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Príncipes
de la ciudad
Rafael Ferro Salas, Grupo Decoro
PINAR DEL RÍO, enero (www.cubanet.org) - Son los dueños de los
pasos. Te acechan en cada esquina para enseñarte los derroteros de lo
prohibido. Tienes que pensar como ellos para no sufrir el peligro, pero al fin y
al cabo dejarías de ser quien eres. Todo el mundo se va dando cuenta de
que no vale la pena pensar igual que un policía cubano. La razón
es bien sencilla: los policías cubanos dejaron de pensar hace ya rato.
Los que manejan negocios ilícitos en cualquier parte de la Isla
tienen bien cerca un policía. Esto puede parecer paradójico, pero
se ajusta a las reglas del juego. Resulta que ahora es bien fácil
encontrar un policía con precio. Los hay de bajo costo, como los hay
también caros. Todo depende de la dimensión del favor que se
solicite. Y también del poder adquisitivo del solicitante. Pero en honor
a la verdad -no puede negarse- hay policías con precio al alcance de
todos los bolsillos.
Los uniformados del orden persiguen a las "flores nocturnas".
Ellas también están a merced de sus deseos. Son las dueñas
de los placeres carnales tarifados. Entregan los orgasmos de sus vidas de
esplendor a los extranjeros que pagan con dólares. Los policías
exigen placeres a cambio de perdones concedidos mirando hacia otro lado.
Hace unos años, las autoridades solicitaron la incorporación
de ciudadanos a las filas de la institución policial en toda la Isla. Fue
una oportunidad bien aprovechada por los de conducta dudosa. Se necesitaban
policías y todo lo malo sería borrado para los que entraran al
cuerpo represivo. Fue como un viraje a la película. En un abrir y cerrar
de ojos los ladrones salieron a la calle uniformados, enseñando
orgullosos los atributos del aparente reglamento. Los flamantes agente del
orden, los príncipes de la ciudad.
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