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De nuevo la
droga
José Antonio Fornaris, Cuba-Verdad
LA HABANA, enero (www.cubanet.org) - El 14 de junio de 1989, en una nota del
Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR), el periódico
Granma, órgano oficial del Estado cubano, informó que el general
de división Arnaldo Ochoa Sánchez había sido arrestado. Días
después, Ochoa y otros 13 acusados, todos oficiales del MINFAR o del
Ministerio del Interior (MININT), fueron sometidos a un juicio sumarísimo
por un tribunal militar especial que los acusó de delitos contra la
patria, abuso en el cargo y tráfico de drogas tóxicas.
Como se sabe, Ochoa, quien era Héroe de la República de Cuba,
y otros tres acusados, fueron condenados a muerte y fusilados, entre ellos
En 1995, estando arrestado en el Departamento Técnico de
Investigaciones (DTI) ubicado en 100 y Aldabó, en la capital cubana,
compartí celda con un joven de unos 30 años nombrado Jesús
Ascuy, quien me dijo que era oficial de la Marina de Guerra y estaba detenido
porque le habían ocupado varios kilogramos de drogas tóxicas.
Ascuy me contó que el jefe del grupo era un coronel del MININT que
comandaba ese cuerpo represivo en el municipio capitalino Playa. Agregó
que a ese coronel le habían confiscado una finca en la provincia Holguín,
un apartamento en La Habana, dos autos y una buena cantidad de dólares
estadounidenses.
No sé qué sucedió con Ascuy porque yo salí de
100 y Aldabó a los 19 días y él se quedó allí,
pero creo que no le fue muy mal porque se había convertido en el
principal testigo de la Fiscalía, por lo que cada día lo sacaban
varias horas de la celda para entrevistarse con el fiscal y estudiar una especie
de libreto a seguir durante el desarrollo del juicio. Además, lo llevaban
a su casa dos o tres veces por semana para que estuviera un rato con su familia.
Días después de efectuarse la última sesión de
la Asamblea Nacional del Poder Popular el 20 de diciembre de 2002, un amigo que
tuvo acceso a algunas de las discusiones que no dejaron ver las cámaras
de la televisión me contó que una alta figura del gobierno afirmó
en esa reunión que los dos problemas más graves que existen
actualmente en Cuba son la droga y la corrupción.
Durante mucho tiempo, personeros del régimen y los medios de prensa a
su servicio afirmaron que la droga era algo consustancial al sistema
capitalista, y un mal que la revolución había logrado erradicar
con sus profundas transformaciones políticas, económicas y
sociales.
Pero, ahora nos dicen oficialmente en el periódico Granma del 10 de
enero que en Cuba "existe un incipiente mercado de expendio y consumo de
drogas que pudiera tender a incrementarse si no se combate".
Como vivo en Cuba, creo que para que el régimen haya reconocido un
fenómeno tan feo como la existencia de venta y consumo de drogas es
porque la situación es verdaderamente grave e imposible de ocultar.
Hace más de trece años que el general Ocho y algunos de sus
compañeros fueron fusilados. No es un secreto que el principal cargo
esgrimido contra ellos para ejecutarlos fue el de tráfico de drogas. Pero
la droga es nuevamente noticia de primera plana en Cuba.
No parece para nada que sea un "incipiente mercado y consumo de drogas",
a no ser que se tenga un concepto muy especial de "incipiente", porque
personas simples del pueblo hace rato que comentan sobre el consumo de drogas en
lugares públicos, y que en la Sierra Maestra hay muchos sembrados de
marihuana.
De cualquier modo, es bueno que el gobierno haya reconocido públicamente
el problema.
No obstante, me parece que ése es un fenómeno más que
tendrá que enfrentar la sociedad cubana como parte de una mala herencia,
en una etapa posterior al comunismo.
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