CUBANET... INTERNACIONAL

Enero 15, 2003



Noticias de Cuba / El Nuevo Herald

El Nuevo Herald, enero 15, 2003.

Payá genera críticas y elogios en Miami

Graciela Mrad. Especial Para El Nuevo Herald

La diversidad del exilio cubano en Miami se manifiesta plenamente en las diversas opiniones sobre el Proyecto Varela recogidas ayer por El Nuevo Herald durante un recorrido por el condado.

Según algunos, la iniciativa del disidente Oswaldo Payá Sardiñas es válida; otros no creen en la legitimidad del mismo, mientras que unos terceros se mantienen al margen.

''No sé nada del Proyecto Varela, pero estoy a favor del embargo, porque estoy radicalmente en contra de [Fidel] Castro, ya que mis padres tuvieron que irse de Cuba sin opción'', dijo ayer Juan Sosa, de 40 años, dueño de un negocio de cigarros en la calle Ocho.

Menos enfáticamente, los indecisos miran el proyecto con escepticismo. ''Hay muchas opiniones encontradas, las estamos escuchando para ver qué postura vamos a tomar. Aunque se dice que lo que se busca es apoyar la Constitución de Fidel y que Payá es un enviado suyo para abrir puertas afuera. Si Payá fuera auténtico, me interesa lo que propone, porque sería algo que le conviene al pueblo en Cuba'', dijo el técnico en aviación Francisco Cairo, de 60 años.

No faltaron quienes, como Mario Giménez, se sumaron a la manifestación que protagonizó la agrupación Vigilia Mambisa frente al restaurante Versailles --luego de la reunión que tuvo Payá con todos los grupos de cubanos en el exilio en Miami.

''Lo que propone Payá es un cambio de collar al perro, y lo que trata de hacer es prolongar a Castro en el poder'', sostuvo Giménez, de 70 años, dirigente del Partido Ortodoxo.

Similarmente, Ynés Torres, ama de casa de 59 años, sostuvo que el Proyecto Varela "es algo del gobierno de Castro para seguir mandando y fastidiando a Cuba''.

Sin embargo, hay quienes ven la presencia de Payá en Miami con optimismo y se adhieren con entusiasmo a su proyecto.

''La visita de Payá es saludable, porque es una muestra de la pluralidad que ha escaseado mucho en el pasado'', afirmó Joe Cardona, director y productor de documentales, de 35 años.

Cardona sostuvo que Payá demostró esa pluralidad reuniéndose con las diversas líneas de pensamiento del exilio y abriéndose a diversas opiniones. ''Incluso, muchos que están en desacuerdo con él se manifestaron en forma civil y respetuosa, y eso es algo muy positivo'', recalcó.

Cardona destacó la consecuencia en la postura de Payá.

''Lo incluí en un documental que hice hace 10 años sobre la disidencia en Cuba, y todavía mantiene su posición. Eso es admirable considerando que él todavía vive en Cuba'', agregó. También manifestó su desacuerdo con los que cuestionan la autenticidad de Payá, porque "propone una metodología y no ideología''.

Por su lado, Daniel Fernández, productor de filmes independientes, manifestó que si bien no necesariamente está de acuerdo con todos los puntos de vista de Payá, sí está ''de acuerdo con hacer algo por Cuba. Castro puede usarlo para decirle a la comunidad internacional que hay apertura en su gobierno, pero internamente no puede serle útil, porque las 11 mil firmas que juntó en la isla son el reconocimiento de que hay oposición en Cuba.'', sostuvo Fernández.

Además, ''el premio Sajarov 2002 [otorgado por la Unión Europea] le dan credibilidad a la disidencia interna'', agregó Cardona.

Payá presenta en Miami un proyecto de paz y democracia

Wilfredo Cancio Isla. El Nuevo Herald

Con la misma serenidad y la firmeza de ideas que acompañaron sus intervenciones en Europa y Washington, el disidente cubano Oswaldo Payá Sardiñas dijo ayer en Miami que la transformación democrática en Cuba es posible por vías pacíficas, y aseguró que sus compatriotas de la isla han perdido el miedo a reclamar sus derechos fundamentales.

''La única manera de lograr la verdadera democracia que dé capacidad al pueblo cubano para hacer su propio proyecto de justicia es que el pueblo conquiste sus derechos y supere el totalitarismo con un movimiento cívico'', declaró Payá, de 50 años, promotor del Proyecto Varela.

Reunido con la junta editorial de The Miami Herald, el conocido opositor defendió su iniciativa constitucional para promover cambios democráticos en la isla como "un proyecto no moderado, sino radical''.

''El Proyecto Varela es radicalmente pacífico y va a la raíz del problema y a su solución, porque busca una plataforma a partir del ejercicio del derecho, y rompe con la tradición de cambios políticos desde la violencia y la fuerza, que en Cuba no han conducido más que a otras formas de opresión'', aseveró Payá, ganador del Premio Sajarov 2002 del Parlamento Europeo.

Agregó que las expectativas de cambio no deben basarse en intervenciones extranjeras ni golpes de estado, ni siquiera en la muerte del gobernante Fidel Castro, sino en la voluntad de la sociedad civil de impedir que el poder totalitario se manifieste por encima de la Constitución vigente desde 1976.

''Quitarse un comunismo de 44 años sin perestroika es sumamente difícil, pero no estamos esperando a que Fidel Castro se muera de viejo para ver qué hacen sus sucesores: queremos los cambios ahora, y sabemos que el futuro de Cuba depende de cómo se produzcan esos cambios'', enfatizó el disidente.

Payá señaló que la esperanza de la transformación democrática en Cuba está en la ampliación del movimiento cívico que ha tomado como emblema al Proyecto Varela, y que cada día se expresa en la creciente disposición de los ciudadanos a desafiar las represalias del régimen castrista.

Explicó que tras la visita a Cuba del ex presidente norteamericano y Premio Nobel de la Paz, Jimmy Carter, quien hizo mención pública del Proyecto Varela por los medios oficiales, el régimen desató una ola de represión y difamación contra la iniciativa, obligando a sus promotores a "un momento de reorientación''.

Según él, un componente importantísimo de la nueva etapa han sido los llamados comités gestores del Proyecto Varela, los cuales han proliferado en cada municipio y en cientos de poblados de Cuba, incluso con casas identificadas abiertamente en la función de recoger firmas, encauzar denuncias y orientar a los ciudadanos sobre sus derechos.

''Lo sabe la Seguridad del Estado, lo saben los representantes del Partido Comunista, pero la noticia es que esto no paraliza ya a estos ciudadanos'', consideró Payá. "Cuando digo que Cuba está cambiando me refiero a esta actitud cívica, no a que el gobierno esté haciendo una apertura''.

Sobre la posible aceptación gubernamental a discutir el Proyecto en la Asamblea Nacional [parlamento], Payá dijo no hacerse ilusiones y destacó que el real impacto de la iniciativa está en la incapacidad mostrada por el régimen para rebatirlo o discutirlo públicamente.

''El gobierno no se atreve a mencionar el Proyecto Varela; lo desacreditan, me acusan de delincuente, expulsa a estudiantes universitarios por firmarlo, pero no se lo da a leer a los cubanos'', relató Payá, fundador del Movimiento Cristiano Liberación.

'Hoy tenemos el doble de firmas que exige la Constitución [para hacer un referendo nacional], y eso fue lo que desestabilizó al régimen y lo obligó a la recogida de firmas y manifestaciones para 'responderle a Bush': el hecho de que la gente entregó sus datos personales y su firma, y se olvidó del miedo para pedir sus derechos'', añadió.

A mediados del pasado año, Cuba realizó una campaña de recogida de firmas para promover una modificación constitucional que declarara ''irrevocable'' el socialismo en la isla, en una supuesta respuesta a declaraciones del presidente George W. Bush. Sin embargo, nunca se mencionó en los medios oficiales el Proyecto Varela, que fue entregado en las oficinas de la Asamblea Nacional con el respaldo de unas 11,000 firmas.

Payá cumplió ayer una maratónica jornada en Miami, donde participó en reuniones con líderes espirituales, representantes de la comunidad exiliada y jóvenes cubanoamericanos, en el Salón Varela de la Ermita de la Caridad. Luego de la reunión, en el edificio de El Nuevo Herald/The Miami Herald, sostuvo un encuentro con exiliados discrepantes del Proyecto Varela.

En una reunión a puertas cerradas que los participantes calificaron de ''discusión larga pero cordial'', Payá estuvo reunido durante aproximadamente una hora en la Ermita con ocho dirigentes del exilio que objetan a aspectos del Proyecto Varela.

Los dos principales puntos contenciosos ayer fueron la falta de amnistía inicial contemplada en el proyecto para los presos políticos convictos por actos de violencia, y la imposibilidad de que los cubanos que no lleven un año de residencia en la isla participen en el referendo planteado por la iniciativa.

''No acepto a nadie, que después de 44 años de lucha por la libertad de Cuba, me vete'', apuntó Juan Pérez Franco, presidente de la Asociación de Veteranos de la Brigada 2506, a la salida del encuentro.

Además de la Brigada, estuvieron presentes representantes de Plantados hasta la Libertad de Cuba, Municipios de Cuba en el Exilio, Junta Patriótica Cubana, Puente de Jóvenes Cubanos y la Central de Trabajadores Cubanos en el Exilio.

Silvia Iriondo, presidenta de MAR por Cuba, declinó participar por considerar ''inapropiado'' que la reunión fuera ''selectiva'', luego que no se invitara a varias de las organizaciones y personalidades con abiertas diferencias sobre los postulados de Payá.

Tampoco estuvieron presentes miembros del Concejo de la Libertad por Cuba (CLC), quienes aseguraron no haber sido invitados al encuentro. ''Payá tiene el derecho a reunirse con quien quiera, pero que no diga que viene a reunirse con los que están a favor y en contra'' del Proyecto Varela, señaló Ninoska Pérez Castelló, miembro del CLC.

Payá debe partir hoy hacia México, donde será recibido por el presidente Vicente Fox.

El reportero Joaquim Utset contribuyó a esta información.

Para Payá el embargo no es factor de cambio

Wilfredo Cancio Isla . El Nuevo Herald

Encarando puntos de máxima controversia en la comunidad de Miami, el disidente Oswaldo Payá Sardiñas abogó ayer por una reconciliación ''con justicia y sin rencores'' entre todos los cubanos, y consideró que el embargo estadounidense no es un factor de cambio ni debe ser la pauta para expresarse sobre el futuro de la isla.

''Es una trampa pretender que las personas se manifiesten sobre Cuba a partir del embargo'', declaró Payá. "La pregunta esencial no debe ir a la existencia o no del embargo, sino en lo que es verdaderamente importante: los intereses y los derechos de los cubanos''.

''Si usted responde que lo levanten o lo mantengan, cae en esa trampa, que es un fundamentalismo'', opinó. "Nosotros preguntamos a quienes nos interrogan qué van a hacer para que los cubanos puedan establecer sus comercios libremente, para defender el derecho a entrar y salir sin restricciones, para evitar la discriminación de nuestros compatriotas en su país''.

En alusión a su encuentro con el Secretario de Estado, Colin Powell, Payá indicó que la política norteamericana no puede determinar la suerte del pueblo cubano, y señaló que Estados Unidos apoya moralmente una solución independiente en Cuba.

''Pero también decimos que el embargo no es un factor de cambio'', puntualizó. ''Que los norteamericanos puedan ir a Cuba a abrir sus negocios y viajen para divertirse bajo un sistema de apartheid turístico, no va a favorecer la transformación democrática'' en la isla.

Payá se refirió al embargo durante sus encuentros con sectores de la comunidad exiliada y representantes de la prensa en la Ermita de la Caridad, y luego durante su visita a la junta editorial de The Miami Herald, donde también afloró el tema de la reconciliación de cara al futuro de Cuba.

''Pongamos por encima de todo el futuro de Cuba'', dijo el disidente. "Tenemos que legarle a la nueva generación de cubanos un pueblo reconciliado y libre, sin odios ni rencores, e incluso sin excluir a quienes han tenido posiciones políticas coincidentes con las del poder, porque estaríamos dividiendo a Cuba''.

Manifestó además que la justicia respecto a los crímenes cometidos desde posiciones políticas no pueden detener el acto de ''justicia mayor'' que es la libertad y la democracia, y señaló que en ese proceso sería erróneo confrontar los actos criminales de los bandos en conflicto.

''No podemos enfrentar el crimen del Remolcador 13 de Marzo con el del avión de Barbados [en 1976]'', afirmó. "Hay familias cubanas que lloran por las muertes a ambos lados, y la reconciliación y el perdón no se dan por decreto, pero no podemos convertirnos en víctimas de una parálisis por lo sucedido en el pasado''.

Los padres de Mario de la Peña, el piloto de Hermanos al Rescate derribado por cazas cubanos, se dirigieron a Payá afirmando que no podrá haber en Cuba libertad plena si no se hace justicia.

El opositor dijo sentir gratitud y devoción por los pilotos asesinados.

''Si algún día tenemos libertad será por el sacrificio y el martirio de hombres como ellos'', comentó.

Respondiendo a una pregunta del editor de The Miami Herald, Alberto Ibargüen, sobre las consecuencias familiares de su postura en Cuba, Payá dijo que su compromiso de lucha se reforzó cuando iba a nacer su primer hijo, Oswaldo José.

''Decidí que mis hijos iban a nacer libres en ese país y esto trae consecuencias como tener todo el peso del poder sobre mi familia'', relató. "Pero hemos hecho esta opción desde la fe''.

Fallece el activista anticastrista Andrés Vargas Gómez

Maria Clara Valencia . Especial Para El Nuevo Herald

Andrés Vargas Gómez, una de las altas personalidades del exilio cubano, murió ayer en su casa, en Miami, a los 87 años debido a una complicación renal.

Vargas Gómez, nieto de uno de los padres de la patria cubana, el general Máximo Gómez, fue combatiente en Playa Girón y permaneció 22 años como preso político en Cuba.

''El era un símbolo de la resistencia cubana porque se negó a que cualquiera relacionado con el régimen interviniera por él'', dijo al Nuevo Herald María Teresa Zentegui, hijastra del fallecido. Zentegui explicó que por ser nieto de Máximo Gómez, hubo gente que quiso intervenir a favor de su padrastro cuando estuvo preso, pero él se negó a recibir ayuda de nadie que tuviera que ver con Castro y cumplió su condena de 22 años completa.

Antes de la llegada de Castro al poder, Vargas Gómez desempeñó distintos cargos gubernamentales, entre ellos el de embajador de Cuba ante la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

''El es un ejemplo, porque dejó una vida diplomática para unirse a la resistencia hasta que lo pusieron en la cárcel; sacrificó 22 años de su vida por la causa cubana'', comentó Zentegui.

Como líder de la oposición en Miami, Vargas Gómez era el presidente honorario de la asociación Unidad Cubana, de la cual también forman parte su esposa, María Teresa de la Campa, y su hijastra. También escribió columnas de opinión sobre la situación cubana para El Nuevo Herald.

Angel de Fana, amigo antiguo y compañero de Vargas Gómez en tres prisiones en Cuba, lo recordó como un hombre de un gran sentido patriótico y un gran cristianismo. ''Lo recuerdo dándole alientos a los amigos en prisión e intentando convencerlos de que algún día íbamos a salir de ahí'', dijo.

Moravia Capó, vicepresidenta de Unidad Cubana, quiso decir a El Nuevo Herald algunas palabras en su honor:

"Hemos perdido uno de los grandes hombres de la patria ausente. Por cuyas venas corría sangre mambisa, la cual supo honrar sufriendo en las tétricas cárceles castristas, luchando porque el sol de la libertad volviera a brillar en el horizonte de Cuba''.

Vargas Gómez será velado a partir de las 12 m. del miércoles en la funeraria Caballero Rivero en el 3344 de la Calle Ocho del SW. El jueves se llevará a cabo una misa a las 11 a.m. en la iglesia Saint Michael, ubicada en la calle Flagler y la avenida 29.

Ex esposa de espía compra la avioneta cubana

Daniel Shoer Roth. El Nuevo Herald

En una reivindicación personal contra el régimen de Cuba, la ex esposa de un espía cubano, Ana María Martínez, compró ayer en Cayo Hueso por apenas $7,000 una controversial avioneta del gobierno de La Habana que fue subastada precisamente para pagarle a ella parte de una millonaria indemnización ordenada por un juez.

Al ver que ninguno de los otros posibles compradores ofrecía una suma cercana al verdadero monto de la avioneta fumigadora de fabricación soviética --valorada en alrededor de $40,000--, Martínez cerró la puja quizás con miras a vender la aeronave más adelante por un precio más acorde con el estimado, según sus abogados.

''Esto representa una victoria moral contra el gobierno cubano; para mí es muy simbólico'', afirmó Martínez, ex esposa de Juan Pablo Roque, el espía que regresó de manera intempestiva a la isla en 1996. "Ahora oficialmente la avioneta es mía, y estoy segura de que para el gobierno cubano es una espina en su costado''.

''Ha sido una gran lucha, y vamos a continuar'', agregó Martínez, de 42 años.

Antes de traerse la avioneta a Miami, Martínez deberá pagar $16,000 de embargo preventivo que el Aeropuerto Internacional de Cayo Hueso está solicitando para cubrir el costo de la custodia del avión Antonov AN-2, que en noviembre pasado aterrizó en esa instalación con ocho refugiados cubanos a bordo.

Fernando Zulueta, uno de los abogados de Martínez, dijo que el próximo paso será negociar con las autoridades del Condado de Monroe la eliminación parcial de los cargos por la custodia.

La imposición de esos $16,000 obstaculizó que las demás personas interesadas en la avioneta ofrecieran montos más altos a $7,000, dijo Kirk Bondurant, supervisor de la Oficina del Alguacil en Monroe. La subasta, cuya duración fue de escasos minutos, comenzó en $100 y recibió siete ofertas adicionales a la de Martínez.

''El precio fue decepcionante, pensamos que se vendería por mucho más'', observó Bondurant.

Martínez no tuvo que pagar en efectivo por la adquisición, dado que el monto fue sustraído de una recompensa de $27.1 millones que un juez de circuito en Miami-Dade dictaminó que Cuba le debía, al determinar en un fallo que ella había sido víctima de violación sexual, tortura y terrorismo durante su fraudulento matrimonio con Roque.

Sus abogados han solicitado a los departamentos de Estado y del Tesoro que indemnicen a Martínez con fondos del Estado cubano congelados en cuentas bancarias estadounidenses, informó Zulueta.

Inmediatamente después del aterrizaje de la avioneta en noviembre, La Habana exigió la devolución de la nave, pero los abogados de Martínez se movieron para confiscarla y, a través de su venta, satisfacer parte de la deuda. Esta fue la primera vez en las últimas décadas que Estados Unidos no devuelve una propiedad del gobierno cubano, como había sucedido hasta ahora.

Claro que $7,000 o hasta $40,000 no se acercan a los $27 millones que le deben a Martínez.

''Es más bien un valor simbólico para que el gobierno cubano se dé cuenta de que tiene una deuda pendiente con Margarita'', indicó Zulueta. "Es el primer disparo en una guerra que tenemos para intentar cobrar lo que le deben''.

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