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Se estremece
el Edén cubano por las drogas
Reinaldo Cosano Alén
LA HABANA, enero (www.cubanet.org) - Con el reconocimiento público de
un extendido mercado interno de uso y tráfico de drogas y otros
estupefacientes ilícitos, manifestado en el más vasto operativo
policial de todos los tiempos, la propaganda oficial en el exterior para
enganchar turistas quedará un tanto deslucida.
El gobierno se ha referido antes al grave problema, pero significando -como
aparece en el último número de la Gaceta Oficial de la República
de Cuba, del 21 de enero del año 2003- que en Cuba "el uso indebido
de drogas muestra índices crecientes, aunque discretos en comparación
con otras naciones". Igual tono usan los medios de prensa oficiales para
dejar claro que la mayor culpa proviene del exterior.
Aunque por todas partes se comentaba y era preocupación ciudadana el
desbocado tráfico interno y uso ilícito de drogas -principalmente
marihuana que se cultiva con facilidad en nuestro clima- con afectación
principal entre jóvenes y aún adolescentes, nadie imaginó
la extensión del problema y que, incluso, "pudiera incrementarse si
no combatimos con firmeza, sistematicidad e inteligencia".
Parecía un problema grave de otros países, no de Cuba. Fue la
imagen que se tuvo hasta ahora que se ha vuelto escandaloso.
Algo semejante había ocurrido con la existencia del sida en Cuba. Fue
preciso que se conociera la primera víctima para descorrer el velo
reconociendo que pudiera ser epidémico. Muchos consideran que si se
hubiese informado antes la existencia del sida se hubieran evitado casos de
contagio.
Sin duda la ciudadanía entiende necesario el operativo del Ministerio
del Interior, dado los fines proclamados de darle batida al flagelo que
desconoce fronteras y va contra los valores humanos, aunque muchos critican el
excesivo uso de la fuerza contra supuestos implicados con la droga, y el acoso
contra cualquier ciudadano que porte paquete o jaba.
"He visto que hasta los han desmontado del ómnibus para ser
registrados en busca de droga" -dijo Guillermo Rodríguez Guerra,
residente en Guanabo, Habana del Este, quien por su trabajo en la recogida de
basura desde el amanecer presenció muchos casos de escenas represivas que
han continuado sucediéndose en días posteriores.
El extenso operativo lleva implícito otro "Plan Maceta".
Están haciendo caer en el jamo policial a ciudadanos que según
terminología oficial, viven por encima de sus posibilidades económicas,
o sea, las posibilidades marcadas por el salario medio. "Categoría"
que, por enriquecimiento ilícito, conlleva prisión y confiscación
de bienes.
El decreto-ley 232 del Consejo de Estado del 21 de enero de 2003 establece
la confiscación de viviendas o locales, y de tierras y bienes
agropecuarios, además de responsabilidad penal, por hechos relacionados
con las drogas, actos de corrupción o otros comportamientos ilícitos.
Esta información ha sido transmitida por teléfono,
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