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Tauro: el más
apetitoso de los signos... Y el pueblo ¿qué?
Amarilis Cortina Rey, Cuba-Verdad
LA HABANA, enero (www.cubanet.org) - Consumir carne roja en Cuba, para
muchos, ha pasado a ser un sueño, un anhelo, una quimera.
En las reuniones de familiares o amigos, en que casi siempre la conversación
versa sobre el tema de "la comida", referirse a degustar un bistéc
de res es prácticamente hablar de un hecho de ciencia ficción.
La venta por la canasta familiar de este alimento, básico por
naturaleza para cualquier humano, exceptuando los vegetarianos, en este año
que finalizó se redujo a cero, al menos en la Ciudad de La Habana.
En el interior del país corrieron mejor suerte, pues aseguran
residentes de otras zonas del país que en dos ocasiones, durante el 2002,
se vendió un cuarto de libra per cápita de carne para la población.
Por este motivo, el hurto y sacrificio de ganado mayor en Cuba es una causa
generalizada en las prisiones de la Isla. Hay quien asegura que "es mejor
matar a un ser humano que a una res, pues la sanción a cumplir por ésta
es mucho mayor".
En estos momentos, sobre todo en la ciudad de La Habana, para quien tenga el
dinero, encontrar a la persona que haya matado una res de manera clandestina, es
como sacarse la lotería.
Pero si durante esa operación los que se dedican a este negocio ilícito
salen indemnes, venden la carne a veinticinco o treinta pesos la libra, en el
caso de la ciudad, pues en el interior es mucho más barata.
Sin embargo, mientras las familias que perciben bajos salarios, los
pensionados, o los impedidos físicos, no pueden pagar la libra de carne
de res en el mercado negro, y tampoco la venden por la canasta familiar, en los
comercios dolarizados no falta la exhibición de este producto.
En paquetes porcionados que se venden a más de seis dólares
estadounidenses el kilogramo, lo que equivale a 150 pesos cubanos, se encuentra
la carne lasqueada, en trozos o molida.
De esto se encarga la empresa empacadora de carne, ubicada en el poblado de
Nueva Paz, en la provincia La Habana. Los carros de esta "firma" se
pasean por toda la ciudad, anunciando su slogan "Tauro, el más
apetitoso de los signos", y llevando sus envíos a centros turísticos,
comercios dolarizados, a cualquier lugar menos donde esa clase pobre, que es la
mayoría y no tiene los dólares para comprarla.
Hace unos días, el representante de esta "firma",
Bienvenido Barrios, abandonó la Isla en una embarcación junto a
otras personas y se asiló en Miami, gracias a la Ley de Ajuste Cubano.
Quienes conocieron al señor Barrios afirman que fue capitán
del Departamento Técnico de Investigaciones (100 y Aldabó),
segundo jefe de policía del municipio Arroyo Naranjo, militarte del
Partido Comunista...
Pero según cuentan, este "comunista" lo mismo vendía
de forma clandestina carne de res que metía preso a quien cometiera ese
delito.
Trabajadores de esa empresa cárnica comentan que Barrios era de los
que vociferaba: "¡el que no vaya a la tribuna abierta sabe que lo
sacamos del matadero!"
Personajes como éste existen en Cuba, llevan la voz cantante, son los
que comen carne y deciden quiénes la pueden comer. Mientras tanto... ¿el
pueblo, qué?
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