teléfono,
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