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Ojalá
no sea demasiado tarde
Fara Armenteros, UPECI
LA HABANA, enero (www.cubanet.org) - A los males que atenazan al pueblo
cubano se han sumado la violencia y la droga, que según la opinión
de algunas personas casi siempre andan de la mano.
Un miembro de mi familia que estuvo en una funeraria capitalina la pasada
semana, se mostró preocupado porque de tres servicios funerales que prestó
el establecimiento dos fueron personas víctimas de la violencia: una
anciana que asesinaron para robarle y un joven de 22 años que murió
apuñaleado, aparentemente por un ajuste de cuentas.
De 68 personas entrevistadas al azar por UPECI, 64 coincidieron en que el
descontento y la desesperanza que sufre la población cubana son factores
esenciales en el incremento de la violencia, y está muy relacionada con
la drogadicción y el alcoholismo.
"En mi juventud, cuando dos individuos tenían una diferencia y
se fajaban, lo hacían con puños, ahora buscan cuchillos y machetes",
dice Juan Peña, residente de un reparto capitalino.
Le cuento que días atrás al salir de casa di de narices con un
hombre que corría tras otro amenazándolo con un cuchillo.
"De las noches en los barrios desapareció la música de
las victrolas y los heladeros que se anunciaban haciendo sonar una campana.
Ahora tenemos miedo salir a la calle, nos encerramos en casa al oscurecer como
si viviéramos bajo ley marcial", concluye Peña. Francisca
González es una mujer de 69 años. Vive en Mantilla, reparto del
municipio capitalino Arroyo Naranjo. "Ve usted ese M-6 (distintivo de un
camello o transporte público urbano) de donde acabo de bajar... un hombre
atacó al conductor golpeándolo con una tabla, le rompió la
cabeza. Nadie pudo impedirlo y tampoco podíamos huir. Íbamos como
sardinas en lata. Pa´mí que ese hombre estaba borracho o drogado".
La juventud usa la frase "Fulano está cogido con la piedra", o
"el cambolo" para señalar a aquéllos que son víctima
de una droga sintética que liquida el organismo.
"En los años que tengo -señala un trabajador telefónico-
no había oído hablar tanto de drogas como ahora, hasta en la
calle. El último sábado pasé muy cerca de un grupo de
muchachones que hacían una fiesta en la calle, y un olor penetrante me
impactó. Era marihuana
Me alejé rápido del lugar,
pero sentí pena por ellos". Los vecinos de Centro Habana, la Güinera
y otros repartos de la capital cubana han sido testigos de fuertes operativos
policiales, en los que aparentemente han ocupado drogas y detenido a sus
poseedores. Estas actuaciones de la policía llaman la atención de
muchos ciudadanos y suscitan comentarios: "Muchos robos y asaltos se deben
a la droga, algunos delinquen para comprarla, otros, estimulados por ella,
pierden los principios".
"Hay hombres que llegan a la casa drogados o borrachos y exigen que la
esposa les ponga en la mesa lo que ellos no han sido capaces de proporcionar a
su familia porque emplean el poco dinero que ganan en ron o marihuana". "La
droga es el peor veneno". "La droga es como un látigo en
cualquier sociedad -señala una maestra jubilada-, hace tiempo golpea a la
familia cubana, ojalá no sea demasiado tarde recuperarnos del deterioro
social".
Con mi vecino Clemente no pude hablar. Ese día visitó a una
hermana en Cárdenas que lo llamó llorando muy nerviosa porque a su
nieto lo amenazaron con un cuchillo para quitarle una cadena que suponían
de oro y resultó fantasía. Sin embargo, estuvo a punto de perder
la vida.
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