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El
transporte, esa odisea
Claudia Márquez Linares, Grupo Decoro
LA HABANA, enero (www.cubanet.org) - La escasez de petróleo unido a
las restricciones propias de una economía centralizada hacen que utilizar
cualquier medio de transporte se convierta en una odisea para cualquier
ciudadano de la Isla.
El simple acto comercial de comprar un auto en una tienda o vender el propio
está vedado para la población. Sólo autos antiguos que
cuenten con el llamado "traspaso de propiedad" pueden ser comprados o
vendidos, acción que no está exenta de las restricciones legales
propias de esta Isla, versión tropical del paraíso. Fuentes
oficiales afirman que antes de 1959 Cuba estaba en crisis, pero las estadísticas
de la época, cuando se habla del transporte, demuestran lo contrario.
Según cifras oficiales que no se publican y que reveló una
fuente del sector, en el año 1958 existía en la población
cubana 38 vehículos por cada 1,000 habitantes. Elegantes Fords,
Cadillacs, adornaban las calles de La Habana. Trasladarse en ómnibus no
era un problema: existía uno por cada 1,000 habitantes en el año
59. Hoy, tras 44 años de promesas, las estadísticas no son nada
loables. En el año 2002 existían 11 vehículos por cada
1,000 habitantes y en el 2000, un ómnibus por cada 7,000.
Las opciones han disminuido en 43 años de retroceso en todos los
sectores. El exótico camello, donde pueden viajar hasta 300 pasajeros,
atrapa la atención de los turistas. Las discusiones en las guaguas
Metropolitan ocurren cada segundo, debido a la estrechez de los pasillos. Los
choferes de bicitaxis se quejan del acoso de la policía y los que
alquilan sus autos a diez pesos, protestan en voz baja por el precio del petróleo,
la gasolina y por los altos impuestos.
Un Coronel retirado de las FAR, quien alquila su Polki soviético de
manera ilegal, comentó: "Cada día la cosa está peor.
Yo gano 345 pesos de retiro y no me alcanza para nada, hay que alimentar a la
familia y los impuestos para alquilar son muy altos, así que 'boteando'
por lo menos voy subsistiendo".
Por todos es sabido que el cubano no posee el derecho a comprar un auto
nuevo. Sólo a través de sociedades mixtas que se autofinancian el
transporte muchos ciudadanos logran poseer uno. Famosos ya son los autos DAEWOO
más conocidos por Ticos y que el Estado vende a un precio de 5 000 dólares
(sólo a empresas). También se ofertan los Fiat a 6,459 USD, los
Hyundai a 7,000, Toyota (yaris) a 10,000 y Peugeot (106, 206, 306, 406) entre
12,000 y 13,000 dólares. Los más caros -a unos 17,000 dólares-
son el Mercedez Benz y el Audi (a-4).
La crisis política que reina actualmente en Venezuela incidirá
en la situación del transporte en Cuba. Sí el gobierno de Chávez
continúa sus discrepancias con los ejecutivos de la Empresa PDVSA, los
cubanos seguiremos sufriendo la carencia del oro negro, pues todos los días
no se encuentran los precios preferenciales que le facilita el gobierno chavista
a Cuba.
Nadie ha podido vaticinar qué será del transporte urbano para
el 2003. La sabiduría popular asegura que mientras Chávez no se
acoteje seguiremos sufriendo trepándonos en los camellos para llegar
temprano al trabajo. No todo el mundo tiene la suerte de ser Ministro y que le
cambien el auto cada cinco años o chofer en una empresa donde el petróleo
no falte.
La economía nacional no parece dar signos de vitalidad y en la
capital no se permitirá el tránsito de coches tirado por caballos
como en otras provincias del país. Al paso que vamos, la odisea del
transporte no parece tener solución a corto plazo.
Esta información ha sido transmitida por teléfono,
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