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De la
marihuana y otros demonios
Claudia Márquez Linares, Grupo Decoro
LA HABANA, enero (www.cubanet.org) - Para nadie es un secreto que una de las
drogas más fáciles de encontrar en Cuba es la marihuana. En forma
de cigarrillos de 10 y 20 pesos, su uso se ha extendido hasta el punto de que
las autoridades cubanas han reconocido públicamente el contrabando ilícito
de drogas. Muchos cubanos justifican su uso, atribuyéndole a la marihuana
efectos positivos para la salud, ignorando las verdaderas consecuencias del uso
de esa planta.
Fumar marihuana es una práctica que se ha extendido en otros países,
sobre todo entre los jóvenes, y nuestro país no está exento
de esta situación. En las discotecas, fiestas de barrio, y en algunas
escuelas en el campo donde la disciplina no es estricta, jóvenes
entrevistados afirman que sí la fuman a escondidas.
Problemas con la memoria y el aprendizaje, percepción distorsionada,
dificultad para pensar y resolver problemas, pérdida de la coordinación
y aumento del ritmo cardíaco, ansiedad y ataques de pánicos, son
algunas de las consecuencias señaladas por el Instituto Nacional sobre
Abuso de la Droga (National Institute of Drug Abuse) de los Estados Unidos.
Una de las actitudes que más beneficiaría a la población
joven cubana sería que se hablara sin tapujos sobre esta realidad que fue
ignorada por tantos años, y que hoy es el tema de última hora
entre el pueblo. Más allá de demostrar la eficiencia de la policía
a través de los operativos llevados a cabo, los jóvenes necesitan
que se les eduque en los peligros para la salud y el deterioro de su imagen ante
la sociedad, del uso de la marihuana y otras drogas que como la heroína y
el crack, una variante de la cocaína, un fuerte estimulante del sistema
nervioso central que puede ocasionar hasta la muerte.
La incidencia del consumo de drogas en la conducta social es un aspecto de
interés para los estudiosos del tema. Rasgos como la rebeldía,
mayor comportamiento delictivo y agresivo, relaciones más dificultosas
con los padres y mayores asociaciones con amigos delincuentes y que consuman
drogas son el ambiente que rodea a los adolescentes y jóvenes adictos a
la marihuana.
Ignorar el asunto no va a ser beneficioso para nadie. Ningún gobierno
tiene el derecho a apropiarse de la información en relación al
consumo de drogas. El Estado cubano no divulga las estadísticas que podrían
servir para llamar a las conciencias de los ciudadanos. Esperamos que el "remedio"
de los operativos y cierre de discotecas no sea el único a utilizar por
el gobierno. Que se levante el bloqueo de la información y se publiquen
las estadísticas es lo que llevaría a muchos a tomar conciencia de
su propio entorno familiar y social. El pueblo tiene derecho a saber.
Esta información ha sido transmitida por teléfono,
ya que el gobierno de Cuba no permite al ciudadano cubano acceso privado a
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