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Afrenta a la
inteligencia
Oscar Espinosa Chepe
LA HABANA, enero (www.cubanet.org) - Según el Informe sobre el
Comportamiento de la Economía en el 2002 presentado el 21 de diciembre
por José Luis Rodríguez, ministro de Economía y Planificación,
a la Asamblea Nacional del Poder Popular, la tasa de desempleo en Cuba se redujo
3.3 por ciento frente a 4.1 por ciento en el 2001,
Este indicador, que de ser cierto significaría que Cuba es uno de los
países con más baja tasa de desempleo, en un momento de apreciable
incertidumbre económica internacional, resulta muy poco creíble.
Basta recorrer cualquier pueblo o ciudad para ver a muchas personas en edad
laboral deambulando por las calles durante el horario de trabajo, de manera que
cualquier persona puede percatarse de lo absurdo del indicador divulgado.
En el 2002, la industria azucarera dejó a 100 mil personas sin
puestos laborales a causa del cierre definitivo de 70 centrales. También
es conocido que en el sector del turismo una elevada cantidad de personal fue
declarada excedente debido al cierre temporal de hoteles y otras instalaciones,
por la disminución de la llegada de visitantes a partir de 2001. A esto
se añade que el año pasado 119,575 jóvenes desvinculados
del estudio y del trabajo fueron matriculados en los "cursos de superación
integral" y se pretende, mediante el pago de un pequeño estipendio,
que enfrenten la difícil situación existencial en que se
encuentran.
Es cierto que a una parte de los 100 mil trabajadores que perdieron su
puesto en la industria azucarera se le han ofrecido cursos de recalificación,
mientras cobran una asignación equivalente al salario promedio devengado
el año precedente, pero bajo ninguna metodología
internacionalmente aceptada estas personas pueden considerarse como empleadas,
como tampoco los jóvenes desvinculados del estudio y del trabajo citados
anteriormente.
Por otra parte, habría que preguntarse qué sucederá
cuando esas personas finalicen sus estudios y no existan puestos laborales que
ofrecerles, en una economía que ya se adentra en los 14 años de
período especial y todavía podría estar a un nivel del
Producto Interno Bruto (PIB) distante en alrededor de un 15 por ciento respecto
a 1989.
A lo anterior se agrega el elevado costo financiero de dichos estudios, con
su inyección monetaria adicional, sin respaldo de bienes y servicios, a
una economía que posee una liquidez acumulada en manos de la población
ascendente a 13,500 millones de pesos al cierre de 2002, monto superior a
cualquier otro existente durante los años del período especial y
que, por su volumen, hace peligrar la estabilidad financiera del país
como consecuencia de las presiones inflacionarias que genera.
Debe subrayarse que en 1989, cuando había un nivel del PIB mucho más
alto que el actual, la tasa de desempleo era del 7.9 por ciento, según cálculos
de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe
(CEPAL) sobre la base de cifras de la Oficina Nacional de Estadísticas y
estimaciones propias. Entonces podría inquirirse cómo es posible
que la tasa haya descendido a 3.3 por ciento, ahora, cuando los niveles
productivos son significativamente inferiores.
Resulta lamentable que en el informe del ministro no se brindaran datos
sobre el subempleo en país donde los niveles de desempleo equivalentes
calculados por la CEPAL fueron del 25.1 por ciento para 1998, tomando en
consideración las tasas de desempleo y el descenso de la productividad
con respecto a los niveles de 1989. Esta constituye la última información
disponible, pero en años recientes no debe de haber variado
sustancialmente.
El salario medio mensual creció en un cuatro por ciento respecto al año
precedente, se indica en el informe. Esto representa una disminución en términos
reales pues la CEPAL ha señalado que el índice de precios al
consumidor para los productos vendidos en moneda nacional tuvo un ascenso del
cinco por ciento.
En cuanto a las mercancías comercializadas en dólares, a
principios de junio sufrieron un alza general de precios. Los equipos electrodomésticos
se elevaron en un 20 por ciento, ropa y calzado 10 por ciento, algunos alimentos
como el huevo un 20 por ciento. Sólo hubo pequeñas reducciones en
el precio de ciertos artículos de producción nacional.
En estas condiciones, el índice de precios al consumidor, que
comprende tanto mercancías vendidas en dólares como en pesos, por
lo menos fue el triple del crecimiento del salario medio mensual señalado.
Es necesario recordar que durante el año la tasa de cambio del peso por
el dólar se mantuvo entre 26 y 27 unidades, lo cual provocó que
como promedio el salario del trabajador cubano no sobrepasara los diez dólares
mensuales, tomando como base las cifras oficiales.
La situación de un millón 410 mil 420 beneficiarios de la
seguridad social es más agobiante aún, pues, aunque no se
ofrecieron cifras sobre la pensión media mensual, se conoce que ella
supera ligeramente los 100 pesos y muchas personas están por debajo de
los 90 pesos, lo que indica un promedio mensual equivalente inferior a los cinco
dólares.
Resulta muy difícil resolver este estado de cosas, cuando se conoce
que en el presupuesto de 2003 el monto destinado al pago de las pensiones (2
millones 50 mil pesos) tendrá que financiarse en un 32 por ciento con
otros ingresos, porque las contribuciones a la seguridad social son
insuficientes.
Como puede apreciarse, la realidad que afrontan los trabajadores no es
precisamente paradisíaca como pretenden mostrar las autoridades. Mediante
la manipulación de cifras, sólo denotan el desprecio que sienten
por la inteligencia de los cubanos.
Esta información ha sido transmitida por teléfono,
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