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¿Lista
de espera o de desesperación?
José Izquierdo, Grupo Decoro
LA HABANA, enero (www.cubanet.org) - Caminaba aprisa, tratando de llegar a
tiempo y así tomar un transporte para trasladarme hacia mi Güines
querido. Eran aproximadamente las 5:30 de la tarde y una multitud colmaba el
extenso salón de la estación de ómnibus y ferrocarriles "La
Coubre", ubicada en la popular Avenida del Puerto, próxima a la
centenaria termoeléctrica de "Tallapiedra", en la capital
cubana.
Apresuré el paso y me introduje en la mole humana que rodeaba uno de
los estanquillos dedicados a la venta de boletines. Me detuve y pregunté
a varios de los viajeros, que ansiosos, trataban de comprar un boleto de ida
hacia Sancti Spíritus en "El Yayabero", un tren regular que
cubre el itinerario entre La Habana y esa provincia central.
¿Puede usted decirme por qué tantas perdonas desesperadas? ,
pregunté a un hombre de avanzada edad, que dinero en mano intentaba
alcanzar la ventanilla donde expendían los boletines: "Estoy aquí
hace 4 días, en 'lista de espera'. El tren sale a las 12:30 de la
madrugada y verdaderamente no sé si podré viajar".
Una joven, en compañía de dos niños me comentó
enojada: "Más que 'listas de espera', éstas son
desesperantes. Mire, yo me encuentro en este lugar desde hace cinco días,
con dos criaturas que están pasando hambre. Me he gastado casi todo el
dinero que tenía para el viaje y todavía no he comprado los
pasajes".
Otra anciana trataba de adquirir un boletín, presentando un carnet
que la ampara como impedida física, preguntada al respecto contestó:
"No se puede seguir llamando 'listas de espera' a algo que crearon para
negocio de muchos. Para nadie es un secreto que los empleados de este lugar
revenden los pasajes. Si deseas viajar fácilmente sólo tienes que
abonar el doble del costo y ya está".
Ciertamente, "La Coubre" fue creada hace un lustro, para "eliminar"
de la Estación Central de Trenes y de la Terminal de Omnibus nacionales
las inmensas "colas" que en estos establecimientos formaban cientos de
personas, las cuales aguardaban un boleto para viajar al interior del país,
siempre y cuando existiera una plaza vacía en trenes u ómnibus,
por ausencia de quien tuviera reservado el asiento
La medida sólo trajo como consecuencia el traslado de sede para estos
"coleros", que hoy pernoctan durante semanas a lo largo y ancho de
esta popular estación capitalina.
Muchos cargan consigo enormes bultos, a otros se les puede ver durmiendo
sobre cartones o improvisadas camas, fabricadas con sacos, a merced de las bajas
temperaturas nocturnas propias de esta época del año, en un lugar
impropio para quienes aguardan por tantas horas la llegada de un transporte.
Llegó por fin la hora de mi partida, eran las 6:30 de la tarde. Detrás
quedaron cientos de personas al borde de la desesperación. En el camino
hacia Güines medité sobre la realidad en que vivimos los cubanos. ¿Cuánto
tiempo tendremos que esperar para despertar de una pesadilla que ya cumplió
44 años?
En "lista de espera" o "de desesperación" hay
anotados 11 millones de seres humanos, aguardando la llegada del vehículo
que los conduzca hacia el cambio ansiado y que más temprano que tarde
arribará sin que nada ni nadie pueda evitarlo.
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