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Esclarecimiento
de concepciones, cambio de expresiones
Moisés Leonardo Rodríguez Valdés, Grupo Decoro
CABAÑAS, enero (www.cubanet.org) - Nuevas formas de expresión
acompañan al abandono del comportamiento paternalista del gobierno cubano
y su sustitución por la lucha individual por la sobrevivencia en medio de
la actual crisis nacional.
Durante la época de la "utopía subsidiada" la
distribución de la riqueza nacional destinada a la reproducción
simple de la fuerza de trabajo se efectuaba por mecanismos de asignación.
Esto presentaba una relativa suficiencia.
Precios asequibles a los salarios permitían obtener alimentos por la
denominada Libreta de Productos Alimenticios, y ropas, calzado y otros artículos
por la de Productos Industriales.
La compra de los efectos electrodomésticos, viviendas, automóviles,
motocicletas, así como las reservaciones en centros turísticos,
eran otorgados por la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) por centros de
trabajo. Este mecanismo se ha tratado de revivir con la asignación del
derecho a comprar televisores chinos por la mencionada CTC; y en los barrios por
los CDR.
Auque generalmente los productos o servicios eran pagados por los elegidos,
a nivel consciente y en su expresión verbal, se concebían como "algo
dado". Quedaban enmascarados como fruto del esfuerzo y el trabajo propios,
y el cumplimiento, aunque fuera formal, de exigencias ideológico-políticas,
inevitables para ser beneficiarios de dicha forma de distribución.
Esto último explica que, en medio de la euforia de haber alcanzado
algo en la repartición teóricamente igualitaria, muchos "afortunados"
expresaran frases como: "me dieron un radio", "me gané una
semana en la playa", "me otorgaron un televisor", y otras que
jugaban el mismo rol de enmascaramiento.
Los servicios sociales universales (aunque no iguales) supuestamente
gratuitos de salud y educación eran percibidos como maná caído
desde lo alto "gracias a la revolución" u otro sinónimo
ideológicamente impuesto al lenguaje nacional, como estrategia partidista
o gubernamental, que acá es lo mismo.
El incremento exponencial del deterioro de los servicios a partir del inicio
de la crisis que nos azota desde 1989, ha cambiado la percepción, y el
lenguaje.
La desaparición de los subsidios que permitían mantener el
papel de estado paternalista, la pobre producción nacional de productos,
que hace escasear los productos más elementales, con su incidencia en los
altos precios vigentes y el bajo poder adquisitivo de los salarios, limitan
sobremanera la existencia cotidiana del cubano. El "sálvese quien
pueda" define la ética nacional.
Todo esto, unido a la imposibilidad de crear riquezas, y a veces hasta
sobrevivir por medio del trabajo, son algunos de los factores que han puesto en
primer plano el valor de la autogestión como fuente de obtención
de lo necesario mínimo para la vida.
Las nuevas condiciones materiales de vida han acarreado cambios en la
conciencia social y en las individuales, y esto ha tenido su consecuente reflejo
en las formas de expresión.
Es frecuente escuchar expresiones espontáneas de boca en boca de
muchos que abogan porque los servicios se paguen. Si por inercia alguien aduce
la gratuidad de la educación y los servicios médicos, no falta
quien le aclare que los mismos son costeados con el fruto del trabajo de los
trabajadores; que los gobiernos no producen riquezas, y otros argumentos
aplastantes.
En la lucha contra la demagogia nada resulta más efectivo que la vida
diaria. Se asocia a Lenin la idea de que "los hechos son tercos". Al
menos en esto parece que Vladimir tuvo razón.
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